En la carrera 28, en inmediaciones del Parque de la Sociedad de Mejoras Públicas de Bucaramanga, SMPB, se puede apreciar una exposición del otrora Cementerio Universal.

Durante años, miles de vehículos han cruzado la carrera Novena de Bucaramanga sin imaginar que, bajo el Viaducto Alejandro Galvis Ramírez, reposan los vestigios de un cementerio que albergó las memorias más íntimas de la ciudad.

Hablamos del otrora Cementerio Universal, demolido en 2010, pero que hoy resurge en imágenes gracias al trabajo persistente del historiador Sergio Cáceres, decidido a no permitir que la historia fuera ‘sepultada’ junto con sus lápidas.

La escena cobró vida por estos días en el Parque de la Sociedad de Mejoras Públicas de Bucaramanga, SMPB, donde una exposición compuesta por 150 fotografías reconstruye visualmente lo que fue el camposanto entre 1910 y 2010.
La importancia del cementerio radicaba en que fue la última morada de una población excluida: personas con creencias políticas, orientaciones sexuales y profesiones distintas a las aceptadas por la Iglesia católica.

Antes de su existencia, muchos eran enterrados en fincas, pero con su apertura se dio un paso decisivo, en una época donde la Iglesia, amparada en la Constitución de 1886 y el Concordato de 1887, monopolizaba el derecho a enterrar dignamente. El terreno desapareció cuando se iniciaron las obras de adecuación del citado Viaducto, inicialmente llamado ‘Provincial’.

El visitante no solo observa, sino que cruza un umbral simbólico hacia el ayer. Allí, entre tumbas fotografiadas, nombres olvidados y arquitectura funeraria desaparecida, late aún la historia de una ciudad que, en nombre del progreso, sacrificó parte de su ‘duelo’.
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Cáceres, quien es egresado de la Universidad Industrial de Santander, emprendió esta cruzada cuando supo que el cementerio tenía los días contados. Lo limpió, lo recorrió y lo fotografió junto a un equipo de profesionales que entendieron que no se trataba solo de conservar piedras, sino de preservar memorias: “Era un lugar totalmente abandonado, con maleza por doquier, difícil de registrar”, recuerda. Pero insistieron, porque sabían que, si nadie lo hacía, el olvido sería definitivo.
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Hoy, esa terquedad se transforma en la exposición Cementerio Universal: recreación visual de la historia de la muerte, todo con el apoyo del IMCT.
La muestra es un puente de memoria que conecta a los bumangueses con su pasado y les recuerda que una ciudad moderna no puede construirse sobre el olvido.
Dato para tener en cuenta: Del Parque de la SMPB, la exposición llegará en julio próximo a la Casa Cultural Custodio García Rovira.

















