Para quienes llevan años trabajando en las Ventanas de Tisquizoque, los problemas de mantenimiento no son nuevos. Hace unos días, una turista falleció tras caer de un puente colgante en mal estado.

Publicado por: Jorge Rios
“Las Ventanas de Tisquizoque son un atractivo natural maravilloso, pero de cuidado”. Esa es la reflexión de Emerson Porras Jiménez, el primer guía de turismo que tuvo Florián.
Sus palabras llegan en un momento complejo: la muerte de Julieth Esperanza Velásquez Arias, quien falleció el pasado 3 de octubre, tras caer de un puente colgante durante una visita. Esto obligó al cierre temporal del sitio, por parte de la Alcaldía.
El 5 de octubre, la administración municipal se reunió con Gestión del Riesgo Municipal y con los operadores turísticos. Entre los compromisos está una inspección del lugar y un informe técnico sobre las condiciones del predio, con el fin de definir las acciones necesarias para garantizar la seguridad.
Según el mandatario local, Néstor Delgado, se le pidió a la comunidad y a los turistas abstenerse de visitar el sitio mientras avanzan esas labores de verificación.

Un mantenimiento sin responsabilidad oficial
Para quienes llevan años trabajando en las Ventanas de Tisquizoque, los problemas de mantenimiento no son nuevos. Porras explicó que son los guías operadores quienes, por cuenta propia, participan directamente en algunas de las labores necesarias para conservar habilitado el recorrido, y el cambio de las tablas deterioradas es una de ellas, ante la falta de inversión de las autoridades locales.
Aunque en ocasiones han contado con apoyo de la Alcaldía para conseguir madera o adelantar trabajos de poda, generalmente son los propios operadores quienes han asumido las reparaciones.
El guía contó que cuando encuentran alguna irregularidad suelen comunicarla a la administración local para solicitar apoyo. Sin embargo, asegura que en algunas ocasiones las respuestas tardan y, ante la necesidad de mantener el atractivo en condiciones transitables, terminan haciendo ellos mismos los trabajos.
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Hace algunos meses, durante una de sus guianzas, Porras identificó nuevamente unas tablas deterioradas. Para él, ese tipo de situaciones obliga a revisar permanentemente el recorrido, porque el desgaste de la infraestructura hace parte de los riesgos de un lugar que recibe visitantes de manera constante.

Las Ventanas de Tisquizoque
En las Ventanas de Tisquizoque hay dos puentes dentro del recorrido: uno antes de la caverna y otro en el interior. El estado de estos elementos es una de las preocupaciones para quienes conocen el sitio y acompañan a los turistas.
Pero Porras consideró que el problema no se limita al mantenimiento de estos pasos elevados. También hace falta mayor control sobre quienes ingresan.
Según explicó, algunas personas llegan hasta el atractivo sin buscar información y terminan realizando el recorrido por su cuenta, sin medir los riesgos, motivo por el que es necesario instalar señalización, adecuar barandas en puntos donde sean necesarias y establecer advertencias sobre el peso permitido en los puentes y las zonas de riesgo en las piedras.
Definir restricciones de edad para determinados recorridos y establecer normas claras de acompañamiento serían otras de las medidas que se deberían adoptar.
“Falta información para que la gente no entre sola, pero que al menos se informe”, planteó.
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Un predio privado y una inversión que sigue pendiente
El alcalde Delgado reconoció la necesidad de mejorar las condiciones del atractivo, pero indicó que el municipio tiene una limitación para realizar inversiones directamente.
Las Ventanas de Tisquizoque se encuentran en un predio privado y el recorrido turístico utiliza una servidumbre para permitir el paso. El terreno, además, se encuentra dentro de un proceso de sucesión.
Por esa razón, según el mandatario local, la Alcaldía no puede intervenir el lugar como si se tratara de un bien municipal. Bajo ese contexto, se buscaría entonces apoyo del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo para avanzar en la legalización del predio y, posteriormente, establecer una regulación que permita intervenir los diferentes puntos del atractivo.

Delgado también expresó la necesidad de conseguir recursos del Gobierno nacional para mejorar la infraestructura de este escenario natural, al considerar que su importancia turística supera las capacidades económicas del municipio.
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Porras, entretanto, cree que las Ventanas de Tisquizoque necesitan pasar a una etapa de mayor organización y ya debería evaluarse el cobro de una entrada que permita financiar el mantenimiento de senderos y puentes y establecer un control más riguroso sobre el número y las condiciones de ingreso de los visitantes.
Tisquizoque cambió la economía de Florián
El debate sobre la seguridad ocurre mientras las Ventanas de Tisquizoque se consolidan como uno de los principales motores de la actividad turística de Florián.
Porras fue el primer guía del municipio. En 2005 comenzó a ofrecer sus servicios y, en ese momento, la actividad turística alrededor del atractivo apenas empezaba a tomar forma.
Con los años aparecieron nuevos operadores, se fortaleció la oferta de actividades y el municipio comenzó a recibir cada vez más visitantes nacionales y extranjeros.
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Actualmente, existen alrededor de siete operadores turísticos. El alcalde, por su parte, señaló que Florián cuenta con seis hoteles, además de casas de alojamiento administradas por familias campesinas y varios proyectos de construcción que buscan ampliar esa capacidad.
A esto se suman restaurantes y otros negocios que dependen de la llegada de turistas.
“Para nosotros la economía se ve afectada, porque está llegando bastante turista nacional y, sobre todo, extranjero”, explicó Delgado al referirse al cierre temporal del atractivo.
Por eso, la tragedia también abre una discusión que va más allá de los próximos 10 días. Tisquizoque pasó de ser un lugar conocido principalmente por los habitantes de Florián a convertirse en el eje de una oferta turística que hoy genera ingresos y empleo.
El desafío es que ese crecimiento esté acompañado por infraestructura adecuada, mantenimiento permanente, información y controles.
Porque, como advierte Porras, las Ventanas son un atractivo natural extraordinario. Pero precisamente por sus características, no pueden ser tratadas como un lugar donde cada visitante decide por su cuenta cómo recorrerlas.














