martes 07 de julio de 2020 - 12:00 AM

Complementariedad: ¿La solución a la crisis del transporte público en el área?

Este modelo se planteó para fortalecer el potencial de cada uno de los subsistemas de transporte en los diferentes corredores y cuencas. Y aunque se contempla como la mejor opción para mejorar la prestación del servicio, no se ha podido lograr una concertación por la forma en cómo se haría el recaudo.
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La fusión entre el Sistema Integrado de Transporte Masivo, Sitm, y el Transporte Público Colectivo, TPC, a través de un modelo de complementariedad operativa y tarifaria, sigue siendo la gran apuesta de Metrolínea como solución a corto plazo de las necesidades de movilidad.

Precisamente, en las mesas técnicas que se vienen adelantando bajo la coordinación del Área Metropolitana de Bucaramanga, AMB, este modelo se impuso como una de las estrategias más convenientes para mejorar la cobertura, rutas y frecuencias en la prestación del servicio público.

Floridablanca habló de esta integración, pero con la estructuración de un cobro inteligente unificado para que el usuario logre moverse a comodidad entre las diferentes empresas de transporte, asumiendo tan solo el pago de un pasaje.

Piedecuesta, a su turno, solicitó abrir un diálogo, de manera que la complementariedad se pueda dar en condiciones razonables y manejando tarifas que le permita a los transportadores públicos realmente concertar.

Emilcen Jaimes Caballero, gerente de Metrolínea, por su parte, señaló que “este modelo de complementariedad ya se tuvo con la prueba piloto que se aplicó entre el 2017 y 2019. Sin embargo, la intención en esta ocasión es lograr una armonía entre los diferentes actores para concretar el ejercicio desde el punto de vista legal, financiero y técnico. El TPC debe acceder bajo un sistema de recaudo y control centralizado de flota, con el fin de garantizar los niveles de servicio y accesibilidad ofertados por el Sitm”.

Cabe resaltar que este modelo de complementariedad, inicialmente, se estructuró para alcanzar la cobertura del 66 % asignada a Metrolínea. Así que el paso a seguir ahora por parte del ente gestor es avanzar en reuniones conjuntas con Movilizamos y Metrocinco Plus, y el AMB, con el fin de buscar las concertaciones legales en torno a los contratos de concesión, redefinir el alcance de los mismos y buscar mediante convenios de colaboración empresarial que el TPC pueda acceder a la operación del Sistema.

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¿Qué dicen los transportadores?

Frente al tema, Luis Fernando Sánchez, gerente de Cotrander, manifestó que lo único que quiere el gremio es que “se tome con seriedad nuestras propuestas. Llevamos cerca de 10 años presentando iniciativas y proyectos, pero hasta el momento ninguna ha tenido respuesta, a excepción de la complementariedad que fue un proyecto que nosotros lideramos e invertimos, pero por decisión de la Alcaldía se suspendió”.

Según Sánchez si se está hablando nuevamente de complementariedad es necesario que los representantes de las empresas del transporte público colectivo sean invitados a estas mesas técnicas para conocer esas alternativas que se están formulando.

“Nosotros estamos dispuestos a un modelo de complementariedad porque finalmente somos los autores del proyecto. Pero tenemos que esperar a que nos convoquen para también dar nuestros aportes, buscar el beneficio de la comunidad y conseguir una propuesta que realmente nos mejore la situación económica”, agregó.

De acuerdo con el gerente de Cotrander, para aceptar esa integración entre los dos modelos de transporte, el recaudo debe quedar en mano de los transportadores, se ejerza un estricto control al transporte informal, se elimine el concepto del paralelismo para el diseño de rutas y las rutas modificada estén bajo titularidad de las empresas prestadoras del servicio.

Entre tanto, Luis Roberto Gómez, gerente de Transpiedecuesta, aseguró que la propuesta principal es que el AMB autorice una ruta directa que no está concesionada para seguir trabajando.

“Nosotros hemos enviado un plan para trabajar rutas municipales y metropolitanas, pero no nos han dado respuesta hasta la fecha. Estamos de acuerdo con la complementariedad, pero que haya una seguridad del pago a los transportadores y no como está sucediendo actualmente donde a los operadores, Metrolínea les adeuda hasta siete meses; es decir, el recaudo lo debemos hacer directamente”, precisó.

De acuerdo con Gómez, el 17 de junio quedó demostrado que las deficiencias del servicio de Metrolínea se pueden cubrir con rutas directas del transporte público colectivo.

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Nunca hubo acuerdo

El ‘piloto’ del modelo de complementariedad operativa y financiera duró en ejecución dos años y cinco meses, con 14 rutas. Su terminación fue el 30 de noviembre de 2019 porque nunca se logró un acuerdo con los transportadores.

Surgió con el Acuerdo Metropolitano 006 de 2018, donde el AMB propuso la integración del TPC con el Sitm, de manera que se prestara un mejor servicio en los cuatro municipios del área, pero a su vez se favorecieran los cierres financieros de Metrolínea al punto de alcanzar la sostenibilidad.

La Alcaldía de Bucaramanga, en su momento, aseguró que se acabó con la prueba porque era necesario operar inmediatamente bajo un esquema de control de recaudo y operación centralizada.

El gremio de transportadores, frente a esto, respondió que el modelo operativo y financiero no eran rentables.

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