Aunque el Acuerdo 030 de 2017 dio plazo hasta junio de este año para hacer la integración de Metrolínea con el bus convencional, la Junta del AMB y los alcaldes del área revisaron el tema y se fijó un nuevo cronograma de tres fases que se debe implementar en 14 meses.

Publicado por: JUAN CARLOS CHIO
A mediados de junio se cumplió el plazo para la integración del Sitm con el bus convencional y lo que quedó claro es que los seis meses que se dieron para ello no fueron suficientes. De hecho, el proceso sigue ‘crudo’ y aún hay varios aspectos por definir desde el punto de vista operativo, financiero y jurídico.
A pesar de esto y de algunas críticas, tanto el AMB como Metrolínea y un sector de los transportadores consideran que es el camino adecuado para sacar adelante al transporte público de la crisis.
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Por esta razón, la Junta Metropolitana otorgó un nuevo plazo, esta vez de 14 meses, y definió un nuevo cronograma de actividades que busca implementar en tres fases la integración de ambos sistemas en agosto de 2019.
La meta es que en febrero esté definido el esquema de operación, que en los siguientes meses se termine la concertación con los concesionarios sobre el sistema de recaudo y que el 30 de agosto los buses urbanos tengan los validadores instalados.
Mientras esto se da, las rutas complementarias que arrancaron el año pasado con la prueba piloto seguirán operando para no afectar el servicio.
Promotores: es el camino
Según los promotores de la iniciativa, son varias las razones que llevan a concluir que la integración de ambos sistemas es la mejor alternativa para salir de la crisis.
Para empezar, se reducen los costos de transporte a los usuarios del área, especialmente los que viven en zonas alejadas, que antes debían pagar doble pasaje.
De igual forma, se puede brindar mayor cobertura y mejorar el servicio en esos sectores y se ofrece una opción de movilidad para combatir la informalidad.
Además, se le da cumplimiento a lo dispuesto en el Plan Maestro de Movilidad del AMB.
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Obstáculos y críticas
A pesar de esto, la propuesta no ha estado exenta de críticas, pues algunos consideran que es un paso atrás frente a la filosofía que hubo cuando se creó Metrolínea, que prometió buses con combustible limpio y una infraestructura más cómoda.
Además, no está claro cómo se resolverán algunos aspectos operativos, jurídicos y financieros.
Por ejemplo, no se ha acordado aún cómo será la distribución del recaudo una vez estén integrados los sistemas. Actualmente los transportadores de bus urbano se llevan el 100% del recaudo, mientras que con Metrolínea parte de la taquilla la reciben otros actores como el concesionario de recaudo (Tisa se queda el 13,5%).
De igual forma, se deben definir temas como la instalación de los validadores, los equipos de comunicaciones y la liberación del software, que tienen un alto costo que tiene que ser asumido por alguien.
Por otro lado, está el tema jurídico, pues para darle vía libre a la integración es necesario que todos los concesionarios acepten modificar los contratos originales bajo unas mismas condiciones (Tisa y Movilizamos han tenido un papel poco activo con la complementariedad).
Operación en el Norte
También hay que tener en cuenta que Metrolínea aún no ha llegado a cuencas como el Norte de Bucaramanga y Girón, donde ya se está realizando una cuantiosa inversión en la construcción de portales.
En el papel, allí debe llegar el Sitm de la mano de nuevos articulados, padrones y alimentadores, pero los operadores han insistido en que no tienen recursos para comprar más flota y ya se plantea llegar a esos sectores con la ayuda de buses convencionales.
Fechas clave del nuevo cronograma
Revisión y evaluación: en lo que queda del año (hasta el 15 de diciembre) se evaluará el proceso en cuanto a lo técnico y lo operativo. También se hará un diagnóstico financiero para definir el tema del recaudo y control.
Formulación de alternativas: el proceso se hará entre el 1 y 31 de diciembre. El 15 de enero de 2019 se elegirá la mejor opción.
Concertación con operadores: del 1 al 31 de marzo de 2019.
Modificación a los contratos existentes: 15 de abril al 15 de mayo de 2019.
Reestructuración de las rutas del convencional: del 21 de enero al 7 de junio de 2019.
Divulgación: entre el 1 de mayo y el 7 de junio de 2019, la comunidad podrá conocer las fechas de la implementación.
Instalación de validadores: 7 de junio al 30 de agosto de 2019.
Evaluación y seguimiento: 21 de mayo al 31 de diciembre.














