Bucaramanga
Martes 07 de junio de 2022 - 12:00 AM

‘A puro pedal’ para ir a estudiar en Lebrija

11 niños de varias veredas de Lebrija, que tenían que caminar grandes distancias para asistir al colegio, ahora cuentan con ‘caballitos de acero’ para no faltar a la cita con la educación.

Marco Valencia / VANGUARDIA
Marco Valencia / VANGUARDIA

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Publicado por: Milton Velosa Araque

Jhon Alexander Cáceres tiene 13 años de edad, cursa grado octavo y para llegar a recibir clases tiene que recorrer cerca de tres horas a pie desde el sector rural de Vanegas hasta su colegio ubicado en la vereda El Conchal de Lebrija.

La distancia entre estas dos veredas es de cerca de 10 kilómetros, atraviesa las antiguas vías del tren, en su recorrido hay puentes de tabla, se deben atravesar los caños que alimentan el río Lebrija y en la carretera hay paso de vehículos pesados y ganado.

Para ganar tiempo este menor de edad debe tomar improvisados senderos entre las fincas de la zona, que en ocasiones resultan peligrosos. “Muchas veces nos salen culebras y si nos vamos por la carretera hay ganado bravo, que no nos deja pasar y toca irnos por los potreros”, afirmó el estudiante.

Jhon Alexander señaló que las frecuencias cambiantes del bus que presta el servicio de transporte público en esta zona rural le impide en ocasiones asistir a clases, y “los días miércoles y jueves no hay transporte para subir y otros días al salir de clases a las 2:30 p.m. hay que esperar el bus hasta las 5:00 de la tarde, y ya uno está llegando a la casa por allá a las 7:00 p.m.”.

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Jesús Daniel Niño también recibe clases en la misma institución educativa, estudia junto con su hermano en el grado octavo, vive en la vereda Vanegas y también tiene que ingeniárselas para llegar a estudiar. “Hay que cruzar un caño, salir hacia el bus, Cuando no sale transporte nos toca venirnos en la moto pero es peligroso, porque nos podemos caer en los charcos que se forman cuando llueve duro”, expresó.

Niño Otálora aseguró que hace todo lo posible por no faltar a clases, así tenga que llegar caminando puesto que “en mi casa somos cinco, quiero graduarme, prepararme para llegar a ser operario de máquina pesada y poder sacar a mis padres adelante”.

Los padres de estos pequeños no tienen muchas opciones para que ellos lleguen a su destino. En el caso de Antonio José Genes, padre de Samuel y habitantes de la vereda Chinigua, a una hora de El Conchal, “en ocasiones yo lo bajo en la moto, otras veces le toca irse a pie, a veces me toca prestarle la moto para que pueda asistir pero la vía es bastante inclinada, me quedo ‘con el Cristo en la boca’ porque no sé cómo vaya a reaccionar mi hijo si se le atraviesa otra moto, una vaca, un carro o hasta un hueco que haya en la carretera”.

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Samuel Genes sueña con ser veterinario y según lo manifiesta su padre “a él le gusta bajar al colegio. Para que falte es porque realmente se siente mal, pero no porque no quiera llegar. A veces llega un poco tarde, pero siempre llega. Mientras Dios me de vida y salud lo estaré apoyando para que cumpla su sueño”.

Para José Elías Chaparro, docente del colegio de El Conchal, los largos recorridos desde las casas de los niños afectan su rendimiento escolar, y hasta su salud, teniendo en cuenta que “algunos llegan sudados, llegan cansados, están sin ánimos de trabajar porque les toca madrugar mucho, no llegan a tiempo o tienen que sufrir las inclemencias del clima porque aquí llueve de manera copiosa y el sol también calienta fuerte. Eso los hace enfermarse con frecuencia”.

El ‘caballito’ para estudiar

En medio de la lluvia, el pasado jueves, 2 de junio, la Alcaldía de Lebrija llegó con cerca de 11 bicicletas para entregarlas a igual número de estudiantes que fueron priorizados por sus necesidades económicas y por la mayor distancia que tienen que recorrer para llegar al colegio.

Diez niños y una niña resultaron beneficiados y según el alcalde de Lebrija, Luis Carlos Ayala, “creamos la estrategia ‘Pedaleando Con Amor’ para llegarle a estos niños de las zonas rurales más apartadas, mejorarles su trayecto hacia el colegio y que puedan educarse como merecen”.

Ayala Rueda dijo que “en esta ocasión tocamos las puertas de la empresa privada quien se solidarizó y pudimos entregar estas 11 bicicletas. Pasamos de las palabras a los hechos y la idea es que más personas nos sigan ayudando en esta gran causa”.

Al respecto, Antonio José Genes, padre del estudiante Samuel Genes, “esta bicicleta le va a facilitar mucho sus recorridos. Va uno más tranquilo porque es menos peligroso, el vehículo en el que nos movilizamos por más que sea lleva un motor pero la cicla él la podrá controlar con mayor facilidad”. Yo no tenía la facilidad monetaria para comprarla. Aquí es muy escaso el trabajo y no me alcanzaba para poder darle ese regalo a Samuel”.

Por su parte, la gestora social del municipio, Eva Marcela Leal, destacó que “el poderles facilitar un medio de transporte que sea saludable y amigable con el medio ambiente es precisamente para premiar el esfuerzo de quienes se despiertan hasta a las 3:00 a.m. para ir a estudiar. Asimismo, queremos apoyar a las familias y diciéndoles que sus hijos van a llegar seguros a clases y también van a poder compartir mucho más tiempo con ellos, tiempo que se disminuía con estos largos recorridos”.

Los sueños de estos niños viajarán sobre dos llantas y serán impulsados ‘a puro pedal’ por las ganas de cruzar por los paisajes de su vereda y llegar a la meta de seguir aprendiendo.

Publicado por: Milton Velosa Araque

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