Viviendas abandonadas, con techos deteriorados y sin el debido mantenimiento, son una amenaza para la integridad física de los transeúntes en el centro histórico de Bucaramanga.

Varias viviendas que rodean el centro histórico de Bucaramanga presentan un visible deterioro en sus techos, lo que ha despertado la preocupación de vecinos y transeúntes. Las tejas rotas, las estructuras debilitadas y los huecos abiertos en varias cubiertas advierten de un posible riesgo de colapso que podría afectar tanto a los residentes como a quienes caminan por el sector.
El tema se ha recrudecido durante los últimos días, tras las fuertes lluvias que han arreciado sobre la capital santandereana.
Las denuncias llegaron hasta la sección del Defensor de la Comunidad, de Vanguardia, en donde algunos habitantes expresaron su inquietud frente al peligro inminente.
Según relatan, las lluvias recientes han agravado el deterioro de las cubiertas y, en más de una ocasión, fragmentos de material se han desprendido hacia la vía pública.
Julio Alberto Mondragón Vera, con fotografía en mano, evidenció el peligro que se cierne sobre todo aquel que pase por la calle 37 con carrera 10: “Una casa esquinera de esa zona, abajo de la Gobernación de Santander, tiene sus techos podridos. En cualquier momento colapsa ese predio”.

El problema no solo amenaza la seguridad de quienes circulan por la zona, sino que también golpea la imagen urbana de un área cargada de valor histórico. El centro de Bucaramanga es considerado un punto clave en la memoria arquitectónica de la ciudad, pero muchas de sus construcciones han quedado al margen de procesos de mantenimiento y restauración.
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Los vecinos les solicitan a las autoridades municipales y a los propietarios de estas casas tomar medidas urgentes que permitan prevenir una tragedia: “Por la calle 35 hay como cuatro predios en lamentables condiciones”, dijo José Mario Duarte, otro ciudadano que está preocupado por esta problemática.
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Él y muchos ciudadanos consideran que una inspección técnica podría determinar el nivel de riesgo y generar un plan de recuperación, que proteja tanto a las familias como al patrimonio arquitectónico del sector.

Mientras tanto, los bumangueses insisten en que no se puede esperar a que ocurra un accidente para actuar. Sus denuncias buscan precisamente llamar la atención sobre un problema que crece en silencio, pero que amenaza con dejar serias consecuencias en el corazón histórico de Bucaramanga.

Nota de la Redacción: Si tiene alguna inquietud o denuncia sobre algo que altere su tranquilidad, puede transmitirla a través del Defensor de la Comunidad. Escríbanos al siguiente correo electrónico: eardila@vanguardia.com

















