Por más de 200 años, hombres y mujeres mantienen vivo el legado de la producción de cigarros artesanales. En Santander se produce cerca del 80% del tabaco de el país.














Publicado por: Redacción Vanguardia
Una de las exponentes de este arte en Piedecuesta es Luz Marina Cáceres, que desde hace 45 años se desempeña como tabacalera, rollera, torcedora, cigarrera o cualquier otra de las acepciones con las que se conoce a los armadores artesanales de cigarros.
Aunque nació en Enciso, Santander, desde muy pequeña, esta mujer fue trasladada a Piedecuesta, donde aprendió a torcer tabaco rubio. Luz Marina recuerda que “desde muy ‘china’ me sentaron a ayudar a hacer perillas y luego me pusieron a enrollar cigarros”.
Durante cerca de 12 horas de trabajo, un o una torcedora puede ganarse cerca de $ 24 mil, ensamblando hasta mil cigarros por día.
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Cáceres dice que “a donde usted vaya en Piedecuesta encuentra un ‘fabriquín’ (como se conoce a las empresas donde se arman cigarros de tabaco). El municipio vive de esto y cuando nos va bien, nos va bien a todos, pero cuando nos va mal, corremos con la misma suerte”.
Este es el trabajo fotográfico de nuestro reportero gráfico Jaime Moreno.















