Homenaje póstumo al médico Carlos Cortés Caballero.

Publicado por: Redaccción Metropolitana
El cuerpo médico del departamento de Santander, así como la academia y la docencia, se vieron sorprendidos con el fallecimiento del médico Carlos Cortés Caballero, un hombre lleno de talento que emprendió el ejercicio de la medicina en medio del más hondo compromiso y llegó a significar un elemento fundamental dentro del sector de la salud en esta región.
No solo se dedicó a ejercer su profesión, forjada en universidades colombianas, y también en Estados Unidos y en Japón, sino que ejerció la cátedra en varios centros de educación superior como la UIS y la Autónoma de Bucaramanga, en donde fue reconocido por su talento y por su enorme vocación al servicio de la difusión del conocimiento.
Su dedicación a la ciencia lo llevaron a muchos escenarios, en donde fue reconocido como un científico.
Hombre pausado, siempre en actitud pensante, sabía escuchar inquietudes para asociarlas a su conocimiento profesional, y sobre ellas estaba en capacidad de hacer aportes importantes y de formular planteamientos apreciables, por los cuales se fue ganando el respeto y el acatamiento de sus pares en el ejercicio de la medicina.
Ocupó muchos cargos, en la Academia de Medicina y también en el Tribunal de Ética Médica que presidió, así como en el gremio de Patología, del cual fue su máxima autoridad. Su talento, unido a un gran compromiso social, hicieron que se convirtiera también en un humanista que estudiaba la historia, los comportamientos sociales y el transcurrir de la región a través de sus hechos significativos. Esos estudios lo llevaron a ser valorado por la Academia de Historia de Santander, en donde llegó a ser miembro de número, entidad a la cual le dedicó también muchos de sus desvelos.
La figura de Carlos Cortés tuvo sin duda un gran significado para la ciencia, para las aulas universitarias, y también para la historia.
Desde esta casa periodística queremos hacer llegar nuestra voz de condolencia a su esposa María Isabel Buitrago de Cortés, así como a sus hijos y nietos, lo mismo que a los importantes centros de pensamiento a los que perteneció y en donde dejó su enorme huella.
Texto de Eduardo Durán Gómez














