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Martes 13 de octubre de 2026 - 11:00 AM

El ‘nuevo mundo’ cabe en una roca: una investigación de la UIS que muestra nuestra evolución

Bajo el microscopio, una roca revela mundos invisibles, huellas de antiguos mares y pistas sobre la evolución de Santander. En los laboratorios de la UIS, estudiantes y docentes aprenden a leer esas pequeñas señales que cuentan historias de millones de años.

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Publicado por: Felipe Jaimes Lagos

Hay un mundo nuevo dentro de la Escuela de Geología de la UIS. Está lleno de colores, polígonos, formas que parecen mapas de antiguas civilizaciones y pequeños puntos brillantes que, bajo la luz, parecen marcar territorios desconocidos.

Para encontrarlo, basta con entrar al aula 315 del edificio Jorge Bautista Vesga y mirar por un microscopio. Allí, los minerales, las texturas y las estructuras revelan historias de millones de años.

Los integrantes del Semillero de Investigación de Petrología y los estudiantes de quinto semestre que cursan Petrología Ígnea aprenden a leer esas señales para entender cómo se formaron las rocas y qué transformaciones experimentaron.

Lady Johanna Ríos Guerrero, geóloga y docente de la UIS, enseña este ejercicio mediante secciones delgadas: láminas de roca tan finas que pueden observarse al microscopio. Sus colores, texturas y formas permiten clasificar las rocas como sedimentarias, ígneas o metamórficas y ayudan a reconstruir la evolución geológica de territorios como Santander.

Una muestra puede convertirse en una sección delgada de entre 10 y 30 micrómetros de espesor. Bajo el microscopio petrográfico aparecen minerales como olivinos, piroxenos y plagioclasas, que ayudan a reconstruir procesos ocurridos durante millones de años. Leer lo diminuto permite entender lo gigantesco.

La Escuela de Geología reúne muestras de Santander, otras regiones de Colombia, Argentina, Uruguay y Europa, muchas de ellas donadas por docentes. Entre estas se encuentra un meteorito lunar que, según Ríos, permite estudiar procesos que ocurrieron más allá de la Tierra. Estas pequeñas secciones guardan señales del pasado y preguntas sobre la evolución de nuestro mundo.

Ladys Ríos Guerrero lleva tres años de docencia en la asignatura de Petrología Ígnea. En este escenario les presenta las muestras a los estudiantes de quinto semestre. Foto: Felipe Jaimes Lagos / VANGUARDIA
Ladys Ríos Guerrero lleva tres años de docencia en la asignatura de Petrología Ígnea. En este escenario les presenta las muestras a los estudiantes de quinto semestre. Foto: Felipe Jaimes Lagos / VANGUARDIA

Escrito en rocas

La geología también se aprende caminando. En Los Santos, Cepitá, Guane y Umpalá, las montañas y los cañones conservan millones de años de historia.

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La docente Ríos Guerrero explica que una parte importante de las rocas regionales es de origen sedimentario y que su formación está relacionada con antiguos ambientes marinos. Aquellos mares dejaron huellas en las rocas que hoy se levantan entre montañas y cañones.

Por eso, los fósiles encontrados en la región cuentan una historia que parece improbable cuando se observa el paisaje actual. Entre ellos están las amonitas, antiguos moluscos marinos cuyos fósiles aparecen hoy en zonas montañosas de la Cordillera Oriental. El Servicio Geológico Colombiano explica que estos organismos habitaron los mares que cubrieron nuestro territorio hace millones de años.

En Santander se encontró un ejemplar de Ammonitoceras giganteum, una gran amonita descubierta en la zona rural de Guane. Hallazgos como este permiten entender cuánto han cambiado los paisajes del departamento a lo largo de millones de años.

Las rocas también conservan huellas humanas. En la Mesa de Los Santos existen pictogramas y petroglifos asociados a los guanes. Un estudio de Juan Diego Colegial-Gutiérrez y María Consuelo Moreno-González, publicado en 2023 en el Boletín de Geología de la UIS, encontró pictogramas sobre rocas calcáreas y petroglifos sobre areniscas más resistentes. Algunos pigmentos rojos están relacionados con la hematita presente en la zona.

Los estudiantes de Geología promueven la geoeducación mediante fotografías microscópicas publicadas en la cuenta de Instagram @semillerodepetrologiauis y recorridos por Los Santos y Cepitá junto a Orgullo Santander Guane.

El constructor de ‘pequeños mundos’

Antes de que una roca revele sus colores y geometrías bajo el microscopio, alguien debe prepararla. Ese oficio lo conoce Luis Eduardo Garrido Palencia, quien lleva 39 años al servicio de la UIS y prepara muestras en los laboratorios de Geología de la institución.

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La roca se corta, impregna, desbasta y pule hasta obtener una lámina de entre 10 y 30 micrómetros de espesor. Tras el control de calidad, queda lista para identificar los minerales al microscopio.

En esta tarea artesanal, Garrido aporta casi cuatro décadas de experiencia para que una nueva generación explore el interior de las rocas y haga nuevos descubrimientos.

Publicado por: Felipe Jaimes Lagos

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