Hasta la sede del Área Metropolitana llegaron ayer los taxistas de Bucaramanga. Ellos denunciaron que esa entidad ‘los está persiguiendo’ con sanciones y operativos asfixiantes, mientras los ‘piratas circulan a sus anchas’.

Publicado por: Euclides Kilô Ardila
Le dicen tarjeta amarilla. Ella se debe ubicar en la parte trasera de la silla del copiloto y debe contener el valor de las tarifas vigentes.
Tal documento es fundamental para la identificación del taxista y de la empresa, entre otras cosas, para que el usuario pueda corroborar la legalidad del servicio.
¡Hasta ahí todo va bien!
Lo malo es que, según los taxistas, al Área Metropolitana de Bucaramanga, AMB, ‘se le va la mano’ y se está excediendo con los controles; al punto que ‘los está atosigando’.
“Nos hacen renovar ese papel a cada rato como si nosotros tuviéramos tiempo para hacer esas diligencias todo el día y, por ende, nos viven sancionando”, dijo Pedro Manuel Rueda, uno de los taxistas afectados.
En lo corrido de este año las autoridades han inmovilizado cerca de 20 taxis en diversos sectores por no cumplir las disposiciones legales para prestar el servicio de transporte de pasajeros.
Estas sanciones se aplicaron luego de sorprender a los taxistas circulando sin la tarjeta de control o la tarjeta amarilla, documento que por ley debe portarse, pues tiene datos claves sobre el conductor y la empresa a la que está afiliado.
Como respuesta a este accionar de las autoridades, los taxistas no solo lideraron ayer un recorrido de protesta por las vías principales de la capital santandereana, sino que además se estacionaron frente a la sede del AMB para hacerse escuchar.
Rodolfo Torres Puyana, quien está a cargo de la entidad oficial, los atendió personalmente y, de paso, les recordó que la tarjeta amarilla no es un capricho.
“Nosotros nos ajustamos a lo que determinan las leyes. De hecho, según el Decreto de 1079 de 2015, la tarjeta de control o amarilla es un documento obligatorio”, señaló.
Dijo que no entiende el por qué de la crítica, si la vigencia de la tarjeta es mensual, su expedición y refrendación es gratuita; además, añadió que es responsabilidad de las empresas de transporte.
“Lo que pasa -eso sí- es que el incumplimiento de esta norma sí implica el pago de un ‘comparendo’ de ocho salarios mínimos diarios legales vigentes y algunos han sido multados”, agregó el Director del AMB.
“Ellos solicitan que se dejen de hacer los operativos, pero no se puede. Legalmente, al no tener seguridad social los taxistas no podrían tener tarjeta de control y al no tener dicha tarjeta no podrían operar el vehículo”, dijo Torres Puyana.
Habría nuevo paro
Por otro lado, los conductores le lanzaron una dura crítica a la Alcaldía por no ser estricta con el freno a la ‘piratería’ en el transporte público del área.
Y como -según ellos- la Alcaldía no está ejerciendo un verdadero control que frene el accionar de los ilegales en la ciudad, fueron enfáticos en decir que muy pronto darán la ‘hora cero’ de lo que sería un nuevo paro de taxistas.
“Existen muchas motocicletas y varios carros particulares que son manejados sin la documentación debida para este ejercicio y ni la Policía, ni el Director de Tránsito, ni mucho menos el Director del Área Metropolitana hacen algo para disminuir este fenómeno”, dijo Campo Elías Gómez, representante de la Veeduría de Taxistas.
En este sentido, Gómez manifestó que “la permisibilidad que existe para los transportadores públicos ilícitos hace que se aumente este fenómeno en la ciudad, motivo por el cual la economía de nosotros, los legales, ha disminuido de manera considerable”.
“Mientras tanto a nosotros, los que sí pagamos impuestos y que prestamos un servicio seguro, viven sancionándonos con el tema de la tarjeta amarilla. No hay derecho que el Municipio se vaya lanza en ristre contra nuestro gremio”, replicó.
“El alcalde Rodolfo Hernández Suárez sigue haciéndose el pingo con estos ilícitos. Así las cosas, las personas prefieren acceder al transporte ilegal como los ‘mototaxis’ o los carros fraudulentos puesto que estos manejan tarifas más bajas, debido a que no pagan el elevado precio de impuestos que los taxistas tenemos que asumir”, puntualizó.















