Es inadmisible que un escenario como el Parque Señora de las Cigarras, cuya remodelación no supera el año, hoy se encuentre en mal estado. ¿Falta de mantenimiento o escasa cultura ciudadana?

¿Hasta cuándo el abandono y la indiferencia ciudadana? Planteamos la inquietud porque el Parque Señora de las Cigarras, el mismo que fuera remodelado hace poco para ser un lugar de encuentro y descanso, hoy sea el espejo de la falta de mantenimiento y de civismo.
Es incomprensible que, tras una inversión millonaria, liderada por el Municipio de Bucaramanga, este espacio verde luzca más como un lote en ruinas que como el ‘pulmón verde’ que debiera ser.
¿De qué sirve renovar un parque si la comunidad lo destruye y las autoridades no lo cuidan? Se preguntan algunos vecinos del escenario.
Lo que nació como un símbolo de cultura, naturaleza y convivencia, hoy se desmorona entre el deterioro físico y la falta de cultura ciudadana: los senderos, antes cubiertos por la sombra de árboles jóvenes y diseñados para caminar en calma, están agrietados y peligrosos.
Sí, estas zonas verdes, pensadas para contemplar la naturaleza, han sido reducidas a ‘peladeros’.

No se trata solo del paso del tiempo o de una administración que no hace mantenimiento. Buena parte del daño es responsabilidad de los propios ciudadanos: “Aquí no hay respeto por lo público. Nos entregaron un parque nuevo y en cuestión de meses ya parece una zona olvidada”, denuncia Séfora Gutiérrez, vecina del sector.
El espacio central del parque, lejos de ser un lugar para compartir en familia, ha sido tomado por el vandalismo, el consumo de drogas alucinógenas y las fiestas sin control.
“El gimnasio al aire libre está inservible, los juegos infantiles dan miedo de lo oxidados que están y las bancas apenas se sostienen”, afirma Genaro Salas, quien ya no se atreve a llevar a sus nietos por temor a un accidente.
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Las barandas están partidas, los canales de agua que daban frescura están secos, y la fuente infantil se ha convertido en un pozo sucio e inútil.
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Algo de historia
Nombrado en honor a la canción del maestro José A. Morales, el Parque Señora de las Cigarras fue inaugurado en los años noventa como parte de un proyecto para devolverle a Bucaramanga su identidad como “Ciudad de los Parques”. Fue construido en los terrenos donde estuvo el papa San Juan Pablo II, en julio del año 1986.
Hoy, ese lugar cargado de historia parece desvanecerse entre el cemento, el descuido oficial y la indiferencia ciudadana.
Este parque, como tantos otros de Bucaramanga, no necesita solo inversiones presupuestales, sino también conciencia ciudadana.
Porque un espacio público no se cuida solo. Y si lo destruimos, lo que estamos quebrando es el alma verde que alguna vez nos definió como ciudad.

- Ficha del parque
- Nombre: Parque ‘Señora de las Cigarras’.
- Ubicación: Avenida Los Búcaros o Diagonal 11 con 60.
- Comuna a la que pertenece: La Ciudadela Real de Minas.
- Fecha de construcción: Entre los años 1999 y 2000.
- ¿Qué inversión tuvo? Su costo fue ‘mínimo’ para la época: $380 millones se invirtieron en la obra, más $180 millones que costó la iluminación.
- Vecinos ilustres del parque: La Iglesia de Nuestra Señora de Torcoroma; el Coliseo ‘Edmundo Luna Santos’; el Templete del Monumento en homenaje al Papa San Juan Pablo II; el Molino de Viento; y la Biblioteca ‘Jorge Valderrama’, adscrita al Instituto Municipal de Cultura y Turismo, Imct.

















