El dengue y el chikunguña son las dos enfermedades que más están afectando la salud de los santandereanos. Para darles la batalla lo más importante es eliminar los criaderos de los mosquitos.

Publicado por: ÉRIKA J. MARTÍNEZ GARCÍA
La constante presencia de mosquitos aedes aegypti como consecuencia de factores climáticos propicios en la zona, así como la adaptación que ha adquirido este vector para desarrollarse en medios domiciliarios y la falta de acciones higiénico-preventivas para evitar su proliferación, son algunos de los factores que contribuyen al creciente número de casos de dengue y chikunguña en la región.
La secretaria de Salud de Santander, Alix Porras Chacón, explicó que “el Aedes está presente a una altura inferior a los 2.200 metros, por eso Santander es un ambiente propicio para su crecimiento y proliferación... El vector está presente casi que en todas las provincias y en la mayoría de los municipios del departamento”.
Si bien la región brinda un ambiente favorable para que el vector esté presente, las autoridades de salud insisten en que la mejor medida para prevenir el dengue y el chikunguña es no dejar nacer mosquitos, reduciendo todos los posibles criaderos.
“Lo más importante es acabar con el mosquito, controlar su reproducción teniendo en cuenta que se reproduce en depósitos de agua limpia, por lo que todas las medidas tienen que ir direccionadas a tapar los tanques o albercas que acumulen agua, a tapar todas las basuras o utensilios que con aguas lluvias pudieran ser un campo óptimo para que los mosquitos dejen allí sus huevos”, precisó la Secretaria de Salud del Departamento.
Asimismo enfatizó en que se deben revisar periódicamente los canales: “aunque pueden ser de difícil acceso, son propicios para convertirse en criaderos debido a los depósitos de aguas lluvias que pueden estar allí”.
Y es que toda agua limpia que permanezca estancada en las pilas o tanques de almacenamiento se convierte en una de las condiciones que más favorece la reproducción del vector. Es más, precisamente son estos elementos de almacenamiento de agua donde las autoridades han identificado mayor presencia de larvas de aedes aegypti.
Esta situación ratifica que el problema se encuentra principalmente dentro de los hogares, por lo que al momento de darle la batalla al dengue y al chikunguña se hace urgente el cambio de hábitos de vida, según recomendaciones de las autoridades de salud. (Ver Gráfico)
Es de destacar que la hembra del aedes aegypti, responsable de transmitir tanto el dengue como el chikunguña, en su período vital puede incubar hasta 700 huevos que son potenciales transmisores de estas enfermedades.
Fumigar no es la respuesta
Si bien la ciudadanía considera que las fumigaciones son la solución al momento de darle la batalla al aedes aegypti, la Secretaria de Salud de Santander insiste en que la mejor manera es eliminar los criaderos.
De acuerdo con la funcionaria, “la fumigación es una medida transitoria que solo afecta a los mosquitos adultos que están circulando. Al no acabar con los criaderos, los huevos luego crecerán y vuelve a haber una nueva población de mosquitos que seguirá ocasionando estas dos enfermedades”.
Mitos sobre el Aedes
1 Es FALSO que las aspersiones y fumigaciones con avionetas sean la respuesta para acabar con los potenciales criaderos del mosquito aedes aegypti. Manejar de manera adecuada elementos inservibles, cepillar semanalmente las paredes de albercas o donde se almacena agua son algunas de las medidas que la comunidad debe realizar para evitar la proliferación del mosquito.
2 Es FALSO que en pantanos y charcos de agua sucia se reproduzca el vector. El aedes aegypti y el aedes albopictus requieren de agua limpia para que la hembra deposite sus huevos y estos se conviertan en potenciales mosquitos que transmiten el virus.
3 Es FALSO que los mosquitos piquen solo en las horas de la noche. En realidad, el aedes aegypti se alimentan y son más activos durante las horas del día.
4 Es FALSO que medicamentos como la tiamina sean remedio infalible para repeler el mosquito aedes aegypti. No hay evidencia científica que así lo compruebe.
















