martes 02 de julio de 2019 - 12:00 AM

Drogadicción y violencia en Bucaramanga: ¿Qué se hace para prevenirlas?

Investigaciones de diversas ONG advierten que en Bucaramanga la población infantil inicia el consumo de drogas desde los siete años de edad. Estadísticas de Medicina Legal posicionan a la ciudad como una de las más violentas del país. ¿Qué se hace al respecto?
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Las estadísticas de consumo de droga e intolerancia en Bucaramanga son inquietantes. La capital santandereana es una de las ciudades con mayor índice de violencia interpersonal en el país, y en donde la población inicia el consumo de droga desde muy temprana edad.

De acuerdo con informes publicados por el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses, la ‘Ciudad Bonita’ dobla el índice nacional de agresiones entre personas.

Lea tambié: Intolerancia entre vecinos del área metropolitana de Bucaramanga: en 135% aumentaron las agresiones

Mientras la tasa de lesiones personales por riñas es de 263 casos por cada 100 mil habitantes en el país, en Bucaramanga tal indicador es de 525 casos por la misma cantidad de ciudadanos.

La Policía Metropolitana ha identificado que, tan solo durante los fines de semana, se realizan alrededor de 500 llamadas a la línea de emergencias 123, para reportar riñas o heridos por enfrentamientos callejeros.

En lo que respecta al consumo de droga, Organizaciones No Gubernamentales han llamado la atención de la ciudadanía en Bucaramanga por el uso de sustancias psicoactivas desde la infancia o la etapa escolar.

Según investigaciones realizadas por la Corporación Compromiso, en la población infantil el consumo de estupefacientes inicia a la edad de siete años.

Las directivas de la Fundación Paz y Reconciliación también han alertado a los bumangueses por esta problemática. Ellos aseguran que en los colegios de la ciudad actualmente existe una proliferación en el consumo de drogas sintéticas; afirmación que también ha sido confirmada por la autoridades policivas.

Conforme con lo revelado con Paz y Reconciliación, en la ciudad actualmente funcionarían cerca de 200 expendios de drogas.

Millonaria inversión en prevención

Consciente de esta problemática social y en búsqueda de estrategias de prevención, la Alcaldía de Bucaramanga destinó este año cerca de $3.800 millones para emprender estrategias y campañas contra la intolerancia y el consumo de droga.

Esta inversión hizo posible concretar alianzas con el Instituto Municipal de Cultura y Turismo, Imct; con el Instituto de la Juventud, el Deporte y la Recreación, Inderbu; y con Hogares Crea. Entre las cuatro entidades diseñaron y pusieron en marcha tres programas preventivos específicos. (Ver recuadros)

Manuel Azuero, jefe de Gobernanza de la Alcaldía de Bucaramanga, indicó que, “para ser una ciudad segura y establecer una buena convivencia se requiere hacer una intervención integral, como la que decidimos emprender con estos tres programas de prevención”.

“Uno de estos programas es sobre tolerancia y busca impactar sobre todo a niños, adolescentes y jóvenes en barrios críticos y vulnerables. Existe otro por medio del cual sensibilizamos a los integrantes de las barras bravas, y un tercer programa para prevenir el consumo de psicoactivos en colegios y comunidades”, agregó el funcionario.

‘Más vida, menos droga’

Este programa se trazó la meta de intervenir 25 sedes educativas de bachillerato y 60 más de primaria, 39 barrios, un corregimiento, las cárceles de mujeres y de hombres, el centro de servicios judiciales para adolescentes y seis escuelas socio-deportivas que creó el Municipio en sectores vulnerables.

Por medio de talleres lúdico-prácticos, charlas de orientación, experiencias y ejemplos de vida, se imparten enseñanzas y consejos a niños, adolescentes y jóvenes, para que se abstengan de consumir drogas y conozcan todos los problemas de violencia e inseguridad que se derivan del comercio de estupefacientes.

“Este convenio con la Alcaldía inició en marzo pasado. Hasta la fecha hemos atendido 19 sedes de bachillerato y 28 de primaria, además de cinco escuelas socio-deportivas. Desde este semestre trabajaremos con las comunidades en los barrios y en el sector rural, al igual que con la población privada de la libertad. Nuestro objetivo es impactar a 50 mil personas”, informó Deisy Bermúdez, directora de la Corporación Hogares Crea.

Además de la sensibilización realizada con el público objetivo, este programa también aborda a los demás actores que influyen en la prevención, como padres de familia o tutores, docentes, y líderes cívicos.

“Desde los seis años de edad se está presentando el consumo de droga, pero el mayor foco de este flagelo está en edades entre los 11 y los 17 años. Tenemos claro que es más económico educar, que resocializar. Los talleres que dictamos cuentan con el respaldo de profesionales en sicología y trabajo social, además de la experiencia vivencial que comparten terapeutas que lograron salir del mundo de las drogas”, explicó Bermúdez.

