Los comerciantes afectados por el cierre de la vía entre Bucaramanga y Barrancabermeja completaron cinco días cerrados y sin su principal fuente de sustento. Denuncian abandono del Concesionario y del Gobierno Nacional.

Publicado por: Milton Velosa Araque
Luego de la emergencia que se registró durante la madrugada del pasado domingo en el kilómetro 42 de la vía que comunica a la capital de Santander con el Distrito Petrolero, unos de los más afectados fueron los comerciantes que sobrevivían de las ventas y el turismo con los usuarios del corredor vial.
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Robinson Pérez es un líder comunal y comerciante de la vereda Lisboa y afectado de manera directa por el cierre de la vía. En su local comercializa jugos, sorbetes, lácteos, pulpas de frita y otros productos perecederos.

Cuando los cerca de 700.000 metros cúbicos de material se vinieron abajo y acabaron con la vía, también arrasaron con más de 60 transformadores de la infraestructura eléctrica, que los dejó sin el servicio de energía.
Fueron cerca de tres días los que duraron sin luz en la zona cercana a la emergencia. A Robinson, los productos que tenía en las neveras se le perdieron y otros tuvo que regalarlos. El banano y la mandarina se repartieron entre sus mismos vecinos.
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A otro de los comerciantes de la zona, que vende el popular ‘guanabanazo’ le tocó regalar cerca de $6.000.000 de producto que permanecía en los enfriadores.

Por otra parte, Mario Guarín es un lanchero que presta su servicio de transporte en la represa de Topocoro. Desde el pasado domingo no recibe la visita de ningún turista y le ha tocado sobrevivir con algunos ahorros que le quedan.
“El pasado domingo teníamos programada a visita de varios turistas que iban a realizar un pasadía. Algunos restaurantes ya tenían listo el almuerzo para los visitantes y les tocó cancelar todo. El dinero se devolvió y las pérdidas para los comerciantes quedaron”, afirmó Guarín.
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Algunos de los más afectados fueron los cerca de 25 lancheros que prestan servicio de transporte en dos de los muelles que se adecuaron en Topocoro. Estas personas tienen diversos paquetes para hacer recorridos por las aguas de la represa.

Según Mario Guarín, transportador de la represa, un domingo un lanchero puede transportar entre 80 y 100 personas, lo que le representa cerca de $2.300.000 de ingresos. De allí deben sacar para el combustible, la manutención y otros gastos adicionales.
En promedio son cerca de 130 comerciantes ubicados en la zona de influencia del derrumbe. Hay transportadores, dueños de restaurantes, tiendas, hoteles, ventas de frutas, verduras, arepas y guías turísticos.
Los comerciantes denunciaron que ni funcionarios de la Ruta del Cacao ni funcionarios del Gobierno Nacional se han acercado a preguntar sobre su situación y menos a brindarles ayuda.














