La ciudadanía denuncia una banda organizada que roba tapas de contadores de gas y de otras redes públicas en Bucaramanga, especialmente en el Centro, San Francisco y Alarcón, exponiendo viviendas y comercios a fugas, explosiones e incendios.

Una preocupante modalidad delictiva tiene en alerta a los habitantes de Bucaramanga. Se trata de una banda especializada en el robo de las tapas de los contadores de gas domiciliario, un accionar que no solo genera pérdidas económicas, sino que expone a la ciudad a un riesgo latente de fugas, explosiones e incendios.
La situación ha sido denunciada por varios de nuestros lectores, quienes han enviado a esta Redacción fotografías en las que se observan contadores de gas abiertos, sin sus tapas de protección y con las válvulas expuestas. Las imágenes evidencian una práctica sistemática y reiterada que, según coinciden los afectados, se ha intensificado en las últimas semanas.

Sectores más afectados
Las zonas más golpeadas por este fenómeno son el Centro de Bucaramanga y los barrios San Francisco, La Concordia, Sotomayor y Alarcón. En estos sectores, residentes aseguran que los robos ocurren principalmente en horas de la madrugada, cuando la vigilancia es menor y las calles permanecen desiertas.

“Uno sale temprano a trabajar y se encuentra con el contador violentado. Eso da miedo, porque cualquier chispa puede causar una tragedia”, relató Gerardo Farfán, un comerciante del Centro, al tiempo que explicó que, en su cuadra, ya se han presentado al menos tres casos similares.
En el barrio San Francisco, la preocupación va en aumento. “No es solo el robo; es el peligro. Aquí hay niños, adultos mayores, y nadie sabe si el gas se está escapando”, señaló Luis Alfredo Morón, un habitante del sector, quien afirmó que varias viviendas amanecieron con los equipos desmantelados el mismo día.

Libardo Galván, residente en el barrio La Concordia, contó que la banda actúa con rapidez y aparente conocimiento técnico. “No dañan todo, se llevan justo la tapa. Eso demuestra que saben lo que hacen, pero también que no les importa el riesgo que dejan atrás”, dijo con indignación.
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Expertos consultados advierten que manipular los contadores de gas sin autorización ni medidas de seguridad puede derivar en emergencias de gran magnitud. Una fuga no detectada a tiempo podría afectar a varias viviendas e incluso a locales comerciales en zonas de alta afluencia.
Ante este panorama, la comunidad pide mayor presencia de las autoridades, operativos de control y una respuesta urgente de las empresas prestadoras del servicio. Los ciudadanos insisten en que no se puede esperar a que ocurra una tragedia para actuar frente a una práctica delictiva que pone en juego la seguridad de toda Bucaramanga.
















