Las autoridades de Bucaramanga intensificarán controles para eliminar al menos 45 puntos ilegales de reciclaje que afectan la convivencia, la salud pública y el espacio urbano. Además, a los responsables se les impartirán ‘comparendos ambientales’.

No cualquier persona puede convertir las calles, aceras o antejardines en improvisados centros de reciclaje. Esa es la advertencia que lanzaron las autoridades de Bucaramanga ante el aumento de puntos ilegales donde, bajo la excusa de separar residuos, algunos ciudadanos han comenzado a acumular desechos que terminan afectando la convivencia, la salud pública y el entorno urbano.
Las inspecciones de Policía, junto con la corporación encargada de la administración del espacio público y las empresas oficiales de recolección de basura, han sido enfáticas en decir que realizarán controles estrictos en todos aquellos lugares donde se identifiquen estas prácticas.
Su objetivo es frenar un fenómeno que se ha disparado en diferentes barrios y que hoy preocupa a la comunidad.
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De acuerdo con reportes recientes, al menos 45 sitios distribuidos en la ciudad han sido detectados como focos de almacenamiento ilegal de residuos. Allí, personas sin autorización han ocupado aceras, calles e incluso casas abandonadas para establecer improvisados centros de reciclaje que terminan convirtiéndose en basureros a cielo abierto.
Vecinos de sectores como Gaitán, La Gloria, Alfonso López, La Joya, Café Madrid, Betania, Independencia y el Centro aseguran que estos puntos generan malos olores, presencia de roedores, deterioro visual del entorno y, en algunos casos, riñas y desorden en el espacio público.
“Uno no puede ni pasar por la acera porque está invadida de bolsas, cartones y hasta colchones viejos”, denunció una residente de Campohermoso.
Los habitantes también reclaman que estas actividades ilegales deterioran la movilidad y ponen en riesgo a peatones y conductores. En algunas calles, los cúmulos de desechos reducen la visibilidad y obstruyen el tránsito, especialmente en horas de la noche, cuando los residuos ocupan parte de la vía.
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Frente a esta situación, las autoridades anunciaron que se aplicarán ‘comparendos ambientales’ a quienes sean sorprendidos acumulando basuras o materiales reciclables sin permiso.
Lo que dice la ley
Estas sanciones, contempladas en el Código Nacional de Seguridad y Convivencia, pueden incluir multas económicas y hasta la incautación de los elementos utilizados para la actividad irregular.
La reglamentación local también es clara: según el Decreto que regula el uso del espacio público y la gestión de residuos, únicamente las organizaciones autorizadas y registradas ante la Alcaldía pueden realizar labores de aprovechamiento.
Además, estas actividades deben desarrollarse dentro de centros de acopio formales que cumplan con condiciones sanitarias y ambientales previamente establecidas.
Las empresas de aseo recordaron que Bucaramanga cuenta con rutas oficiales para la separación de reciclaje y que los ciudadanos tienen alternativas seguras para entregar sus materiales sin recurrir a acopios improvisados. “El reciclaje es necesario, pero debe hacerse de manera responsable, organizada y en lugares habilitados”, precisó un vocero de la entidad.
Por su parte, las inspecciones de Policía anunciaron que ya iniciaron operativos conjuntos para desmantelar los puntos ilegales identificados.
Las acciones consisten en visitas sorpresa, levantamiento de actas, citaciones y apoyo de las cuadrillas de limpieza para recuperar los espacios invadidos.
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La ciudadanía, finalmente, exige más contundencia. Reclama que no se permita que las calles se conviertan en botaderos clandestinos y que quienes impactan negativamente el ambiente y la convivencia respondan ante la ley.
Bucaramanga, advierten los ciudadanos y vecinos de los barrios afectados, merece un reciclaje responsable, pero nunca un caos ambiental disfrazado de aprovechamiento.















