La creatividad ribereña se alista para conquistar nuevos mercados: ya están abiertas las inscripciones a Ribereña 2025, el programa que impulsa a los artesanos de Barrancabermeja hacia el escenario nacional e internacional.

Publicado por: Lesly Cifuentes
Barrancabermeja vuelve la mirada a sus manos creadoras. Con Ribereña 2025, la Alcaldía abrió inscripciones, hasta el 19 de septiembre, para que los artesanos del Distrito potencien sus oficios y den el salto a mercados más amplios. La invitación acoge tanto a quienes están dando sus primeros pasos como a maestros con trayectoria: la idea es caminar juntos hacia vitrinas regionales, nacionales e incluso internacionales.
El programa propone un acompañamiento integral, paso a paso: comunidad creativa, narrativa y marca, diseño y desarrollo de producto, estandarización y producción, y estrategia de comercialización. No se trata solo de perfeccionar técnicas, sino de contar mejor las historias detrás de cada pieza, producir con estándares y aprender a vender sin perder el sello propio.
“Este es un programa para todos esos emprendedores y artesanos que quieran crear y capacitarse aún más en diferentes aspectos. Lo hacemos desde el corazón, porque creemos en el talento local”, dice Lukas Marrugo Díaz, secretario de Desarrollo Económico.

La ruta no arranca de cero. Ribereña 2025 recoge el impulso de “Nidos de Yuma” (2023–2024), proceso que fortaleció marcas y productos de decenas de creadores. Este año, como explica Éder Díaz, director de Emprendimiento y Competitividad, habrá niveles I y II para quienes empiezan y un tercer nivel para los más avanzados.
En una ciudad marcada por la historia petrolera, la apuesta también es económica: diversificar, abrir puertas y pensar en grande. Por eso habrá una reunión informativa el viernes 12 de septiembre, a las 2:00 p. m., en el auditorio auxiliar del Centro Popular Comercial (4.º piso), donde se presentará la metodología y se resolverán dudas del proceso.
Con Ribereña 2025, la ribera quiere demostrar que su creatividad, además de custodiar la memoria del territorio, puede convertirse en motor de desarrollo.














