Entrevista con Alba Pereira, representante de la organización Entre Dos Tierras, reconocida en Colombia por dar ayuda humanitaria a los migrantes venezolanos que llegan a Bucaramanga, Santander, a propósito de las elecciones presidenciales.

A través de un comedor que ofrece desayunos y almuerzos, así como la ayuda humanitaria a los ‘caminantes’-como se les conoce a las personas que ingresan a pie por la frontera entre Colombia y Venezuela-, la orientación en temas como el acceso al sisbén, la entrega de mercados y medicamentos, y el apoyo psicológico, entre otros, se enfocan los servicios que la Fundación Entre 2 Tierras ofrece a los migrantes y colombianos retornados.
Al llegar a Bucaramanga, casi dos décadas atrás, el sueño de Alba Pereira era abrir un restaurante y ejercer como chef. Lo que no pensó fue que terminaría convirtiéndose en el apoyo de muchas familias de su país y de aquellas que decidieron regresar a Colombia por la crisis social, económica y política de Venezuela.
La Fundación Entre 2 Tierras es una de las organizaciones sociales que se ha hecho visible por el apoyo a los ‘caminantes’, es decir, los migrantes que llegan a pie al territorio nacional. Su oferta se ha enfocado y reconocido especialmente en la alimentación equilibrada y necesaria para los que buscan con ilusión radicarse en la ciudad.
Ver entrevista: Alba Pereira, vocera la población migrante de Venezuela en Bucaramanga, Santander
“De Bucaramanga no me saca nadie. Llegué a esta ciudad maravillosa y de aquí no me saca nadie”, asegura Alba Pereira, quien junto a Constanza Pérez, abandonaron sus trabajos en 2013 y se entregaron de lleno a esta labor. “Hasta el 18 de agosto de ese año no había intención de que existiera la Fundación, eso no estaba en el en el pensamiento ni en el mapa de ninguna de las dos. La idea era montar un restaurante de comida tradicional venezolana, vender una experiencia y que la gente se fuera satisfecha; yo me quedaba con los reales de los del otros; me quería volver millonaria vendiendo carabotas (risas). Pero eso era lo que yo creía”, recuerda Pereira.
Cuando estalla la crisis por los paros y movilizaciones estudiantiles en Venezuela, Pereira ve necesario empezar con el apoyo a sus coterráneos. “Nos enteramos que no había papel higiénico, agua potable y gas, que faltaban medicamentos, comida, hicimos recolecta a través de Facebook. Todas las ayudas ocuparon más de la mitad del restaurante que teníamos. Como la frontera todavía estaba abierta, logramos pasar todas las ayudas”, recuerda.
En 2015, cuando se produjo el cierre de la frontera en Cúcuta y se hizo evidente la llegada de familias binacionales en grandes grupos, Pereira sabía que algo no andaba bien y que si bien la ayuda que enviaban calmaba algunas necesidades, ya era hora de pensar qué se debía hacer en el territorio colombiano. “Conocimos muchos casos de familias que tuvieron que dejar a sus integrantes en Venezuela porque estaban en hospitalización, otros que sufrían amenazas de grupos armados y otra serie de violaciones de derechos humanos. Entendimos que debíamos dedicarnos a esta población”, recuerda esta lideresa.
Fue el inicio de las jornadas de salud, de planear cómo se articularía este trabajo con los voluntarios e incluso, en cuáles áreas de trabajo se enfocarían, ya que las necesidades eran apremiantes. Alba Pereira asegura que en sus inicios, en una sola jornada, lograron atender a cerca de 1.200 personas. “Con todo el grupo de voluntarios, migrantes y colombianos, nos pusimos la camiseta durante mucho tiempo y esto nos sirvió para dar el paso y registrar la Fundación Entre 2 Tierras, en 2017, cuyo nombre lo escoge Constanza porque en eso vivimos, entre dos tierras dos territorios que son hermanos”, cuenta Pereira.
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“Amar lo que se hace”
Hoy día, la Fundación Entre 2 Tierras se ubica en la carrera 26 # 31-34 , frente al Parque de Los Niños, en el barrio Antonia Santos. A diario, cientos de personas migrantes y retornadas hacen fila antes de las 9 de la mañana y las 12 del mediodía para recibir un plato de comida caliente, ya que la organización cuenta con un comedor que brinda este servicio gratuito. No obstante, en la actualidad, Pereira cuenta que han tenido poca financiación y pide que ojalá otras iniciativas se sumen para poder mantener los servicios que el lugar presta.
Otras de las actividades se enfocan en prestar atención jurídica en trámites como la verificación del trámite en el PPT, asesorías en temas de salud sexual y reproductiva; orientación para lograr la atención en salud a través del Sisbén y entrega de mercados, entre otras acciones que van de la mano del trabajo comunitario y colaborativo como otros líderes y lideresas de la ciudad, así como organizaciones locales e internacionales.
A la par del crecimiento de la Fundación, también ha crecido el reconocimiento de sus integrantes. Pereira, por ejemplo, logró un galardón en el Premio Caminando Hacia la Justicia, en septiembre de 2021. Con la espontaneidad que la caracteriza y el acento venezolano que no pierde, asegura que “cuando amas lo que haces, nada es un problema, levantarse todos los días no es un problema, saber qué vas a hacer algo por el otro no sabiendo cómo ni con qué herramientas, es disfrutar. La fuerza me la dan ellos mismos, saber que yo hoy hice algo por un niño, y saber que hice algo por ese ‘mocosito’ y que al final del día me regala una sonrisa, eso es mi mejor pago”, concluye esta líder.


















