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Martes 16 de abril de 2024 - 01:46 PM

Con el balde en la mano: así es vivir en el pueblo de Santander donde solo hay agua dos días al mes

Una escena cotidiana se repite con precisión en el calendario, la espera ansiosa de la llegada del agua. Baldes, tanques, ollas y una variedad de recipientes de plásticos se convierten en los protagonistas indiscutibles de la vida diaria de miles de familias en Vélez, Santander. ¿El motivo? El servicio de agua se asigna escasamente, una vez cada 15 días.

Baldes, tanques, ollas y una variedad de recipientes plásticos se convierten en los protagonistas indiscutibles de la vida diaria de miles de familias en Vélez. ¿El motivo? El servicio de agua se asigna escasamente, una vez cada 15 días.
Baldes, tanques, ollas y una variedad de recipientes plásticos se convierten en los protagonistas indiscutibles de la vida diaria de miles de familias en Vélez. ¿El motivo? El servicio de agua se asigna escasamente, una vez cada 15 días.

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Publicado por: K.M.

La actual crisis desencadenada por el fenómeno de El Niño, ha sumido a ciudades como Bogotá en un plan de racionamiento de agua, enfrentando a la ciudad a solo un pequeño porcentaje de la realidad histórica que viven los habitantes de Vélez en Santander, obligados a valorar y administrar cuidadosamente cada gota de agua.

Y es que la realidad se ve así: Blanca Téllez guarda un tesoro incalculable en su panadería, dos enormes canecas de 200 litros, destinadas al almacenamiento extra de agua, para cuando el tanque de reserva de mil litros se agote.

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Hacer aseo se vuelve una tarea dispendiosa, se cuida cada gota de agua para lavar el trapero, la loza y los elementos de la panadería. Cuando se acaba el agua del tanque, lavar los platos es todo un reto: “organizo los platos, pocillos y utensilios de la panadería en una taza con agua, allí mismo debo lavar todo”.

Luego Blanca debe recoger agua de un balde y con una pequeña taza enjuaga pieza por pieza, comenta, un poco molesta pero ya acostumbrada a la situación que vive durante años en Vélez.

Una de los canecas está destinada exclusivamente a las tareas de limpieza, mientras que el otra se reserva para el consumo humano y todas las actividades relacionadas con la preparación de alimentos, incluyendo la elaboración del pan y otros productos que se comercialicen en la panadería.

Uno de los tanques está destinado exclusivamente a las tareas de limpieza, mientras que el otro se reserva para el consumo humano.
Uno de los tanques está destinado exclusivamente a las tareas de limpieza, mientras que el otro se reserva para el consumo humano.

En su casa no es muy diferente: el tanque de reserva no está ubicado en el techo, “la baja presión no permitía que el agua subiera al tanque y decidimos bajarlo al patio para llenarlo con una manguera”. Allí permanece un tanque más de 500 litros y una alberca que puede almacenar 800 litros de reserva adicional para las necesidades diarias de su esposo y los cuatro hijos que aún viven con ella.

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Bañarse a ‘tazadas’ es ya algo muy normal aquí

“Bañarse a ‘tazadas’ es ya algo muy normal aquí”, continúa, “y hasta los paseos pueden ser cancelados, si justo ese día llega el agua”. Reuniones, planes y actividades cotidianas, se dejan a un lado cuando hay que ‘correr’ porque llegó el agua. Se debe almacenar lo suficiente para que no falte durante 15 días más.

Lavar en lavadora, es posible solo cuando esté llegando el agua. “Dejé la lavadora automática y compré una manual para poder administrar la cantidad de agua”.

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Lavadora de adorno

Adán Moya debería tener más suerte, pues vive solo en un apartamento, almuerza fuera de casa y utiliza agua únicamente para preparar un café y bañarse cada mañana. La lavadora adorna su apartamento, allí permanece en una esquina sin poder ser utilizada. Custodia el agua del tanque como uno de los elementos con mayor valor de su casa y lava su ropa a mano.

En lugar de usar el agua de reserva para llenar los tanques del baño, emplea una caneca y tazas para verter agua directamente en los sanitarios, evitando así el desperdicio del agua destinada al consumo humano. Un acto de supervivencia y ahorro que ha aprendido durante años.

Tengo 79 años y desde que recuerdo, Vélez ha sufrido por el mismo problema

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“La situación es increíble y cada vez más preocupante” expresa Adán. Afirma que desde que tiene memoria, Vélez ha sufrido el mismo problema porque no hay un plan bien elaborado para recurrir a la fuente que garantice el servicio de agua en el municipio.

En lugar de usar el agua de reserva para llenar los tanques del baño, emplea una caneca y tazas para verter agua directamente en los sanitarios.
En lugar de usar el agua de reserva para llenar los tanques del baño, emplea una caneca y tazas para verter agua directamente en los sanitarios.

Si llueve, Adán tiene aún más suerte: camina hacia el solar de su casa y organiza cuidadosamente cuatro canecas, justo debajo de la canaleta. Así logra almacenar con certeza un poco de agua extra que utiliza con medida para el riego de sus plantas y el aseo de los baños.

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Cuando definitivamente no llueve y el acueducto no logra almacenar agua para distribuirla en el pueblo, entran en función los carrotanques. A medida que el camión cisterna se acerca, la emoción es palpable. Baldes y recipientes esperan, y cuando la primera gota cae, es recibida con gratitud y alivio.

La crisis del agua en Bogotá ha acaparado titulares nacionales al forzar medidas de racionamiento, pero la realidad de municipios como Barichara, Vélez, Málaga, Aratoca y los Santos muestra una lucha diaria por un recurso.
La crisis del agua en Bogotá ha acaparado titulares nacionales al forzar medidas de racionamiento, pero la realidad de municipios como Barichara, Vélez, Málaga, Aratoca y los Santos muestra una lucha diaria por un recurso.

La sequía sin duda ha dejado huellas en las fuentes hídricas y los embalses de Santander. Sin embargo en Vélez, la deuda histórica sigue siendo el acueducto, ese mismo que muchos gobernantes han dejado en letra muerta en sus planes de gobierno.

Publicado por: K.M.

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