El proyecto de la Antigua Casona fue diseñado en 2014 y aprobado en 2019, en el marco del Pacto Bicentenario. La iniciativa incluía la construcción de parqueaderos, bibliotecas, salas de exposición, plazoletas y un gran auditorio

Publicado por: Jorge Andrés Ríos
El futuro del proyecto de la transformación de la Antigua Casona de San Gil tiene una nueva fecha clave: 6 de febrero de 2026. Ese día se conocerán los resultados de la consultoría contratada por el Fondo Nacional de Turismo, Fontur, para la actualización de los estudios y diseños.
Con ese documento y su información, la entidad podría continuar con el paso más importante y el que esperan los sangileños desde hace varios años: la contratación de las obras.
Diana Martínez Ovalle, secretaria de Planeación del municipio, dijo que en este caso hay grandes expectativas porque se definirá realmente cuál el estado de la infraestructura, cuáles serán las obras a realizar inicialmente, para cuánto alcanzan los recursos disponibles y cuál es la inversión total requerida si se mantienen los mismos alcances, es decir, las proyecciones iniciales.
El proyecto fue diseñado en 2014 y aprobado en 2019, en el marco del Pacto Bicentenario, e incluía la construcción de parqueaderos, bibliotecas, salas de exposición, plazoletas y un gran auditorio.
Para ese momento se aprobaron $10.425 millones, que de acuerdo con las primeras estimaciones servirían para toda la infraestructura. No obstante, luego se descubrió que solo alcanzarían para una primera fase, por lo que aún la cifra total se desconoce. Algunos cálculos preliminares hablan de hasta $50.000 millones.
De los recursos asegurados en una fiducia, hoy quedan $9.424 millones, teniendo en cuenta que se invirtieron $792 millones en el contrato de actualización de los estudios y diseños y $217 millones en la interventoría del mismo contrato.
Se espera que una vez sean entregados la actualización de los estudios y diseños, Fontur pueda iniciar con la contratación de la primera fase del proyecto.
La propuesta para la transformación del histórico inmueble incluye también a su vecino, la casona en donde funciona la Casa de la Cultura Municipal Luis Roncancio. Ambos inmuebles están sellados por el riesgo que representan.
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Martínez dijo que la prioridad para la administración municipal es que como parte de la intervención inicial se usen los recursos para dejar en funcionamiento estos locaciones.
Temas por definir

En el marco de este largo proceso, con dos licitaciones fallidas y el aumento del deterioro de las infraestructuras, un hecho que llama la atención es que para que el proyecto pueda ejecutarse se deben desocupar terrenos adjuntos.
Uno es el predio ubicado sobre la carrera 11, en la zona posterior del lote de la Casona, que tiene entrada por la carrera 11 entre calles 10 y 11.
Dicho espacio, conocido como La Ceiba, está en medio de un proceso legal en la Inspección de Policía de Pinchote, en donde la Alcaldía de San Gil pide que se ordene el desalojo de un grupo de vendedores – en su momento ambulantes - que hace más de dos décadas fueron ubicados en ese mismo espacio por la administración municipal para que dejaran de vender en las calles. En ese predio quedaría ubicado el auditorio.
El otro es el parqueadero de La Casona, lugar de funcionamiento de una decena de negocios de artesanías, viveros y venta de libros. En este caso, la responsabilidad de adelantar dicho proceso recaería sobre la Gobernación de Santander, propietaria del inmueble.















