El reciente hundimiento en la Avenida Quebradaseca sigue sin explicación técnica clara. ¿Qué está pasando ese importante tramo vehicular?

Al parecer, continúa el misterio por el hundimiento de un tramo del pavimento en la Avenida Quebradaseca, en la intersección de las carreras 18 y 19.
La semana pasada fue el Acueducto Metropolitano la entidad que aseguró que este fenómeno no tenía relación con las redes de agua potable; ahora es la Empresa de Alcantarillado de Santander, EMPAS, la que afirma que tampoco está vinculado con sus conexiones.
Tras la inspección técnica realizada por la Unidad de Investigación de Redes de Alcantarillado en la zona, EMPAS informó que verificó que la red opera con total normalidad.
“El hundimiento reportado por la comunidad no está asociado a fallas en la infraestructura de alcantarillado; sin embargo, como medida preventiva y en cumplimiento de su compromiso con la seguridad y la responsabilidad social, la empresa instaló señalización en la zona para reducir riesgos a peatones y conductores”, señaló la entidad.

De acuerdo con la ingeniera Mayra Vega, funcionaria de EMPAS, “se hizo presencia en dicha avenida, debido a las constantes quejas de la comunidad por el hundimiento reportado en sentido oriente–occidente". Lea además: (Quebradaseca: un ‘atajo’ que se volvió una avenida y casi se hunde en el intento)
Añadió que se dispuso el equipo especializado de inspección de redes y el personal técnico para realizar la investigación correspondiente. Precisó que “efectivamente existen redes de alcantarillado en este punto, pero se trata de bóvedas con un diámetro aproximado de dos metros y una profundidad cercana a los 12 metros. Sobre estas estructuras se evidenció una infiltración de agua, cuya procedencia aún no se ha determinado, pero que no corresponde al sistema de alcantarillado”.
Según la funcionaria, al tratarse de aguas superficiales, estas no pertenecen a la red de alcantarillado de EMPAS; por lo tanto, es necesario confirmar si existen infiltraciones provenientes de servicios públicos operados por otras entidades.

No obstante, aseguró que la empresa está en total disposición de apoyar la localización del origen de la afectación. Por ahora, la entidad aportó la señalización necesaria para garantizar la movilidad vehicular y la seguridad de los peatones en este punto estratégico de la capital santandereana, mientras avanzan las verificaciones correspondientes.
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Algo de historia

Esta vía pasó de ser un hito geográfico natural -una quebrada de poco caudal que en 1622 marcaba el límite de la ciudad colonial- a convertirse, en el siglo XX, en una de las principales avenidas, construida sobre rellenos de basura y residuos.
Históricamente fue un terreno hostil y un basurero que la gente evitaba, transformado luego en un eje vial crítico que ha enfrentado graves hundimientos.
En 1622 el sitio era conocido por pequeños hilos de agua que descendían del Mesón de los Búcaros, en un entorno árido y con escasa vegetación. Muchos años después, a comienzos del siglo XX, la zona era un atajo polvoriento y un basurero público que emanaba malos olores y era evitado por los habitantes.

Con el crecimiento de Bucaramanga, la quebrada fue canalizada y rellenada con desechos para construir una avenida que conectara distintos sectores de la ciudad.
La edificación sobre terrenos inestables ha propiciado la aparición de graves socavones y el colapso de la vía, con episodios críticos en 1994, 1995 y recientemente, cuando se registraron profundidades superiores a los 14 metros.
Hoy es una de las avenidas más importantes de Bucaramanga, fundamental para la movilidad, pese a los persistentes desafíos geológicos que arrastra desde su origen.

















