En la sección Bucaramanga del ayer presentamos registros gráficos del cuadrante de casonas viejas que existía entre las carreras 11 y 12 sobre las calles 35 y 36, donde hoy está la Plaza Cívica Luis Carlos Galán. Veamos:

Mucho antes de que la Plaza Cívica Luis Carlos Galán Sarmiento se convirtiera en un punto de referencia para los bumangueses, aquel espacio entre las calles 35 y 36 y las carreras 11 y 12 albergaba un conjunto de casonas antiguas, con techos de barro y paredes que parecían susurrar historias de tiempos idos. Era un paso obligado para quienes transitaban entre la Parroquia San Laureano y el imponente Palacio de Justicia, un espacio vibrante y lleno de vida cotidiana.

En 1989, el alcalde Alberto Montoya Puyana, el primero elegido por voto popular en la historia de Bucaramanga, concibió la idea de transformar ese enclave en una plazoleta que exaltara el civismo y brindara un espacio público al corazón de la ciudad. No fue tarea fácil. La demolición de aquellas construcciones significaba no solo un desafío arquitectónico, sino también legal y social. En esas calles, entre cafés, barberías y papelerías, los famosos ‘tinterillos’ ofrecían asesorías jurídicas informales a quienes necesitaban orientación frente a los tribunales. La Fuente de Soda ‘El Palacio’, ubicada frente al Palacio de Justicia, era un punto de encuentro clave, al igual que el mítico ‘Ave Fénix’, un sitio de variedades donde hoy se levanta la escultura de Luis Carlos Galán.

La adquisición de predios fue un capítulo aparte en esta historia. Entre los terrenos más difíciles de negociar se encontraba un amplio lote perteneciente al intelectual Ciro Gómez Mejía, quien tenía planes de levantar allí un edificio. Sin embargo, la intervención de Mario Galán Gómez, padre de Luis Carlos Galán y reconocido líder político, resultó crucial. Con paciencia y determinación, convenció a cada propietario de la importancia de ceder sus terrenos para dar paso a un proyecto que marcaría la identidad de la ciudad.
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El desarrollo de la plaza quedó en manos del siguiente alcalde, Alfonso Gómez Gómez (1990-1992), quien llevó a cabo la ejecución de la obra según el diseño de Alfonso Duarte Sanmiguel y bajo la construcción de Parra Gómez, con la dirección del Área Metropolitana de Bucaramanga, liderada entonces por Félix Jaimes Lasprilla. Posteriormente, el proyecto se extendió con la construcción del Paseo del Comercio, que revitalizó la Calle 35 desde la carrera 12 hasta la 19.
Con los años, la Plaza Cívica Luis Carlos Galán Sarmiento se consolidó como un ícono urbano. En su primera etapa, el entonces alcalde Jaime Rodríguez Ballesteros enalteció su importancia con una escultura del maestro Edgar Negret, un tributo a la memoria del líder liberal asesinado. Dos décadas después, en el aniversario 20 de su muerte, se instaló un busto en su honor, reafirmando la vocación de este espacio como epicentro de la memoria y la expresión ciudadana.

Hoy, la plaza no solo complementa la arquitectura del Palacio de Justicia, la Alcaldía y la Gobernación, sino que se ha convertido en un símbolo de la ciudad, un lugar donde las voces del pasado y del presente convergen en cada manifestación, en cada acto cívico, en cada encuentro de los bumangueses con su historia y su porvenir.















