Bucaramanga
Jueves 26 de junio de 2025 - 11:28 AM

El día que llegaron los celulares a Bucaramanga

“Yo quiero revivir a Telecom para que maneje la fibra óptica de toda Colombia”. A propósito de la petición de revivir esta mítica empresa en el país, en Vanguardia recordamos la llegada de los primeros celulares a Bucaramanga.

(Foto: Suministrada/VANGUARDIA)
(Foto: Suministrada/VANGUARDIA)

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Todo estaba listo para lanzar el servicio de telefonía móvil en el segundo semestre del año 1994. Las páginas de los medios locales anunciaban las promociones:“Llega el número uno de la telefonía digital celular a Bucaramanga. Aproveche el lanzamiento de las primeras 2.000 líneas. ¡Con el número uno usted siempre es el primero!”.

Y la radio no se quedaba atrás. Una pareja con marcado acento santandereano decía: “Mija, mija, alísteme la maleta que me voy para Cartagena, porque compré mi celular”.

Todo era expectativa por aquellos días. Tanto Comcel como Celumovil ya habían conquistado otras ciudades del país como Barranquilla y Bogotá. Era hora de tomarse el mercado de los ‘manos’ y los ‘arrechos’, que, según recuerdan los expertos de la época, tenían fama de querer mucho pero a bajos costos.

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La primera en llegar fue Comcel. Una antena instalada en la montaña cercana al restaurante El Corcovado, en la vía Cúcuta, anunció que el gigante de las comunicaciones ya estaba en tierras bumanguesas. Le seguía el paso Celumovil, que causó más expectativa por la apertura de casi cien puestos de trabajo, porque querían trabajar con gente de la región.

El 30 de septiembre, a las 9:00 de la mañana, en el parque Santander, un periodista de radio se posó con una ‘panela’ en sus manos y le contó a la ciudad que ya había señal. Ese día pasó a la historia, no solo por el avance que significaba para Bucaramanga la entrada de este servicio de telefonía celular, sino porque este teléfono se convirtió en símbolo de prestigio, poder y educación.

El día que llegaron los celulares a Bucaramanga (Foto: Suministrada/VANGUARDIA)
El día que llegaron los celulares a Bucaramanga (Foto: Suministrada/VANGUARDIA)

La lucha por posicionar esta telefonía en Bucaramanga y el resto del país fue dura, recuerdan los operadores. Solo tres años después de haber sido lanzada se logró llegar a un millón de usuarios. Dos décadas después, el mercado es disputado por seis empresas y hay 46.376 millones de líneas activas.

La guerra de oferta en Bucaramanga de los celulares

Roy Marín Quirós, quien fue enviado desde Celumovil Bogotá para abrir el mercado en Bucaramanga, asegura que recibió 700 hojas de vida para los 40 puestos que esta empresa abriría en la ciudad.

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La venta de celulares en Bogotá había arrancado y la zona oriente, estipulada por el Gobierno para organizar la telefonía celular en la geografía nacional, era una de las más apetecidas por los empresarios, así como la Costa Atlántica, donde Barranquilla mandaba la parada.

Uno de los primeros golpes publicitarios entre las compañías y que marcó el rumbo de las campañas lo dio Celumovil. El operador logró comunicarse desde Bogotá con Francisco Maturana, técnico de la selección Colombia, que aquellos días se encontraba en Nueva York, por medio de un celular inalámbrico y contarle a Colombia su hazaña.

Pero Comcel no se quedó atrás y organizó un evento de lanzamiento de sus teléfonos, el 1° de octubre de 1994, en el Club Campestre de Bucaramanga, con la presencia de la ‘Niña Mencha’ –Margarita Rosa de Francisco–, cuyo papel como ‘Gaviota’ en la telenovela ‘Café con aroma de mujer’ tenía cautivado a toda Colombia. Además, por la compra de un celular, la empresa rifaba dos viajes a Miami, recuerda Martha Viviana Mancilla, quien era asesora y experta en ventas. “En 1994 un celular podía costar hasta $600 mil, y la gente los pagaba. Recuerdo que uno de los primeros modelos fue General DT 400, con antena rígida que se doblaba al lado. Toda una sensación”, recuerda Mancilla.

