Los sucesos que destacaron en Santander durante la larga cuarentena que comenzó hace un año.

Publicado por: Yuriana Calderón Alsina
Hace un año el país se paralizó, días después de que aparecieran los primeros casos de COVID-19 en Colombia, una cuarentena obligatoria fue declarada a partir del 25 de marzo en todo el país, pero Santander ya se había acogido al simulacro desde el fin de semana anterior.
Desde entonces a muchos parecía invadirlos el miedo iniciando costumbres a las que, quizá, no estábamos acostumbrados: lavarnos las manos más de lo normal, untarnos con gel antibacterial y alcohol, usar tapabocas, desinfectar el mercado, cambiarnos la ropa al regresar a casa, entre otras actividades que hoy, un año después ya se convirtieron en parte de la cotidianidad.

Cerraron los colegios el 16 de marzo
El 20 de marzo, acogiéndose al simulacro de aislamiento preventivo, Santander inició la cuarentena. Cuatro días antes, es decir el 16 de marzo, todos los colegios públicos de Santander ya
habían dejado las aulas de clase, las cuales fueron retomadas de manera virtual el 20 de abril.
Según el anuncio del Ministerio de Educación, los estudiantes retomarían sus clases presenciales, de manera intermitente, en agosto, pero la pandemia no dio tregua y un año después, miles de niños santandereanos siguen estudiando desde casa.

Aplausos desde los balcones
Los primeros días, nada acostumbrados al confinamiento, los santandereanos iniciaron muestras de agradecimiento hacia el personal de salud. Diariamente, a las 8:00 de la noche, desde balcones y ventanas se escuchaban melodías y palmas que retumbaban en las noches bumanguesas; mientras algunas lágrimas nostálgicas invadían a miles de personas. Sin embargo, a medida que pasaron los días, los aplausos y las melodías se fueron extinguiendo.

Escasearon los productos
Ante el miedo del cierre de supermercados, los productos empezaron a escasear. Elementos de primera necesidad como el papel higiénico y las toallas femeninas, ‘desaparecieron’ de los estantes. Miles de personas también empezaron a rebuscarse de manera desesperada, alcohol y gel antibacterial.

El lavado de manos y la desinfección
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El correcto lavado de manos se convirtió en un protocolo obligado, frotar bien entre los dedos y las uñas. Desinfectar con alcohol hasta el último tomate del mercado, los zapatos y hasta el pelo. Algunas de estas actividades continúan un año después de manera sagrada y parecen haber llegado para quedarse.

La ‘bandera’ del hambre...
Trapos rojos en fachadas de casas y en vehículos de servicio público empezaron a verse en Bucaramanga y el área como símbolo de la crisis económica por la que atraviesan miles de
familias. Esos trapos colorados ondearon como banderas: desde lanillas, hasta toallas o camisetas, fuero la señal la señal de que allí había gente que necesita comida con urgencia.

Ejercicio en casa
La imposibilidad de salir de casa y como otra manera de distracción ante el encierro, muchas personas optaron por comenzar sus rutinas de ejercicio en casa para mantenerse durante el
confinamiento y desconectarse de las preocupaciones. Los vídeos de entrenamiento online, acompañados de una sana alimentación, se convirtieron en la principal ayuda para mantenerse en forma durante estos días.

Consejos ‘oficiales’ desde el cielo
A finales de marzo, los habitantes de Bucaramanga y el área pudieron acompañar su cuarentena con un mensaje que les llegó desde el aire. El comandante de la Policía Metropolitana de
Bucaramanga, Mebuc, general Luis García, con música y un parte de tranquilidad, sobrevoló la ciudad para invitar a las personas a quedarse en casa.
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El lado positivo del aislamiento
El medio ambiente, la fauna y la flora de nuestro departamento, son sin duda los más beneficiados en esta cuarentena. Mientras los humanos permanecen confinados por la pandemia de COVID-19, los animales disfrutan de espacios que les habían sido arrebatados, libres del bullicio. A mediados de abril, sorprendió la aparición de algunas nutrias jugando en las orillas de un río en San Gil, así como algunas zarigüeyas; mientras que en mayo y junio, los chigüiros empezaron a pasearse hasta por piscinas de Barrancabermeja.

Celebraciones y funerales por zoom
A un año desde el comienzo de la pandemia ya se puede decir que ni una sola persona en Santander y el mundo ha celebrado el cumpleaños fuera de la pandemia. Soplar la vela ya no se
puede, invitar a los amigos mucho menos, las celebraciones se convirtieron en algo más íntimo y a la vez nostálgico en donde una pantalla se convirtió en la mejor manera de sentir cerca a los nuestros. Caso similar a la hora de despedir a nuestros seres queridos, miles de personas en el mundo no tuvieron la oportunidad de acompañar el funeral de sus seres queridos.
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El pico y cédula
El último número de la cédula se convirtió en el pasaporte para salir de casa y para ingresar a establecimientos comerciales. Así que turnarse para hacer el mercado o algunas diligencias necesarias en el hogar, se convirtió como en una especie de agenda.

Importancia de las tiendas de barrio y las plazas de mercado
Las tiendas de cada barrio se convirtieron en aliadas ante el cierre de las plazas de mercado. Además, cientos de campesinos que vendían sus productos en estas plazas, comenzaron a vender a domicilio.
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‘Chef en casa’
Cuántos de ustedes se convirtieron en los chef de la casa. La búsqueda de recetas en Internet o tal cual que compartían en grupos de amigos hasta con el paso a paso, hicieron y siguen haciendo parte del menú diario. En confinamiento, más de uno ‘afiló’ su gusto por la cocina, y si era saludable, mucho mejor.

Tik tok
Tik Tok se convirtió en un auténtico fenómeno durante esta época de confinamiento que estamos viviendo. Desde que se decretó el estado de alarma prácticamente en todo el mundo, la población ha buscado diversas formas de entretenerse para pasar la cuarentena. En este contexto, la aplicación china Tik Tok ha pegado fuerte, dejando claro que ha venido para quedarse con nosotros, y no solo durante la época que dure el confinamiento.

Aumentó la violencia intrafamiliar
De acuerdo con cifras de la Fiscalía reveladas en un informe del Procuraduría, entre “marzo de 2020 y enero de 2021 se recibieron 16.652 contactos por el delito de violencia intrafamiliar y 62 por feminicidio o tentativa de feminicidio” en el país. Según ese informe, las ciudades donde más se registraron llamadas a la línea 155 fueron Bogotá, Antioquia, Valle del Cauca, Cundinamarca, Atlántico y Santander, “concentrando 75% de las llamadas tanto en 2019 como en 2020, es decir, que tres de cada cuatro llamadas se originan en estos territorios”.
















