Los controles anunciados por las autoridades policiales y municipales para evitar el consumo de alcohol dentro de establecimientos comerciales generaron preocupación entre los comerciantes, quienes manifestaron ante el Concejo de San Gil que esta decisión podría poner en riesgo su actividad.

Publicado por: Jorge Rios
Tras los hechos de violencia registrados en San Gil, y luego de que algunos hechos de sicariato ocurrieran en tiendas del municipio mientras las víctimas consumían bebidas alcohólicas, las autoridades municipales y la Policía decidieron aumentar los controles en estos comercios. La medida busca evitar que algunos negocios operen como cantinas, lo que ha despertado preocupación por posibles cierres.
“Hay tiendas en diferentes sectores del municipio, como la Villa Olímpica o Pablo Sexto, donde se presentan peleas y desórdenes cada ocho días; ahí es donde se tiene que actuar. Pero no se puede atacar a los supermercados o tiendas donde llegan los vecinos a tomarse dos o tres cervezas”, dijo Jesús Villar, concejal de San Gil, durante la sesión del Concejo Municipal en la que se abordó el tema, el 23 de febrero.
En San Gil hay más de 800 tiendas registradas.
“Nosotros no nos oponemos a que hagan los controles, a que combatan la delincuencia, a que hagan los operativos y cojan a los desadaptados con las motos ruidosas, a que les hagan controles a los expendios de microtráfico; eso está muy bien. Pero sí nos oponemos a que acaben con la gallina de los huevos de oro de las más de 800 familias que generan su sustento de las tiendas, porque de esos trabajos se ganan el sustento y algunos generan tres o cuatro empleos”, expresó el corporado. Añadió que, de los siete intentos de sicariato registrados en los últimos meses en el casco urbano, solo dos ocurrieron en tiendas y que no “necesariamente tenían que estar consumiendo licor: podían haber estado comprando una panela o tomando gaseosa”.
Marlene Mejía, en representación de los tenderos del municipio, expresó ante los concejales su preocupación porque hay tiendas pequeñas en las que cualquier venta suma. Señaló que las tiendas son “una tradición, una cultura”, y que en ellas una persona puede sentarse a tomarse una cerveza sin que eso signifique que el lugar sea una cantina. “El servicio se les presta a los vecinos que llegan a comprar algo y se toman una cerveza”, afirmó.
“No habrá persecución”

Ante las quejas de la comunidad y el descontento que se desató por una posible persecución contra las tiendas tras el anuncio de la semana anterior, Orlando Quintero, secretario de Gobierno de San Gil, señaló en el Concejo Municipal que se trata de un trabajo de control focalizado sobre los negocios donde se generan riñas, escándalos, música a exceso de volumen y otras alteraciones del orden público.
El funcionario agregó que existen tiendas “disfrazadas”, con equipos, mesas dentro y fuera del establecimiento y televisores, y que a estos negocios se les exigirá el cumplimiento de la normatividad vigente, además de la documentación en regla.
Por su parte, el coronel Andrés Felipe Hernández, comandante del Primer Distrito de Policía de San Gil, afirmó que se atenderán los establecimientos sobre los que existen quejas de la comunidad por el desorden que generan y reiteró la necesidad de mantener toda la documentación al día.
















