viernes 03 de mayo de 2019 - 5:55 PM

Denuncian retrasos de EPS para el tratamiento de una niña de tres años trasplantada en Santander

Samantha Sierra Mateus tiene tres años y en 2017 recibió un nuevo corazón. Aunque debe tomar inmunosupresores para evitar que el órgano haga un rechazo, su madre denuncia que Salud Vida EPS no le entrega medicinas desde el año pasado ni le autoriza controles, poniendo a la niña en riesgo de morir.
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El 26 de agosto de 2016, Sandra Milena Mateus y su pequeña hija Samantha, de entonces un año, llegaron hasta Bucaramanga en búsqueda de una nueva oportunidad que le permitiera sobrevivir a su pequeña, quien fue diagnosticada con una miocardiopatía dilatada del ventrículo izquierdo.

Su enfermedad, que ocasionaba que su corazón se debilitara rápidamente y afectara los demás órganos del cuerpo, la tenía en riesgo de muerte y su única oportunidad para sobrevivir era un trasplante cardiaco.

En la Fundación Cardiovascular de Colombia, FCV, la pequeña encontraría ese órgano que tanto necesitaba y que llegó el 14 de mayo de 2017, a las 6:00 p.m. Una noticia que marcaba el inicio de una nueva historia para toda la familia.

Sin embargo, y contrario a lo que pensaba Sandra, la odisea no terminaba allí. Desde entonces ha tenido que librar una batalla incansable con Salud Vida EPS, entidad que le retrasa el tratamiento postrasplante y ahora tiene en riesgo la vida de la niña.

Según denuncia la madre de la menor, desde el año pasado no recibe los medicamentos inmunosupresores cuya función es evitar que el cuerpo haga un rechazo del nuevo órgano y la lleve incluso a la muerte.

“Desde el año pasado Salud Vida me ha embolatado los medicamentos de la niña. Yo ya les puse tutela y desacato y hasta la fecha no me han dado la medicación. Siempre que voy me hacen renovar las fórmulas, me dicen que no sirven, yo las renuevo, las llevo y nunca me dan las cosas que necesito. Me dicen que si la niña hace un rechazo, la lleve a urgencias, allá se puede morir”, contó Sandra Milena Mateus.

Conozca la historia de Sammy en el siguiente enlace: La vida con un corazón ajeno en Santander

Requiere nuevos exámenes

Además de los medicamentos que la niña debe tomar de por vida para cuidar su corazón y evitar un rechazo, requiere de control de manera urgente y de una serie de exámenes para analizar el estado de sus riñones, pues posiblemente estén afectados.

“Necesito llevarla a control de nefrología para que le hagan los exámenes. Salud Vida me dice que pida las órdenes pero no tiene convenio y tampoco paga las citas, no me autorizan las cosas en las fechas que deben ser. Sin exámenes y sin control no podríamos hacer nada, no queremos que haga un rechazo o una reacción”, agregó la mujer.

Denuncian retrasos de EPS para el tratamiento de una niña de tres años trasplantada en Santander

La pequeña debía recibir control por nefrología en marzo y pese a que su madre radicó los papeles desde febrero, la EPS no le autorizó la visita al especialista.

“Me dijeron que me tocaba ir el mismo mes de la cita, pero cuando fui decían que no había plata. Tenía otra cita para el 15 de abril y tampoco me la autorizaron, me decían que me tocaba esperar hasta finales de mayo. Se supone que el control era urgente”, explicó Mateus.

En caso de que la niña tenga un problema riñones, será urgente iniciar un nuevo tratamiento para evitar que avance y se descompense, pues podría ser mortal si tiene fallas en sus órganos principales.

Mientras tanto, otras madres de niños también trasplantados se han solidarizado con Sandra y ‘Sammy’, como le dicen a la niña, y le han compartido los medicamentos, para evitar que el riesgo de rechazo y de muerte aumente.

“Me toca sacar los medicamentos prestados con otros pacientes porque si no, la niña se me muere. En la FCV también me ayudan, muchas veces ellos me dan los medicamentos para que ‘Sammy’ esté bien, y luego me dejan compensarlos”, señaló la madre de la niña.

Aunque la pequeña se ve bien físicamente, desde hace algunos semanas he registrado vómitos, diarreas y temperatura alta, por lo que urge realizarle los exámenes.

¿Por qué es importante el control de estos niños?

Javier Castro Monsalve, cardiólogo pediatra de la FCV y médico tratante de Samantha, aseguró que en el caso de los niños trasplantados, de no recibir sus medicamentos, podrían morir en cualquier momento.

“Una de las cosas que más admiramos es que las mamás se colaboran entre ellas, pero llegará un momento en que se queden sin medicamento y no lo podrán seguir haciendo. Ahora la niña está en riesgo de que se le dañe el corazón y se muera. Y si no se muere, tendrá daños irreversibles. Ese órgano que le iba a durar 20 años, ahora le servirá solo la mitad”, indicó el médico.

Denuncian retrasos de EPS para el tratamiento de una niña de tres años trasplantada en Santander

Para Castro, es de suma importancia que las EPS respeten el tratamiento de los pacientes para evitar la muerte de los mismos. Además, asegura que es más fácil prevenir un rechazo que enfrentarse a las consecuencias de uno.

Le puede interesar: La lucha de un bebé de seis meses que espera un corazón en Santander

“Se puede dañar todo el trabajo que se ha logrado, es un crimen que no les den la droga, que además hace parte del POS. La niña puede ponerse muy mal y necesitar asistencia ventricular o perder la vida. Es una ofensa para la familia del donante que dio ese corazón con tanto amor y que se pueda dañar porque la EPS no le autoriza los medicamentos. También es una ofensa con el receptor y la familia que sufre esa angustia”, concretó Castro Monsalve.

¿Qué responde Salud Vida?

Vanguardia se comunicó con la EPS, que aseguró que “respecto a la consulta por especialista quedó agendada para el 8 de mayo y ya ProH, el proveedor de medicamentos, confirmó entrega de medicamentos para mañana (es decir, para el pasado martes 30 de abril)”.

Pese a la respuesta de la EPS, a la fecha la menor no ha recibido ninguno de sus medicamentos.

“Yo fui hasta allá y me entregaron la copia de los pendientes pero no me entregaron nada. Me dijeron que me los mandaban a la casa y hasta el día de hoy no los tengo. Ellos me deben medicamentos desde el año pasado”, puntualizó la mujer.

*Vanguardia publica la identidad de la menor con previa autorización de la madre.

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