El Área Metropolitana de Bucaramanga busca materializar el proyecto ‘piloto’ para que por esta importante arteria vial circulen buses del transporte masivo y del Transporte Público Convencional, TPC, impulsados por energía eléctrica. Los taxis también hacen parte de la iniciativa.

En 2022, el Banco Mundial adelantó un estudio técnico, financiero y jurídico para analizar alternativas para que el sistema de transporte Metrolínea mejorara su operación.
Entre los resultados se reveló la posibilidad de implementar buses eléctricos en el transporte masivo. Otras dos alternativas se relacionaban con buses impulsados por gas o combustible Diesel Euro 6.
Para llevar del papel al hecho esta iniciativa, en Bucaramanga se planteó la implementación de un ‘corredor verde’ en la carrera 33, en donde los buses eléctricos prestaran servicio de transporte.

Precisamente, durante el pasado miércoles, esta propuesta volvió a ponerse sobre la mesa en una reunión sobre proyectos estratégicos de movilidad para Santander, organizada por Prosantander. Al encuentro asistieron delegados de la Financiera de Desarrollo Territorial, Findeter.
Lea también: Este es el proyecto de ley que prohíbe la inmovilización de motos: busca acabar el negocio de grúas y patios
“Desde el Área Metropolitana de Bucaramanga tenemos un proyecto de electromovilidad. Es un plan ‘piloto’. Se quiere implementar en el corredor de la carrera 33, articulado con Metrolínea y la Essa... Serán 40 buses eléctricos”, manifestó durante la reunión el director del Área Metropolitana de Bucaramanga, Rosemberg Sanabria.
Detalles del proyecto

Vanguardia consultó al director del Área Metropolitana de Bucaramanga, AMB, para conocer más detalles de la iniciativa.
“El proyecto de la carrera 33 está previsto dentro de un conjunto de acciones del Plan Maestro Metropolitano de Movilidad, que entre otras, busca promover la priorización de corredores estratégicos para el transporte público”, manifestó el funcionario.
Publicidad
Entre las acciones que enmarca este plan está precisamente la migración de la flota de transporte público, inclutendo buses convencionales y del masivo, que circula por la carrera 33 a energías limpias.
En dicho corredor se priorizaría el paso de vehículos de transporte público y, a la fecha, se estarían analizando las condiciones para su implementación.
Le puede interesar: Historia de polémica señal de tránsito elaborada en cartón de Piedecuesta
Además, en esta arteria vial se buscaría demarcar varias zonas, adecuar los paraderos existentes y adoptar medidas conjuntas junto con la Dirección de Tránsito de Bucaramanga para mejorar la movilidad en el sector.
Esta redacción conoció que la llegada de la flota eléctrica costaría cerca de seis millones de dólares y el Área Metropolitana de Bucaramanga analiza de qué manera se podría conseguir la millonaria suma.
“Dentro del análisis financiero del plan ‘piloto’ se identificaron tres posibles modelos de financiación. Uno sería la adquisición de flota pública, otro mediante ‘renting’ (alquiler) y el último mediante inversionistas”, indicó el director del AMB.
Aún no se conoce la fecha en la que entraría a operar el proyecto, pero las autoridades aseguraron que, además del ‘piloto’ en la carrera 33 se tiene previsto que este llegue a varios corredores estratégicos para el transporte público.
Publicidad
Cabe destacar que también se estudia poner en operación un taxi eléctrico para que los cerca de 7.300 taxis que operan en el área metropolitana se animen a la transformación y sean remplazados de manera paulatina por vehículos eléctricos.
¿Buses eléctricos son la mejor alternativa?

En medio de la Comisión Accidental del Congreso de la República, que se adelantó ayer en Bucaramanga, el senador santandereano Gustavo Moreno argumentó varios reparos para la implementación de flota eléctrica en el transporte masivo en Bucaramanga.
“La operación y mantenimiento de un bus eléctrico es mucho más costoso que un bus a gas o uno que opera con Diesel. Los sistemas de transporte masivo están en crisis en materia financiera. Necesitamos tener una nueva flota en el área metropolitana pero con lo que se compra un bus eléctrico se pueden adquirir tres a gas o a Diesel”, indicó Moreno.
Vea también: Video| Decenas de sancionados: Tránsito retomó controles sobre la autopista en Piedecuesta
Publicidad
El senador añadió que actualmente Metrolínea cuenta con 30 vehículos, cinco articulados, 12 padrones y 13 alimentadores, y para que el Sistema entre en operación, sin contratiempo, se requieren 120 vehículos, es decir, 90 más de los que actualmente ruedan por el área metropolitana.
“Esta flota costaría cerca de $340 mil millones con vehículos convencionales. Ahora imaginemos cuánto costarían si fueran eléctricos. Ni siquiera Bogotá tiene su flota entera operando con energía eléctrica”, sostuvo el senador Moreno.
Por su parte, el concejal de Bucaramanga, Cristian Reyes, expresó que “la ciudad aún no está preparada para buses eléctricos. No hay subestaciones de recarga. Sería muy complejo y costoso traer este sistema”.
Reyes Aguilar agregó que “lo que estamos solicitando al Gobierno Nacional es que se aplique la cofinanciación para crear un nuevo sistema, amigable ambientalmente. Bucaramanga podría poner un aporte del 30 % y el Gobierno Nacional el 70 % para hacer esa transición a energías limpias y tener un sistema de transporte de calidad donde deben estar incluidos los transportadores locales”.
Publicidad
Así le fue al bus eléctrico en Bucaramanga

En febrero de 2022, a la capital santandereana arribó un bus articulado 100 % eléctrico, que adelantaría pruebas en Metrolínea.
Este vehículo, de la empresa BYD, arrancó transportando pasajeros en la ruta T2, Lagos - Quebradaseca. En un primer reporte se informó que, al menos, 135.000 personas se habían movilizado en el articulado.
En cuanto su operación mecánica, en su momento, se reportó un ahorro en repuestos de unos $41 millones en menos de un mes, calculado entre 0 y 200 mil kilómetros recorridos.
El bus eléctrico se prestó a Metrolínea por cerca de seis meses, pero durante su operación se registraron varios inconvenientes.
El primero de los peros surgió porque la carga del bus duraba cerca de cuatro horas y debía ser cargado durante el mismo periodo de tiempo. El bus sólo podía movilizarse cerca de ocho horas diarias.
Por otra parte, tras dos meses de estar rodando entre Bucaramanga y Floridablanca, el bus registró una falla mecánica en la dirección, que sólo podía ser reparada por el fabricante. Este vehículo terminó parqueado en los patios de Metrolínea y no volvió a prestar servicio en el SITM.
















