Otra vez el vandalismo ‘se fue lanza en ristre’ contra los paredones de Bucaramanga. En la marcha del ‘Día del Trabajo’, realizada ayer, algunas personas, que desconocen el significado de la palabra civismo, ‘rayaron’ la ciudad.

Lo que debía ser una manifestación de reivindicación social, se vio empañada por los actos de unos cuantos desadaptados que, en medio de la marcha del Día del Trabajo en Bucaramanga, atentaron sin pudor contra el patrimonio urbano.

Paredones, fachadas de viviendas, casetas de vigilancia, monumentos y hasta templos religiosos fueron blanco de grafitis hechos con aerosol. Una ciudad que amaneció exigiendo derechos laborales terminó anocheciendo con el rostro manchado por la intolerancia, el poco civismo y la falta de respeto.

Desde temprano, la movilización reunió a centenares de trabajadores, sindicatos y organizaciones sociales que marcharon pacíficamente por las principales vías del centro, de manera particular sobre la calle 36, en el Parque García Rovira.
Le puede interesar: El Metrolínea que nos dejó ‘esperando el bus’: crónica de un regreso anunciado

Sin embargo, conforme avanzaba la jornada, pequeños grupos se descolgaron de la movilización principal para pintar consignas agresivas, muchas de ellas ajenas incluso al espíritu de la fecha. Fotografías enviadas por lectores a nuestra redacción evidencian cómo estos actos atentaron contra la estética y el valor simbólico de espacios recuperados para el disfrute ciudadano.

Uno de los puntos más afectados fue la Plaza Cívica Luis Carlos Galán, ícono del centro de la ciudad recientemente renovado. Muros limpios, columnas y placas fueron convertidos en lienzos improvisados para consignas descontextualizadas, algunas incluso con lenguaje soez. La plaza, que hace apenas unos meses fue reabierta al público tras una larga intervención urbanística, ahora requiere de nuevos retoques para borrar las huellas del irrespeto.

También la histórica Parroquia de San Laureano, joya arquitectónica del centro, no se salvó del vandalismo. Sus paredones, recién pintados como parte del proceso de restauración patrimonial, fueron intervenidos con pintura negra y roja, en una acción que ha sido condenada por feligreses y vecinos del sector. “Esto no es protesta, es falta de educación”, dijo una mujer que todas las mañanas asiste a la misa de las seis.

Casetas de vigilancia, cerramientos de parques y muros de viviendas privadas también fueron blanco de estos ataques. En muchos casos, los propietarios y trabajadores de mantenimiento alcanzaron a confrontar a los infractores, quienes encapuchados o con el rostro cubierto, respondían con insultos antes de huir por callejones cercanos. La falta de control en algunos tramos de la marcha facilitó estos episodios de desorden.
Publicidad
Señor presidente @petrogustavo, le informo que algunos de sus seguidores vandalizaron la Casa del Libertador Simón Bolívar en Bucaramanga… https://t.co/TUkypAPiRt pic.twitter.com/oH4MCNaZAO
— Jaime Andrés Beltrán (@soyjaimeandres) May 2, 2025

El hecho ha sido ampliamente rechazado por distintos sectores. Desde la Alcaldía se anunció la revisión de los registros de las cámaras de seguridad y la apertura de investigaciones para individualizar a los responsables. “El derecho a la protesta no puede ser excusa para dañar lo que es de todos. Bucaramanga se merece respeto”, señaló el secretario de Gobierno en un breve comunicado.
Hoy, un día después de la manifestación, vemos las huellas y cicatrices de una jornada que, si bien estuvo cargada de reivindicaciones legítimas, terminó marcada por las acciones de unos pocos que confundieron protesta con destrucción.

Lo que queda, una vez más, es la tarea de restaurar, no solo las fachadas manchadas, sino también el sentido colectivo de pertenencia y respeto por el espacio común.