Víctor Pinilla es uno de estos terapeutas que aconseja a la niñez y a la juventud. Tiene 25 años de edad y durante más de 10 años consumió alucinógenos. Él relató algunas de las reacciones que más lo han marcado.

“Estaba en Villa Rosa (norte de la ciudad), en el Colegio Tecnológico. Cuando terminé la orientación, un alumno se me acercó y me dijo -Abra la mano- y me entregó una pipa cargada con marihuana. Me dijo -No quiero más esto, estoy sufriendo... lo que necesito es un abrazo de mi mamá-. Ese niño tendría unos 12 años de edad”, relató Pinilla.

Este tallerista compartió otra de sus historias de reflexión. “Esa vez estábamos en Villas de Girardot. Después del taller, una niña me dio un abrazo y empezó a llorar. Me dijo que su papá consumía bazuco y que estaba muy triste porque su mamá no lo dejaba entrar a la casa. Ella entendió lo difícil que es poder salir del mundo de las drogas”, dijo Víctor.

‘Balones con valores’

A través de la práctica del deporte, el Inderbu busca fortalecer la convivencia entre las diferentes comunidades y promover formas no violentas para la resolución de conflictos. Párrocos, representantes de barrios y líderes de parches o pandillas se han unido a este programa.

Según Álvaro Cote, subdirector del Inderbu, “en este momento 1.230 jóvenes y adolescentes hacen parte activa de Balones con Valores. Ellos viven en 22 zonas críticas que hemos identificado. Nuestro objetivo es convertir la actividad física en un hábito para ellos”.

De forma simultánea con la formación deportiva, estos cientos de jóvenes también reciben diversas orientaciones contra el consumo de drogas y sobre tolerancia. A diario reciben entrenamiento en tres diferentes disciplinas: baloncesto, voleibol y microfútbol.

“Contamos con el acompañamiento de sicólogos y guías sociales, lo cual permite también hacer una intervención integral con las familias de estos muchachos. Hablamos con los párrocos y presidentes de juntas de acción comunal de barrios críticos, para identificar a estos jóvenes. Lo más difícil fue acceder a hablar con los líderes de los parches. Fue así como logramos iniciar este proceso pedagógico con estos 1.230 jóvenes; la mayoría de ellos provenientes de pandillas”, afirmó Cote.

El funcionario mencionó otros avances que se han logrado en materia de convivencia, mediante la ejecución de dicho programa. “Esta iniciativa de prevención ha permitido generar acuerdos entre los parches, para evitar confrontaciones violentas. Hemos logrado eliminar varias barreras invisibles que existían en algunos vecindarios, en donde anteriormente se disputaban el territorio a muerte, para que se respeten las vidas”, explicó.

‘Aguante La Barra’

Este programa, que se ejecuta con el apoyo del Imct, inició con un censo de la comunidad barrista en Bucaramanga. En total, se caracterizaron 900 integrantes de cinco diferentes barras de equipos de fútbol: dos del Atlético Bucaramanga, dos del América de Cali y una más del Atlético Nacional.

Sumado al trabajo pedagógico que se adelanta para prevenir las confrontaciones violentas, estos cientos de hinchas también reciben la oportunidad de aprender diferentes oficios y artes, que en un futuro cercano les permita generar algún tipo de ingreso.

“Les preguntamos en qué arte querían formarse cada uno de ellos, y a partir de allí les brindamos espacios específicos para su educación y formación. Para 2019 definimos 14 diferentes eventos y actividades, todas encaminadas a realizar procesos de formación con ellos”, informó Patrick Sternberg, asesor del Imct.

Cursos en pintura, talleres de manualidades con el uso de telas y de diferentes materiales, productos digitales y piezas de comunicación, prácticas de danza y hasta espacios para la producción musical, son algunas de las actividades desarrolladas por los miembros de estas diferentes barras.

“Estos jóvenes tienen actividades a diario. Todos los días hay clases de algún oficio. Por ejemplo, hace poco recibieron formación para ser informadores en turismo, y en el Teatro Santander ya hay dos chicas que son barristas y realizan visitas guiadas. Todos estos procesos ayudan a generar inclusión en este tipo de población, a promover la sana convivencia entre barras y con el resto de la ciudadanía”, señaló Sternberg.

Dato: Bucaramanga también cuenta con el ‘Bus de la Tolerancia’, un vehículo que ofrece espacios y asesorías sobre la resolución de problemas mediante acciones legales. Según la Alcaldía, este año dicha iniciativa ha visitado 99 vecindarios.

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