Bucaramanga
Lunes 14 de abril de 2025 - 09:18 PM

En Bucaramanga, entre anécdotas se recordará el ayer de Cabecera del Llano

La idea es revivir la historia, contar anécdotas y hablar de las transformaciones de este tradicional barrio, con la participación especial de Armando Pereira.

Así se veía la zona de Cabecera hace varias décadas. (Foto: Archivo / Carlos Eslava / VANGUARDIA)
Así se veía la zona de Cabecera hace varias décadas. (Foto: Archivo / Carlos Eslava / VANGUARDIA)

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El Círculo de Amigos de Bucaramanga extiende una cordial invitación a la ciudadanía para participar en un conversatorio cargado de memoria y afecto por la ciudad: Recuerdos de Cabecera del Llano, una jornada en la que se evocarán las transformaciones, las anécdotas y los rostros que marcaron el devenir de este emblemático sector de la capital santandereana.

Tarjeta de invitación al certamen.
Tarjeta de invitación al certamen.

El encuentro se realizará el próximo lunes, 21 de abril, a las 6:30 p.m., en la Casa del Libro Total, un espacio que se consolida como punto de encuentro para el diálogo y la cultura local.

Como invitado especial estará el ilustre ciudadano Armando Pereira, cuyas vivencias y conocimientos sobre la historia de Bucaramanga enriquecerán la conversación. La actividad será moderada por Felipe Zarruk y Diego Sáenz, quienes conducirán un diálogo abierto con los asistentes, en torno a la nostalgia, el patrimonio y la identidad barrial.

Cabecera del Llano, en Bucaramanga.
Cabecera del Llano, en Bucaramanga.

Este certamen forma parte del compromiso del Círculo de Amigos de Bucaramanga por fomentar la memoria colectiva y promover el reconocimiento del pasado común como pilar del presente ciudadano.

El sector, a través del tiempo

Entre montes y atajos que les dieron paso a los mejores años del ayer, comenzó Cabecera del Llano. La zona se inspiró en una hermosa llanura, que todos llamaban así: El Valle de Don Andrés. Era la finca del prestigioso David Puyana, que hechizaba por su grandeza y por el tremendo olor a naturaleza.

Se sabe que, como tal, el barrio nació en 1937. El área se delimitaba en la salida de la carretera que conducía a los tanques del Acueducto, en donde la casa más famosa era la de Don Jesús, el famoso ‘Mago’. Para entonces, nadie imaginaba que la carrera 33 crecería tanto.

Con la financiación del Banco Central Hipotecario y en lotes vendidos por Urbanas, se iniciaron los primeros desarrollos urbanísticos en la zona que bordeaba al parque Guillermo Sorzano González, más conocido como San Pío.

Antigua panorámica del parque San Pío. (Archivo / VANGUARDIA)
Antigua panorámica del parque San Pío. (Archivo / VANGUARDIA)

La prolongación de la carrera 35A, que partió en dos al citado parque, fue el motor que ‘disparó’ el auge urbanístico. La construcción de varias ‘casaquintas’ ocuparon el costado occidente. Allí residían las familias más pudientes que habían encontrado en su Cabecera del Llano un buen vividero.

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El 2 de julio de 1955, día de la Visitación de Nuestra Señora, Monseñor Aníbal Muñoz Duque, primer Obispo de Bucaramanga, erigió la Parroquia San Pío.

Con la llegada de los 60, surgió la idea de ‘lotear’ completamente el Valle de Don Andrés, para desarrollar planes de vivienda. Luego nació un ‘gigante’ que prácticamente le volteó la cara a la vieja finca. Nos referimos a la construcción del Centro Comercial Cabecera Primera Etapa, que a comienzos de 1970 fue el punto de partida de la Cabecera del Llano que hoy conocemos.

Foto del ayer de Cabecera del Llano. (Archivo / VANGUARDIA)
Foto del ayer de Cabecera del Llano. (Archivo / VANGUARDIA)

Junto al centro se levantaron casas unifamiliares, las cuales fueron ubicadas sobre las calles 46 y 56 con carreras 33 y 36, convirtiéndose en los primeros polos de desarrollo.

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Fue tal el impacto de este nuevo sector, que su crecimiento impulsó un moderno estilo arquitectónico. Para solucionar el problema de alcantarillado se construyó paralelo a la carrera 33, un colector mixto que en el ‘aliviadero’ de la calle 56 permitía enviar las aguas lluvias a la Quebrada La Iglesia. Al final el tema urbanístico instó a la construcción de más centros comerciales y nacieron los edificios Leo, Mercadefam y Mi Cabaña.

Hermosas viviendas, diseñadas con la más alta visión arquitectónica, manejo volumétrico y acabados de alta categoría, enmarcaron una etapa llena de colorido.

Finalizando la década de los año 80, el barrio comenzó a crecer con ‘altura’. Grandes edificios y nuevos puntos comerciales ‘tocaron el cielo’ con su majestuosidad.

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