domingo 30 de junio de 2019 - 12:00 AM

“Mi expareja me obligó a abortar, por no hacerlo ahora debo estar escondida”

Vanguardia pensando en las mujeres que han sido agredidas, discriminadas, abusadas o vulneradas mantiene la campaña “No te quedes callada”. En este espacio buscamos visibilizar los casos que se “normalizaron” por miedo o porque no se denunciaron a tiempo, para demostrar que sí se puede hacer algo para defenderles sus derechos.

Érika, a quien simplemente llamaremos así para proteger su identidad, es una mujer de 30 años de edad, madre de una niña de 10 años y de un bebé en gestación.

Su historia empezó hace dos años cuando conoció a un hombre en la empresa donde está vinculada laboralmente. Él también mantiene un contrato con esta firma.

Al cabo de un tiempo de estar en contacto permanente, iniciaron una relación sentimental, pero lo que nunca quedó claro era que él estaba casado.

“Cuando yo me enteré traté de terminarle porque era comprometido y no quería inconvenientes, sin embargo, él me insistió para que continuáramos; incluso, me dijo que tenían tantos problemas, que estaban a punto de separarse. Yo le creí, pero después de unos meses me di cuenta de que eso era mentira”, sostuvo Érika.

Reconoció que pese a lo sucedido y después de un par de conversaciones decidieron seguir juntos hasta que ella tuvo un retraso en su periodo menstrual. Confirmó que había quedado embarazada. Con esta noticia empezaron realmente los problemas entre la pareja, tanto así que hoy la tienen, literalmente, escondida en algún lugar de la capital santandereana.

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“Cuando este hombre se enteró de que yo estaba esperando un hijo de él, me dijo que tenía que abortar. Empezó a llamarme y a decirme “ya se murió eso (el bebé)”, o si no me amenazaba con que me iba a matar”, relató la mujer.

Todas estas palabras y actitudes del sujeto, de manera recurrente, acabaron con la tranquilidad de Érika. Su ánimo se fue al piso. Como si fuera poco, en el entorno laboral, familiar y social aún se siente discriminada, debido a constantes burlas, humillaciones y ofensas.

Pero como bien dice el adagio popular que “del cielo a la tierra no hay nada oculto”, pues la familia de quien había sido su pareja se enteró del embarazo. Esto desató una furia incontrolable en el hombre, quien el pasado 27 de mayo la agredió física y verbalmente.

“Ese día me pegó sin importar el daño que le pudiera causar al bebé. Es duro porque me tocó salir de mi casa y refugiarme con mi hija donde un familiar, sin que él supiera la dirección. Tengo mucho temor de que me agreda nuevamente. Yo sé que si me ve, lo vuelve a hacer. Supe que también le pega a la esposa, pero aunque ella lo denunció, aún conviven”, aseguró Érika.

Al finalizar su relato aseveró que aún permanece escondida con su hija por temor a que este hombre les haga daño, sobre todo al bebé, a quien aún le falta unas cuantas semanas para nacer.

Voz del experto

Nicolle Ardila, psicóloga Clínica y de la Salud, magíster en Terapias de Tercera Generación VIU y psicóloga en el programa de Mujer y Equidad de Género de la Alcaldía de Bucaramanga desde el área de atención y prevención, señaló que situaciones como esta son muestra de las inequidades de género que persisten en nuestra sociedad. Para el caso puntual, la condición de embarazo como posibilidad natural en las mujeres se configura como desventaja y factor de riesgo de violencia.

Se hace necesario que las mujeres reflexionen respecto a los patrones y modelos de relaciones de pareja que tenemos, la gran mayoría sostenidos en una idea romántica del amor, soportada en el aguante y la idealización.

“Mujeres y hombres merecemos relaciones de pareja diferentes, que se construyan a partir de la diferencia y el respeto por el otro. Además considero que la persistencia de historias de este tipo deben ser un llamado social a la reflexión y transformación de esquemas. Tanto hombres como mujeres necesitamos revaluar roles y estereotipos tradicionales que son el caldo de cultivo de las diversas violencias de género”, precisó.

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Para la psicóloga, las formas de violencia que se evidencian en este caso en concreto son de tipo psicológico y físico.

“La coerción y presión frente al aborto pueden enmarcarse desde el tópico psicológico y, a la vez, entenderlo como un atentado a los derechos reproductivos de esta mujer. De igual manera hablaríamos de violencia de género en su contexto laboral dado que menciona que ha sido discriminada por su estado de embarazo”, explicó Ardila.

¿Por qué no denuncian?

Aunque no es posible establecer qué tan recurrentes puedan ser estos casos en el área metropolitana de Bucaramanga y en Santander, es claro que las mujeres aún temen denunciar. Una de las razones podría ser, de acuerdo con lo dicho por Ardila, las amenazas constantes de un daño más agravado; además se podría contemplar la incredulidad ante las autoridades, los sentimientos de vergüenza y el temor al señalamiento.

Afectaciones

Las mujeres que se ven enfrentadas a vivencias como estas requieren apoyo psicológico. En Bucaramanga, desde la Alcaldía, con su programa Mujer y Equidad de Género, se puede brindar a través del Centro Integral de la Mujer, ubicado en la calle 34 # 35-39 del barrio Álvarez.

Desde la descripción de este caso particular, “una mujer podría sufrir afectación psicológica, manifiesta en síntomas de ansiedad y/o depresión. El estrés psicológico que pueden causar situaciones como esta, podría tener repercusiones sobre el curso normal del parto, afectando por ejemplo los niveles de la presión arterial, además podría acentuar los cambios emocionales normales del embarazo, impidiendo un disfrute sano de la gestación”, puntualizó la experta.

¿Sabe a dónde acudir?

Si usted conoce a alguien que atraviese por una situación como estas, tenga en cuenta que en el ámbito nacional las mujeres contamos con un servicio de orientación telefónica conocida como la línea 155, que opera las 24 horas del día, los siete días de la semana. Allí será atendida por profesionales sociales y jurídicos, miembros de la Policía Nacional, capacitados en orientar respecto a estos casos.

En el ámbito local, la Alcaldía de Bucaramanga tiene el Centro Integral de la Mujer, lugar al que podría acudir para mayor orientación, dado que se requiere revisar a fondo el caso y visibilizar hasta qué punto lo sucedido puede estimarse como delito o no.

Asimismo, las ONG, los servicios de bienestar universitario de las diferentes instituciones de educación superior, los comités de convivencia laboral o los consultorios jurídicos pueden resultar puntos de asesoría y acompañamiento.

Si desea que conozcamos su caso, no olvide contactarnos a través de nuestra línea 6300700 extensión 2804, o escribirnos al correo electrónico ialbis@vanguardia.com

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