La creciente del río Ture volvió a golpear a los productores de la vereda Ture, en Coromoro. Esta vez, en pleno Jueves Santo, un criadero perdió 100.000 truchas y al menos 40 familias siguen a la espera de ayudas para enfrentar la crisis.

Publicado por: Jorge Rios
La fuerza de la naturaleza tiene en crisis a los microempresarios dedicados a la cría y comercialización de trucha en la vereda Ture, en Coromoro, que desde diciembre de 2025 vienen sufriendo las embestidas del río Ture.
Este 2 de abril, Jueves Santo, cuando las familias ya tenían listo todo para las conmemoraciones católicas, el agua cambió de rumbo y acabó con 100.000 truchas del criadero de Arístides Ávila.
La infraestructura del estanque quedó intacta, pero no sobrevivió ninguno de los peces. Había truchas de distintos tamaños: pequeñas, medianas y muchas que ya estaban listas para su comercialización. La pérdida promedio sería de $500 millones, si se tiene en cuenta que cada animal tiene un costo estimado de $5.000.
Arístides dijo que esta pérdida representa cerca de ocho meses de trabajo, en una actividad de la que dependen varias familias del sector y que viene siendo fuertemente golpeada. El productor recordó cómo, el 24 de diciembre de 2025, en un hecho similar, tuvieron que cambiar los festejos religiosos por intentar salvar su negocio de las aguas.
En ese momento, él, por ejemplo, perdió toda la infraestructura eléctrica que había instalado para la producción. Sus colegas, tres productores más, perdieron 500.000 truchas, un golpe del que aún no logran recuperarse.
¿Es una zona de riesgo?

Rodolfo Sánchez, alcalde de Coromoro, explicó que en este caso se presentaron lluvias muy fuertes en la parte alta, lo que ocasionó un desprendimiento de tierra en una montaña virgen, en un sitio donde hasta ahora no se tenía registrado un talud.
Según el mandatario, la masa de tierra, rocas y árboles obstruyó el cauce de la quebrada La Robada, un afluente pequeño y tranquilo que, en medio de las lluvias, tomó fuerza y arrastró ese material hasta el río Ture, que terminó por desbordarse y llevarse la producción de Ávila.
El mandatario expresó que la administración municipal envió maquinaria amarilla para ayudar a devolver el río a su trayecto natural, con apoyo de la comunidad.
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Al igual que en el proceso realizado durante el desbordamiento del río en diciembre, se enviará a la Oficina de Gestión del Riesgo de Santander el reporte de los daños y las pérdidas de los productores, a la espera de que lleguen ayudas.
Es una situación crítica
El productor afectado expresó que, debido a estos fenómenos naturales, el sector y las familias que dependen de esta actividad atraviesan una situación muy difícil.
Entre la pérdida de los peces, el tiempo que toma sembrar nuevos animales y levantarlos hasta poder sacarlos a la venta, los daños causados en el sector y los auxilios oficiales que no llegan, son por lo menos 40 las familias de esta zona rural de Coromoro que hoy enfrentan la crisis, porque dependen directamente de esta actividad.
Ávila confirmó que siguen esperando los aportes prometidos por el ente departamental, mientras que Sánchez señaló que, aunque ya están inscritos y las gestiones avanzan, la ayuda podría tardar en llegar.














