En Bucaramanga, una fundación está cambiando la vida de exhabitantes de calle a través de la carpintería, un oficio que les permite encontrar una segunda oportunidad mientras aprenden un trabajo digno.

Publicado por: John Arias
En el Centro de Bucaramanga, entre el ruido de lijadoras y el olor a madera recién cortada, un grupo de hombres elaboran algo más que muebles y accesorios para mascotas: reconstruye sus vidas. La fundación cristiana Somos Uno opera lo que sus fundadores describen como el primer centro de formación laboral para exhabitantes de calle en Colombia, un espacio donde el oficio de la carpintería se convierte en herramienta de rehabilitación. Lea también: Corte de luz en Bucaramanga: fechas y sectores afectados este martes 7 de abril
La fundación nació en 2021 de la mano de Marta Cecilia Lucena y Diego Beltrán, cuyas historias personales están profundamente ligadas a la problemática que hoy buscan atender. Lucena lleva más de 23 años apoyando población vulnerable en las calles de Bucaramanga; Beltrán, por su parte, vivió durante 24 años en situación de indigencia y consumo de sustancias en Bogotá, antes de iniciar su propio proceso de recuperación.
A diferencia de otros modelos de atención, la fundación no solo ofrece techo y alimentación a sus internos. Cada mañana, un grupo de los aproximadamente 20 hombres que residen en la sede del barrio Alfonso López se trasladan al taller ubicado en el Centro, donde aprenden a manejar hasta 18 máquinas de carpintería. Allí se forman como tapiceros, lijadores, armadores y artesanos especializados en la fabricación de accesorios para mascotas: casas, gimnasios, comederos, bebederos y rascadores, entre otros productos.

“Esta fundación nace en el corazón de Dios. Hay que enseñarles algo, porque ellos tienen hijos, tienen esposas, familia. Deben retornar a la sociedad, tienen que ser útiles y siempre tuve la intuición de que hay que capacitarlos. Son como hijos que requieren cuidados médicos, cuidados personales y sobre todo una vivienda digna”, comentó Lucena.
El proceso de capacitación no es rápido. Los hombres llegan con heridas emocionales profundas, hábitos arraigados por años de vida en la calle y, en muchos casos, sin haber sostenido una rutina laboral en décadas. La jornada comienza a las 4:00 de la mañana con oración y termina a las 5:00 de la tarde, combinando trabajo en el taller, oficios domésticos en la sede y actividades manuales como tejido de hamacas.
Un testimonio desde adentro
Leonardo Prada Ariza tiene 50 años, es oriundo de Bucaramanga y pasó 33 de ellos en situación de calle en Bogotá, donde llegó a conocer el Bronx. El 3 de diciembre de 2024 ingresó a la Fundación Somos Uno. Hoy atiende el local comercial de la organización, ubicado en la calle 36 número 13-13, donde se exhiben y venden los productos fabricados por los internos.

“Es bonito usar nuestras manos, ya no para consumir una pipa o coger un cuchillo para atracar a alguien, sino para crearle la casita a un gatico, a un perrito”, dice Prada con convicción. Su testimonio ilustra lo que la fundación define como terapia ocupacional: mantener la mente activa y orientada hacia la creación, no hacia el consumo.
El hombre agradeció la oportunidad que brinda esta fundación dedicada a rehabilitar jóvenes que estaban en las calles. “Aquí encontramos un albergue, una casa, una familia, una vivienda y le hayamos un objetivo a nuestras vidas. Junto a esta hermosa obra nos enseñan el arte de la carpintería”.
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“Es un proceso lento realmente porque uno trae de la calle muchas cosas, muchas heridas abiertas en el corazón: odio, rencores, envidia. Queremos las cosas fáciles y rápidas, pero todo se trata de perseverar y tener mucha fe en Dios. Ese menosprecio que recibe uno en la calle, Dios poco a poco lo va sanando y nos saca adelante. En ocasiones da hasta tristeza ver que la sociedad cuando uno está en estado de indigencia lo menosprecia, le cierra las puertas, lo mira mal, lo mira como un delincuente, como un ladrón. Pero aquí nos capacitan y nos especializamos en crear artículos para las mascotas. Le fabricamos desde cualquier casa o juguete hasta gimnasios completos para las mascotas”, describió Prada.

Sin respaldo institucional y responsabilidades a cuestas
A pesar de la singularidad de su modelo, la fundación opera sin contratos ni apoyo económico de la Alcaldía de Bucaramanga ni de la Gobernación de Santander. Sus gastos mensuales incluyen cuatro arriendos, el pago de 21 servicios públicos, alimentación, ropa, útiles de aseo y atención en salud para sus internos, todo financiado a través de la venta de sus productos, rifas mensuales y donaciones de particulares, e incluso venta de lechona. “Acá los muchachos llegan y lo primero que hacen es botar la ropa con la que vienen, les damos prendas para que se cambien. Útiles de aseo, como cuchillas de afeitar o jabones son muy importantes para nosotros. También requerimos alimentos como arroz, azúcar, panelas, harinas…”, comentó la directora de la fundación.
Por esta razón, los líderes de la organización hacen un llamado a las autoridades locales, para que se unan a esta causa. Una de las principales peticiones es evaluar la posibilidad de entregar algún predio para la operación de la fundación. “Necesitamos un comodato. Señor gobernador, señor alcalde, vengan y conozcan que hay una fundación diferente en Bucaramanga. Necesitamos espacio, una casa para que nos ayuden a evitarnos un arriendo por lo menos. Acá estamos formando los hombres que estaban en las calles robando y haciendo daño. Acá los estamos volviendo artesanos “, resaltó Lucena.

La fundación invita a la ciudadanía a conocer su labor y apoyarla adquiriendo los productos. Además, abre sus puertas para orientar a familias que requieren apoyo para recuperar a sus seres queridos. “Este mensaje es especialmente para esas madres, esposas, hijos, hermanos que están sufriendo esta problemática en sus casas, en cualquier lugar de Santander o Colombia. Nuestro propósito es presentarles a Dios y formar a sus hijos. Cuenten con nosotros, no están y queremos servirles”.
Quienes deseen comunicarse pueden hacerlo a los números 315528 7214 y 3203323591.
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