Región
Viernes 03 de mayo de 2024 - 02:31 PM

Vélez, el desafío de un municipio que recibe agua una vez cada 15 días

Vélez Santander, a punto de celebrar 500 años, enfrenta una crisis persistente en cuanto al suministro de agua potable. El acceso regular y seguro al agua se ha convertido en una preocupación constante. Sus casi 20 mil residentes enfrentan desafíos diarios para vivir con un recurso vital escaso.

Vélez Santander, a punto de celebrar 500 años, enfrenta una crisis persistente en cuanto al suministro de agua potable.
Vélez Santander, a punto de celebrar 500 años, enfrenta una crisis persistente en cuanto al suministro de agua potable.

Compartir

Publicado por: K.M.

El abastecimiento de agua en Vélez depende en gran medida de un sistema obsoleto que lleva el agua desde el municipio cercano de Bolívar, en la misma provincia. Durante los períodos de lluvia, los tanques de almacenamiento del acueducto se llenan, pero en ausencia de estas, el abastecimiento se vuelve intermitente y escaso.

Lea también: Consulte en esta infografía los 34 municipios que sufren sequía en Santander

La escena es cotidiana y se repite con precisión en el calendario, la espera ansiosa de la llegada del agua. Baldes, tanques, ollas y una variedad de recipientes plásticos se convierten en los protagonistas indiscutibles de la vida diaria de miles de familias en Vélez, Santander. ¿El motivo? El servicio de agua se asigna escasamente, una vez cada 15 días.

Las válvulas de distribución de agua están estratégicamente ubicadas para abastecer aproximadamente 10 sectores dentro del municipio. El proceso de llenado del tanque del acueducto requiere un período de 24 horas, tras el cual se activa una válvula para abastecer a un sector específico, que con suerte, logra almacenar agua hasta su próximo turno.

Cuando se presentan daños en la tubería, el carrotanque cumple las veces de distribuidor y es allí donde las filas con baldes, ollas y todo tipo de recipientes, se adueñan de las calles.

Impacto en la vida cotidiana

La falta de agua constante ha transformado la vida diaria de los veleños. Desde almacenar grandes cantidades de agua en recipientes improvisados hasta ajustar actividades y rutinas en función de la disponibilidad del recurso. La escasez de agua ha generado una serie de adaptaciones y sacrificios en la comunidad.

El acceso regular y seguro al agua se ha convertido en una preocupación constante. Sus casi 20 mil residentes enfrentan desafíos diarios para vivir con un recurso vital escaso.
El acceso regular y seguro al agua se ha convertido en una preocupación constante. Sus casi 20 mil residentes enfrentan desafíos diarios para vivir con un recurso vital escaso.

Blanca Téllez, propietaria de una panadería, relata cómo ha tenido que almacenar agua en enormes canecas azules con capacidad de 200 litros cada una, para garantizar el funcionamiento de su negocio y las necesidades básicas de su hogar. Además, destaca la normalización de medidas como bañarse ‘a tazadas’, cancelar actividades y priorizar el uso del recurso para el consumo humano.

Le puede interesar: Habitantes de Barbosa llevan tres meses con racionamiento de agua, caudal del río Suárez es crítico

Publicidad

Adán Moya debería tener más suerte, pues vive solo en un apartamento, almuerza fuera de casa y utiliza agua únicamente para preparar un café y bañarse cada mañana. La lavadora adorna su apartamento, allí permanece en una esquina sin poder ser utilizada. Adán Custodia el agua del tanque como uno de los elementos con mayor valor de su casa y lava su ropa a mano.

Instituciones clave

La falta de suministro constante de agua también afecta a instituciones vitales en el municipio, como la Escuela de Carabineros, que acoge a cientos de estudiantes cada año. También el asilo y el hospital regional, que recibe pacientes de 18 municipios más, así como las fábricas de bocadillo, generadoras de empleo de unas 7 mil personas en Santander.

Una lucha histórica

La historia de luchas y movilizaciones en busca de soluciones para el suministro de agua en Vélez rememora el esfuerzo liderado por el padre Jorge Velandia en la década de 1980, que resultó en la conexión entre Bolívar y Vélez, pero que también cobró la vida de Nubia Carrillo en medio de las protestas que en esa época se citaron en el municipio de Barbosa.

La sequía, sin duda ha dejado huellas en las fuentes hídricas y los embalses de Santander. Sin embargo, en Vélez, la deuda histórica sigue siendo la necesidad de un plan que garantice el suministro constante y se eviten los cortes cada vez que hay temporada seca.

Publicado por: K.M.

Publicidad

Publicidad

Noticias del día

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad