Los habitantes del sector de Betania, al norte de Bucaramanga están en constante angustia porque cuando llueve el agua brota de la tierra y está socavando las bases de dos torres. La mayoría de personas que viven allí son víctimas de la violencia y temen que esta situación les quite su casa.
Publicado por: Luis Alfonso Cárdenas Mateus
Cuando llueve en la urbanización Betania, al norte de Bucaramanga, los residentes de algunos apartamentos viven una pesadilla. Las escorrentías subterráneas empiezan a brotar y se filtran por las paredes y conexiones eléctricas, desatando inundaciones que afectan sus enseres y ponen en riesgo sus vidas.
Además, esas mismas aguas que se filtran a los apartamentos están socavando el piso de dos torres, donde residen unas 60 familias, lo que está dejando en el aire las estructuras con un posible riesgo de que cada vez que llueva las aguas carcoman el terreno, lo desestabilicen y se pueda registrar un presunto colapso.
Para completar, esta urbanización está en medio de una falla geológica que ya hundió el Colegio Villas de San Ignacio, estructura que nunca se utilizó porque el movimiento de tierra impidió su puesta en marcha, y que tiene colapsada la vía entre Café Madrid y El Palenque, en el sector conocido como ‘Paso malo’.
Ante esta situación las familias residentes allí, que en su mayoría son víctimas de la violencia, interpusieron una acción popular para que las autoridades tomen cartas en el asunto.
El abogado representante de los vecinos de Betania, William Duarte Pico, explicó que se busca respuesta a cuatro preguntas puntuales: una, si la comunidad está en riesgo; dos, si los riesgos pueden ser mitigados; tres, que se dé una solución definitiva a la problemática; y cuatro, determinar si la falla es de carácter geológico o hidráulico.
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Zoraida Prada García llegó a vivir a Betania en octubre de 2015. Se asentó allí porque fue reconocida como víctima de la violencia y el apartamento que le entregó el Estado fue una compensación por los siete hechos victimizantes que vivió, unos a manos de las Farc y otros por los paramilitares.
Pensó que iba a iniciar una vida tranquila, lejos de las preocupaciones y el miedo que le produjo la guerra. Sin embargo, ahora “me da miedo vivir aquí, vivo en zozobra, cuando llueve no puedo de los nervios, veo el hueco debajo de la torre y me parece terrible”, señaló la mujer.
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Según ella, el inconveniente con las aguas obedece a que por el terreno donde se construyó el proyecto de vivienda pasaba una quebrada, pero la constructora contratista del Instituto de Vivienda de Bucaramanga (Invisbu) no adecuó los filtros para canalizar las aguas.
“Cuando llueve, llueve más adentro que afuera, el agua va por debajo de la tierra y está abriendo un hueco. Temo que haya un temblor y esto colapse”, precisó.
Javier Flórez Báez también vive en Betania, fue desplazado por la violencia en Puerto Wilches en el 2001 por un grupo armado desconocido y llegó a Bucaramanga en busca de un mejor futuro. Como Zoraida, él fue beneficiado para acceder a vivienda por su condición de víctima, sin embargo, hoy siente que el sufrimiento por aquel desplazamiento se repite por la preocupante situación en la que están las bases de la torre en la que reside.
Según Javier, cuando llueve se genera una inundación por debajo de la torre y poco a poco va sacando la tierra. Si “esto sigue así, la estructura que sostiene las torres quedará en el aire y ¿qué va a pasar? Que llega a ocurrir un temblor y eso nos va a afectar”, dijo el hombre.
Para él, antes de construir el proyecto de vivienda hizo falta un estudio de suelo, porque por ahí pasaba una quebrada que quedó tapada con la obra y por eso es que ahora el agua brota.
Graciela Moncada Esparza, residente en Betania y también desplazada por la violencia en 2002 y 2006 es tal vez una de las más afectadas. Su apartamento es el primer piso y quedó en un nivel inferior a los demás, pues las paredes de la parte trasera dan contra la montaña. Cuando llueve el agua se filtra por las paredes y los enchufes, pero no son gotas o humedades, son chorros de agua que inundan la vivienda.
“El riesgo aquí es latente, porque veo que cada día se van deteriorando las paredes. Hemos tratado de hacerle arreglos por la parte de adentro, pero se sigue pasando el agua”, dijo la mujer.
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Los afectados piden a las autoridades que les presten atención y se tomen acciones antes de que ocurra una tragedia. “Queremos que miren esto antes de que ocurra una catástrofe”, pidió Javier Flórez Báez.
El abogado de los afectados, William Duarte Pico, dijo que si bien hay afectaciones por el mal manejo de los residuos, hay responsabilidades que se deben asumir y dar una solución efectiva.
Visita de la Alcaldía de Bucaramanga
La Alcaldía de Bucaramanga realizó una visita a Betania el pasado 23 de mayo para dar cumplimiento de la Acción Popular. Tras el recorrido se encontró que: las afectaciones a las torres se producen por un mal manejo de aguas superficiales y subterráneas, que han causado la aparición de cárcavas (huecos) y generan humedades en las paredes; los muros de contención no cuentan con un sistema de drenaje adecuado para garantizar un manejo de las aguas subterráneas; la cárcava o hueco que se generó entre las torres 1 y 2 es producto del mal manejo de las aguas superficiales, aparente mala compactación y falta de mantenimiento en los canales perimetrales de las torres; la afectaciones dentro de los apartamentos no obedecen a fallas estructurales que puedan generar inestabilidad o desplome, son afectaciones por fallas urbanísticas.
Las visitas continuarán para caracterizar la zona y buscar una solución.












