Cerca de 80 años completa la tradición de estos personajes que entran en escena cada diciembre en las calles principales de la provincia de García Rovira.

Esta tradición tiene sus orígenes en la capital de García Rovira cuando, hacia el año de 1949, algunas personas de la época afirmaron que esta zona había sido tierra de indígenas y quisieron rendirles un homenaje. Lea también: Matachines en Santander: conozca la historia de una tradición decembrina
Según la historia, cada diciembre, algunas personas del sector rural se disfrazaban con máscaras de indígenas o animales y se reunían en diferentes casas; luego llevaron esta tradición al casco urbano y allí comenzó esta historia.

Diferente a los matachines de Floridablanca y otros lugares, los de Málaga mantienen la tradición de perseguir a los toreadores con vejigas de vaca infladas para ‘castigarlos’; les hacen encerronas y calles de honor.
En cuanto a los disfraces, estos se elaboran en diferentes materiales: para el caso de las chirozas, con retazos de costales de fibra; las sombras, con capas de tela, y otros artesanales a los que se les cuelgan tapas de cerveza o se elaboran con fique.

Aunque algunos matachines mantienen la tradición en sus trajes, otros les incluyen coloridos tonos a las máscaras, pigmentos a las chirozas, comparsas y hasta alegorías a personajes como ‘Pericles Carnaval’. Le puede interesar: Las Chirozas de La Cumbre: cuando una familia decidió disfrazar la alegría
Con su lente, el comunicador social Diego Fabián Carreño retrató diversas clases de matachines, desde pequeñas chirozas hasta adultos que buscan mantener vivas las raíces de la identidad malagueña.

Durante este año, los matachines del municipio salieron desde el pasado 15 de diciembre y se mantuvieron hasta el 24 del mismo mes. Se tomaron algunas calles, en donde realizaron sus tradicionales ‘correteaderas’.














