miércoles 13 de noviembre de 2019 - 12:00 AM

“Bucaramanga tiene futuro con la movilidad en bici”

El gerente de la Bicicleta en Bogotá, David Uniman, habló con Vanguardia, sobre el camino que la capital santandereana empezó a recorrer para poderse movilizar en bicicleta. No obstante, exaltó el esfuerzo para ampliar su cicloinfraestructura e implementar el sistema público de bicicletas.
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La capital santandereana no solo le apuesta a tener en un futuro 17,4 kilómetros nuevos de ciclorruta, que complementarían los 2,6 kilómetros ya existentes. El gran objetivo también es la implementación del sistema público de bicicletas que, hasta el 31 de diciembre de 2019, operaría de manera gratuita, como parte de lo establecido en un plan piloto liderado por el Área Metropolitana de Bucaramanga y la Administración Municipal.

Sobre este último tema, lo único que se puede decir es que la inscripción de más 1.800 usuarios y el número de viajes realizados, en tan solo un mes de operación, demuestran la necesidad de continuarlo.

Claro está que esa misma respuesta no se ha visto con la proyección de la cicloinfraestructura. La transformación de las calles de Bucaramanga, para aumentar el número de viajes y de biciusarios, solo ha despertado controversias y un sinnúmero de problemas.

Así que ante ese afán que tiene Bucaramanga de promover una cultura de movilidad sostenible y de demostrar que la bicicleta va mucho más allá de un simple elemento en dos ruedas, Vanguardia dialogó con David Uniman, gerente de la Bicicleta en Bogotá y quien lidera el crecimiento de la red de ciclorrutas en la capital de la República.

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Preguntas y respuestas

“Bucaramanga tiene futuro con la movilidad en bici”

¿Por qué cree que en Bucaramanga se rechazó la construcción de las ciclorrutas?

Hay un fenómeno que ocurre siempre que se hace ciudad. En inglés le dicen ‘Nimby - Not in my Backyard’. En español significa: “No en mi patio trasero”. Muchas veces a las personas les preocupa que hayan cambios en la ciudad, en las zonas donde trabajan, donde viven; pero, no entienden que esos cambios terminan generando beneficios. Es entendible que las personas no comprendan qué implica hacer una ciclorruta.

Entonces, ¿le seguimos abriendo campo al debate de hacer o no las ciclorrutas?

La idea no es debatir si se hacen o no. Creo que eventualmente tanto por congestión, por polución y por calidad de vida, la ciudad va a terminar pidiendo ciclorrutas.

Cuando uno hace proyectos de ciudad, el valor del suelo aumenta. La gente quiere vivir en lugares que son más amables y no al lado de una autopista llena de carros todo el día, andando a 60 kilómetros por hora.

En Bogotá solo el 15% de todos los viajes hechos en un día son en carro, o sea un 85% se mueve en bus, transporte público, bicicleta, a pie y esa mayoría es silenciosa.

Lastimosamente la minoría, esa que quiere tener su carro cuatro horas parqueado en el espacio que ocuparían 10 bicicletas, tiene que empezar a entender que hay otras formas de manejar el espacio público. A final de cuentas es el espacio de todos.

¿Por qué la gente, especialmente los comerciantes, rechazan este tipo de proyectos?

Los comerciantes quieren parqueo en vía. Eso no es solo en Bucaramanga, eso es en todos lados.

Lo que hemos visto es que hay un mito que dice que como los clientes no pueden parquear en la vía, entonces el negocio se les va a acabar. Y, en la realidad, es que la gente que más plata gasta es la que camina, la que va en bicicleta, incluso la que anda en transporte público.

¿Cómo lograr que las ciclorrutas sean de uso exclusivo de los ciclistas y no de los motociclistas como hemos visto en varios puntos de Bucaramanga?

Esos son temas que se deben ir manejando con control, fiscalización y pedagogía, mientras van llegando los ciclistas a reclamar su espacio y los motociclistas se van organizando en área.

¿Cómo saber si la ciclorruta fue acertada en cierto punto de la ciudad?

Lo que uno construye eventualmente va trayendo demanda. En Bogotá se hicieron 300 kilómetros de ciclorrutas hace 20 años y no se contaban con ciclistas.

Hoy en día tenemos casi 900 mil viajes al día, la mayoría hechos en esa red original de 300 kilómetros, más la que hemos hecho en los últimos años. A veces hay que apostarle al cambio.

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¿Para usted es mito que la gente diga que no se pueden construir ciclorrutas porque no hay vías?

En cierta forma sí. Hace 100 años las calles ni siquiera tenían andenes y luego las áreas vehiculares se construyeron de manera sobredimensionada.

Hay ciclorrutas en Bogotá que mueven cerca de tres mil ciclistas por hora, el promedio de un carril vehicular muy saturado es de 1.200 vehículos por hora; entonces estamos moviendo tres veces más personas con el mismo espacio en bicicleta que si las estuviera moviendo en carro, sin contaminar, sin costarle un peso a la ciudad por mantenimiento de esa vía.

¿Es un acierto el sistema público de bicicletas?

Sí y quiero felicitar a Bucaramanga. Nosotros estamos tratando también de implementar nuestro sistema.

Una de las razones es porque la movilidad está diseñada desde la perspectiva del hombre, lo que nos muestra que las mujeres tienen unas necesidades de movilidad muy diferentes a los hombres. Las mujeres tienen una rutina mucho más compleja que los hombres. Ellas hacen más viajes y más cortos.

Y se ha visto que los sistemas públicos de bicicleta aumentan el número de mujeres pedaleando.

¿Cuál es la clave para no desfallecer en lo que está haciendo Bucaramanga?

Lo que le está pasando a Bucaramanga es normal, hay que tener esos debates.

Lo que queda prohibido es deshacer lo ganado. Es decir, si ya tuvieron el valor de innovar, de experimentar algo diferente, lo que queda es que eso solito se demuestre. Dejemos que la ciclorruta solita esté a prueba y para eso hay que tener valentía, paciencia y rigor.

No hay que tenerle miedo al ensayo.

¿Por qué tanto ciclista en la vía?

Montarse en bici lo despierta a uno, le oxigena el cerebro, lo hace sentirme más chévere, hace que uno le pierda el miedo a la ciudad.

Pero si lo vemos por el tema económico, por cada 100 pesos que yo me gastaba antes, con la bici me gasto 5 pesos.

¿Qué garantías debe ofrecerle la ciudad a los biciusuarios?

Seguridad, antes que nada, y eso hay que trabajarlo de frente.

En Bogotá hemos aumentado el pie de fuerza disponible y hemos trabajado con los grupos de inteligencia para desarticular bandas criminales; adicionalmente tenemos un registro bici.

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