Escribir sobre los últimos minutos de la vida de Silvia Duzán le sirvió a María Jimena –su hermana– para exorcizar un poco sus recuerdos y para saldar una deuda con sus hijas.

Publicado por: Ana María Valencia s.
Al menos ya tenía la historia completa sobre cómo y por qué mataron a Silva en Cimitarra, Santander, mientras hacía un reportaje en esa tierra del Magdalena Medio y de la que sabe que sigue siendo un enclave paramilitar.
"Toda esa pelea que se dio en esa zona la perdimos, por eso me da risa cuando dicen que el paramilitarismo se acabó", dice María Jimena Duzán.
Sin embargo, cree como los familiares de muchas víctimas de masacres, que la Justicia se ha quedado corta en castigar a los autores y ese es el capítulo que le falta a su historia.
"Mi Viaje al Infierno" es el libro más reciente de esta reconocida y experimentada periodista colombiana, crítica a morir del ex Presidente Uribe y de las periodistas que se desnudan.
María Jimena Duzán estuvo en ULibro y habló para Vanguardia Liberal:
¿Por qué la reconstrucción de los últimos momentos de la vida de su hermana Silvia Duzán es un "Viaje al Infierno"?
"Porque la impunidad sugiere que hay encubrimiento y el encubrimiento sugiere que hay personas poderosas que le pueden volver a hacer daño a uno, por eso la gente no investiga por temor. Después de 20 años de pensarlo mucho, dije que es hora de entrar a pelear esto que desde hace tiempos tengo entrepecho y espalda y mirar qué fue lo que pasó para responderles a mis hijas que pasó con su tía. La no explicación de lo que pasa con la violencia genera más violencia".
¿Qué fue lo más difícil de explicarles a sus hijas por qué asesinaron a Silvia Duzán?
"Pocas veces hablábamos de mi hermana, pero un día me preguntaron que ella de qué había muerto y me dijeron: ‘La mataron las Farc, ¿cierto?’ y yo les dije ‘no, en este país también matan los paramilitares y ellas me dijeron: ‘los ¿qué?’. Entonces entendí que tenía que explicarles, por lo menos a mis hijas, que el conflicto era mucho más complicado y que había unos narcoparamilitares que tenían un poder impresionante dentro del Estado y que estaban apadrinados por políticos y militares que habían cometido atrocidades y una de ellas era el asesinato de mi hermana".
Aludiendo al título de su obra "Viaje al Infierno", ¿se le apareció el diablo en ese recorrido?
"Yo no soy creyente, esta es una metáfora, es un mensaje. Yo no creo en el perdón católico, apostólico y romano, creo en el perdón de reconciliación de perdón y verdad, yo no soy como Angelino Garzón que cada vez que hay un problema sale a pedir perdón… yo lo que quiero es que haya verdad, justicia y se repare".
¿Y usted perdonaría?
"Yo lo que quiero es que los responsables de la masacre acepten que la cometieron y reparen a la gente, pero a mí no me importa que digan perdón".
La muerte de su hermana Silvia Duzán está tan impune como la de Álvaro Gómez Hurtado e incluso la de Luis Carlos Galán y en los tres casos parecen encajar los mismos intereses de una alianza entre políticos y paramilitares, ¿no cree que estando aún vivos y vigentes esos intereses, va a ser difícil conocer la verdad?
"Poco a poco se va revelando. Por ejemplo los generales que estuvieron en las masacres del Magdalena Medio poco a poco han terminado vinculados. Lo que más me sorprende es que después de 20 años los restos de la mafia hayan llegado a la política por los partidos tradicionales, esto es una responsabilidad de la clase política e incluída la santandereana… los partidos tradicionales los dejaron entrar y ahora están diciendo que hay que cerrar filas y no darles avales".
¿Cuál fue el capítulo de su libro que más la marcó?
"Cuando supe que a Silvia la hubieran podido salvar los policías que se la llevaron herida y la dejaron morir".
¿Qué supo de estos policías? ¿Dónde están?
"El Comandante de la estación tiene un restaurante en Bogotá muy famoso, es fotografiado con personalidades bastantes extrañas, está retirado y vive divinamente. El otro fue Comandante de Batallón Reyes, lo ascendieron y lo mandaron a un cargo diplomático, pero por este proceso se salió del Ejército y luego lo llamaron para ser jefe de seguridad de la Drummond. Hoy en día es dueño de unas cabañas turísticas en Córdoba y en una de ellas encontraron el computador de ‘Jorge 40’".
¿No le da miedo saber lo que sabe?
"Pues sí, pero ya… tenía que saberlo algún día y ya lo sé".
Entonces para usted ¿quedó cerrado el capítulo de Silvia?
"No, hay que seguir peleando por la Justicia… que funcionó pero doblegada, entonces creo que en ese sentido no se ha proveído justicia y se pasará a instancias internacionales. Se presentó el caso ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos".
Clases de inglés a Uribe
¿Por qué odia tanto a Álvaro Uribe?
"No lo odio, es más yo siempre tuve una buena relación con él antes de que cambiara. Él tiene varias facetas. Cuando estuve en Harvard estuvo allá para hacer un curso de extensión y no sabía inglés y la primera persona a la que recurrió fue a mí, yo no lo conocía mucho. En ese instante estaba interesado en un proceso de paz en Antioquia, yo creo que su vida ha estado muy marcada por lo que pasó personalmente, a él lo cambió lo que le pasó al papá, al hermano, es una historia difícil la de Álvaro Uribe, yo creo que hay una vida personal que él ha negado y que le inflige mucho cada vez que fue acercándose al poder y desde luego el poder lo cambió. Casi no reconocí al Uribe presidente del Uribe gobernador".
¿Fue un buen Presidente?
"No, yo creo que él fue un gobernante interesante con una buenas ideas en el primer gobierno, en el segundo fue un desastre. El primer gobierno me gustó la pelea disque contra la corrupción y la politiquería".
¿Pensó encontrar al Uribe de la Gobernación de Antioquia?
"Sí, claro, pero encontré una cosa transformada por el poder, con ambición. Cuando escribí el libro sobre Uribe duré cuatro meses y es un "espectáculo" verlo, obvio es mucho más interesante ver a Uribe que a Juan Manuel Santos, pero la manera de ejercer el poder es muy autoritaria".
¿Qué querría Uribe escuchar de usted al ‘chuzarle’ las conversaciones?
"No sé, yo aparezco ‘chuzada’ en una conversación con el magistrado Iván Velásquez… pero no sé, yo nunca me he rebajado a pelear con él".














