El nostálgico recuerdo del almacén Mercadefam aún permanece entre los bumangueses.

Si les hablo de Mercados de Familia, quizá se pierdan un poco en esta crónica de ‘ayer y hoy’. Pero si les digo Mercadefam, de inmediato se trasladan a uno de los almacenes más queridos por los bumangueses, que de manera desafortunada cerró sus puertas hace varios años.
La verdad es que los bumangueses aún recuerdan, con una buena dosis de nostalgia, aquellos días en los que ir a Mercadefam era más que una compra: era casi una visita familiar.

Bajo el lema “Donde lo mejor es el servicio”, esta cadena santandereana de supermercados y droguerías se ganó un lugar en el corazón de muchos, que hoy evocan con cariño una marca que brilló con luz propia.

Su historia se remonta a los años sesenta, cuando varios visionarios -entre ellos Fritz Campos, José Vicente Pérez, Carlos Santander y Alirio Cadena, por citar solo a cuatro- decidieron asociar varias droguerías para fundar una gran distribuidora mayorista.

De allí nació lo que más tarde se convertiría en Mercadefam, nombre que durante décadas fue sinónimo de cercanía, calidad y buen servicio.

La primera sede estuvo en la calle 41 con carrera 33, en la antigua casa de la familia Martínez Villalba, hoy reemplazada por el edificio San Nicolás. Desde allí comenzó a tejerse una historia que atravesó generaciones y acompañó el crecimiento comercial de la ciudad.

Las promociones eran parte del ritual: el “10 por 10” y las “Compras Mágicas” siguen resonando en la memoria de quienes esperaban con entusiasmo esas jornadas que unían a vecinos y familias enteras.
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Mercadefam era, en esencia, una empresa emblemática de Santander, tan ligada a sus habitantes que muchos la sentían como propia.

Con el cambio de siglo llegaron también las transformaciones. En enero de 2009, el grupo francés Carrefour adquirió la cadena. Se dijo entonces que el nombre permanecería intacto, que el calendario de promociones continuaría y que los más de 1.000 empleados -el 99 % de ellos- se integrarían a la nueva sociedad, llamada Nuevo Mercadefam S.A. La transición tardó tres meses y permitió que tres hipermercados, tres droguerías y un supermercado se sumaran a la red francesa.

Pero el rumbo ya estaba marcado. Con el tiempo, Carrefour se convirtió en Jumbo y luego en Metro, hasta que en 2019 la sede principal del centro cerró definitivamente sus puertas. El emblemático local, que alguna vez fue de Mercadefam, hoy lo ocupa la Distribuidora El Hueco, recordándole a la ciudad que el comercio también es una historia de ciclos.
La desaparición de Mercadefam significó más que la pérdida de una marca: fue la despedida de una manera de comprar, de una relación cercana entre cliente y empresa, y de una enseña que se convirtió en símbolo de identidad regional.

Hoy, cuando se habla de supermercados en Bucaramanga, es inevitable que aparezca el recuerdo de aquel Mercadefam que supo ganarse un lugar en la memoria colectiva: un lugar donde, más que mercados, se construían lazos.
















