lunes 11 de noviembre de 2019 - 12:00 AM

¿En dónde está la tradición del dulce de Floridablanca?

Ese sabor dulce y ácido, que se saborea a través de los diferentes productos, es el mismo que se experimenta al momento de evaluar las condiciones actuales de uno de los renglones más importantes de la economía y el turismo de Floridablanca.
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Llegar a Floridablanca es disfrutar de toda una sensación de sabores. Usted puede encontrar desde un dulce de guayaba, de cidra, de apio, y de tamarindo, hasta chicharrones de cuajada, brevas rellenas, coquitos y cocada de guanábana. Eso sí, pero lo que no podrá dejar de tocar su paladar es la oblea, esa que usted puede solicitar entre una variedad de casi 50 combinaciones.

La oblea es ese producto que recoge la fina tradición y que durante el último siglo se ha encargado de ser el sello invaluable de la localidad. Pero llegar a buscar esas dos galletas delgadas ovaladas rellenas del sabor que usted escoja: arequipe, queso, crema, y dulces de mora, fresa, maracuyá y piña, entre otras muchas más opciones, se ha vuelto toda una odisea.

El 90% de las empresas dedicadas a la fabricación del dulce y la oblea se encuentran en el Casco Antiguo de Floridablanca, y los principales negocios están ubicados sobre la carrera 7 entre calles 4 y 6, así como sobre la carrera 6 entre calles 5 y 6, por donde el alto flujo vehicular se volvió insoportable.

Y como si fuera poco, los peatones tienen que hacer malabares para mantenerse seguros, debido a los reducidos andenes y los pocos parqueaderos que obligan a que las áreas públicas terminen convertidas en estacionamientos.

Durante los fines de semana, en época de ferias y en la denominada ‘temporada alta’, donde los negocios pueden vender hasta más de mil obleas preparadas por día. Esta área queda “a reventar” y el desórden queda a luz de la realidad.

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Hasta el momento no se ha hecho nada, literalmente. Las propuestas no han tenido la respuesta que se busca. En enero pasado, por ejemplo, la Administración Municipal y la Dirección de Tránsito y Transporte de Floridablanca, Dttf, realizaron una prueba piloto de cómo funcionaría la carrera 7 entre calles 5 y 6 si solo se permitiera el paso peatonal. El resultado fue nefasto, así que la propuesta fue descartada por las autoridades, y no se volvió a hacer un segundo intento.

Para los comerciantes y residentes, allí no se cuenta con una infraestructura vial acorde para el impacto turístico y comercial que durante las últimas décadas ha adquirido esta parte del territorio florideño.

En el POT

¿En dónde está la tradición del dulce de Floridablanca?

Tania Paola Plata Sarmiento, secretaria de Turismo y Desarrollo Económico de Floridablanca, reconoció que los andenes de la zona son muy angostos, adicionalmente se levantan postes de energía y telecomunicaciones que impiden el tránsito libre de personas, especialmente de aquellas en condición de discapacidad.

Por esta razón en el artículo 188 del Plan de Ordenamiento Territorial, POT, se menciona que los postes y demás elementos de las redes de servicios públicos o de particulares, que obstruyan la movilidad deben ser removidos por la correspondiente empresa prestadora del servicio. Se otorgó un plazo improrrogable de cuatro años contado desde la entrada en vigencia del POT (es decir desde 2018) .

En caso de que el área del andén sobre el que estén instalados sea insuficiente y la administración no contemple proyectos de ampliación en la que se construyan las franjas ambientales y/o de amoblamiento para localizar esos elementos, las empresas de servicios públicos están en la obligación de soterrar las redes dentro de un plazo improrrogable de ocho años.

No obstante, en el artículo 446 del POT se menciona el Plan de Desarrollo Turístico de conformidad con la Ley 300 de 1996, Ley 1558 de 2012, de crear circuitos y estancias urbanas y rurales que faciliten la conservación del patrimonio y la recuperación de la identidad, identificando las zonas de desarrollo prioritario del municipio.

Ninguna en exportación

Por otra parte, Vanguardia pudo establecer que pese al reconocimiento y posicionamiento, este gremio tiene que lidiar con muchos obstáculos para mantenerse firmes en sus negocios, que son ejemplo de tradición familiar. Es decir, ninguno aún ha logrado traspasar fronteras.