Los teléfonos Ericsson DH-198, el Motorola Microtac Alpha y el Nokia 2120 eran los más ofertados. El primero, según cuentan las publicidades que lanzaban los operadores en aquellos días, se podía separar por cuotas de $100, el segundo con $190 y el último, el más costoso, con $265.

“Solo Comcel le devuelve su dinero si no queda totalmente satisfecho los primeros 30 días después de la activación”. Esta era una de las estrategias que esta empresa anunciaba en las páginas de los medios locales, días previos al lanzamiento del servicio.

“Nosotros ofrecíamos dos tiquetes a Cartagena por la compra de un celular, con la opción de participar en una rifa para asistir a la noche de coronación de la Señorita Colombia, acompañando a Soraya Grisales, candidata de Santander”, recuerda Roy Marín Quirós.

Un mes antes de que se lanzara la telefonía móvil en Bucaramanga

Un mes antes de que se lanzara la telefonía móvil en Bucaramanga, Roy Marín descubrió que los ingenieros enviados desde Bogotá instalaron la antena de Celumovil en el edificio de Bancoquia, en el centro de la ciudad, y que ésta solo daría señal en esta zona de la ciudad. Así que tuvo que coordinar todo el montaje y trasladarlo a una montaña junto al restaurante El Corcovado.

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Marín recuerda que instalaron tres tubos al lado de una siembra de plátanos. El día 29 de septiembre, antes de salir al aire, fue toda una odisea, pues el punto de instalación quedaba en la entrada de un motel y los técnicos tenían que quitarse del lugar cada vez que un carro entraba.

A las 3:00 de la mañana ocurrió lo inesperado. Al encender los equipos, se escuchó un zumbido parecido al de los ventiladores. Los técnicos pensaron que ya había señal, pero no fue así. Minutos después estalló la cañuela por donde viajaba el tubo de la luz.

El día que llegaron los celulares a Bucaramanga (Foto: Archivo/VANGUARDIA LIBERAL)
El día que llegaron los celulares a Bucaramanga (Foto: Archivo/VANGUARDIA LIBERAL)

Ya habían superado un primer inconveniente, pues en Bucaramanga no encontraron unos ganchos especiales para sujetar los tubos del sistema y fue necesario traerlos desde Bogotá por vía aérea. “¿Ahora quién arregla esto en esta oscuridad total? Me dije. Afortunadamente nos comunicamos con la empresa de energía y nos ayudaron a solucionar este impase”, recuerda Marín Quirós.

El 30 de septiembre, a las 9:30 de la mañana, un empleado de Celumovil gritó: “¡Estoy comunicado con mi casa, hay señal!”. Según cuenta Roy Marín, la señal de Comcel salió un día después.

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Esa noche, los miembros del operador que actualmente es Movistar, gastaron $6 millones en juegos pirotécnicos.

Las ventas de celulares en Santander

Las ventas se dispararon. Los operadores no tenían tantos aparatos disponibles para cubrir la demanda. Sin embargo, Bucaramanga, a diferencia de muchas ciudades del país, logró algo que muchas no alcanzaron: personalizar servicios adaptados a la cultura santandereana.

Según recuerda Roy Marín y Martha Mancilla, no era necesario enviar los teléfonos a Bogotá en caso de cualquier reclamo, los operadores contaban con call center para atender las quejas de los usuarios. Además, cada una de las personas que adquiría un celular era entrenado en su uso.

El servicio también se extendió hasta Barrancabermeja. La azotea del edificio Súper Estrellas sirvió para la instalación de la antena. Luego, se llegó a la provincia guanentina, donde según Roy él instaló un ‘backphone’, una maleta con teléfono que tenía una antena, también utilizada por los transportadores.

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“Fuimos una ciudad independiente, que logró hacer servicio descentralizado de Bogotá, pero al cambiar la tecnología, nuestra realidad también cambió. Las empresas también fueron compradas por otros empresarios y muchos salimos de nuestros puestos. Le dimos paso a las nuevas generaciones”, concluye Roy Marín Quirós.

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