“Los dulces y obleas hacen parte del patrimonio cultural inmaterial del municipio, motivo por el cual no solo residentes han consumido estos productos durante años, también se logró un reconocimiento nacional e internacional que aumentó el flujo de turistas, la demanda de dichos productos y a su vez el crecimiento del sector dulcero. Sin embargo, ninguna está exportando”, precisó la Secretaria de Turismo y Desarrollo Económico de Floridablanca.

Arequipe Puro Santandereano sería la única empresa que viene haciendo un gran esfuerzo para marcar la diferencia. Ya avanza con los trámites pertinentes para exportar la nueva Oblea Ice (Oblea Congelada) a Panamá y Estados Unidos.

Frente a este tema, varios comerciantes afirman que la industrialización de los productos, para cumplir con los requerimientos de exportación, exige una inversión desbordante. Aunque muchos no están de acuerdo con la industrialización porque si bien sería más rentable el sabor a “tradición” se perdería.

¿Por qué más rentable? Es muy sencillo. En cálculos no tan exactos, pero sí muy próximos con una paila se pueden sacar tres cantinas diarias de arequipe, equivalentes a 120 litros; mientras que con una marmita se alcanzarían de 50 a 100 cantinas.

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Cristian Jiménez Delgado, propietario de Tentaciones, Dulces y Obleas, dice que pese a las ganancias no es posible concebir el cambio de la paila por una marmita industrial, ya que eso es justo lo que le pone la esencia. “Cocinar en paila hace que el arequipe tenga ese cariño y ese amor. Usted cuando se come un arequipe hecho en paila sabe que alguien estuvo ahí preocupado para que no se dañara, para que no se pegara. Esa es la diferencia con una marmita que tiene un motor de agitación permanente”.

Además de eso, “la identidad de la oblea de Floridablanca es que la galleta se hace artesanalmente, una por una. Los secretos de la tradición están en la contextura de la galleta. No puede ser muy delgadita porque al colocar ingredientes que la humedezcan entonces se va a maltratar y a dañar; no puede ser muy gruesa porque al morderlas pueden lastimar el paladar, serían como cuchillas para la boca”.

Otro punto que llama también la atención es que en Floridablanca no existe una agremiación de estos empresarios dulceros. Existe una asociación llamada ‘La Negra María’ conformada por 20 representantes del dulce y la oblea, aunque esta activa legalmente, no está funcionando a la fecha. Adicionalmente, existe una Cooperativa llamada ‘Madulce’ que representa al sector de la madera y el Dulce.

$!¿En dónde está la tradición del dulce de Floridablanca?

El secreto de la oblea florideña

Las obleas en Floridablanca son inigualables. Cada una tiene su nombre y así es como usted procede a comprarla. Hay Amor Eterno, Amor Libre, Divorcio, Matrimonio, Mi Gran Amor, Noviazgo, Reconciliación, Tentación, Idilio y muchos más. La lista es bastante extensa.

Cristian Mauricio Jiménez Delgado, propietario de Tentaciones, Dulces y Obleas, dijo que esos nombres parten de una historia bonita. Básicamente todo empezó cuando quisieron ponerle sabores diferentes a las obleas. “Las primeras obleas tuvieron un título y todas se enmarcaron en lo que era el ‘camino de la vida’, pero también en su relación con la fruta que lleva. Para nosotros existe un primer beso, un primer amor, un divorcio, un noviazgo; en algún momento de la vida los seres humanos pasamos por una etapa de estas”.

Muchas de las empresas que hoy en día están en el casco antiguo de Floridablanca guardan su propia historia porque eran negocios familiares que de generación en generación han tratado de perdurar, pese a que cada día los niveles de competitividad incrementan.

“Podemos decir que tres o cuatro familias son las más representativas. Entre estas encontramos a los Padilla Ramírez de Obleas Floridablanca que fueron los que empezaron con la oblea tradicional; también están los Celis de la Dulcería Celis que sacaron los dulces de cidra, apio y arroz; y, por supuesto, nosotros los Jiménez que representamos el cambio en las obleas”, sostuvo Jiménez Delgado.

Quien generó el dulce de leche más grande del mundo, hace varios años, y creó el pesebre dulce para cada diciembre. Este empresario fue quien combinó los productos de sal con los de dulce como los camarones, salami y peperoni, hormigas culonas.

“La gente se impresiona con rodajas de aguacate porque la mente no alcanza a imaginarse que la oblea puede comerse así, luego cogemos un poquito de sal para que el aguacate empiece a soltar su jugo y le ponemos un poco de ácido con el dulce de maracuyá y finalmente arequipe en la galleta. Es una delicia. En serio hay que atreverse”, relató Cristian Mauricio.

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