Bucaramanga
Domingo 28 de agosto de 2022 - 12:00 AM

Una historia de amor y baile a ritmo de ‘carranga’ en Floridablanca

Una pareja de adultos mayores de Floridablanca, desde que se conocieron hace 26 años, no han dejado de bailar. Su vida es la música y su relación se fortalece cada vez que se toman de las manos y se dejan llevar al ritmo de los sones campesinos.

Fotos suministradas: Casa de la Cultura Piedra del Sol / VANGUARDIA
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Publicado por: Milton Velosa Araque

María Esperanza Ortiz y Julio Hernán Cruz son una pareja de enamorados, ella tiene 55 años, él le lleva una decena de vida. Ambos aman el campo, lo que allí se cultiva y la música que cuenta las historias rurales, tanto así, que en 1996 se conocieron en un camino que conduce del barrio Las Villas a una vereda de Floridablanca.

Se hicieron amigos, se enamoraron, se volvieron novios. Desde que iniciaron su relación se dejaron las cosas claras, por eso, tras un mes de noviazgo se casaron y antes de pasar un año como esposos, tuvieron a su primogénito. Curiosamente, aunque su gusto por el baile era enorme, no bailaron juntos ni en su fiesta de boda.

Cuando su hijo cumplió tres años, en la mitad de año escolar, Julio invitó a María a vacacionar. Llegaron a Betulia y allí estaban celebrando las fiestas del Corpus Christi. Se alojaron en un hotel, salieron a comer y luego se dirigieron a la plaza del pueblo para disfrutar de los grupos musicales. Durante ese día se presentaba un conjunto carranguero, Julio se animó, invitó a su esposa a bailar y allí sucedió algo que determinó el resto de sus vidas. “Iniciamos pero no sabíamos ni siquiera si nos íbamos a encontrar el paso, pero nos entendimos perfecto. Desde ese momento no hemos dejado de bailar durante casi tres décadas”, dijo María Esperanza Ortiz.

En cuanta feria, caseta o festival había, allí estaban. Su lugar preferido para danzar era una pequeña cancha de bolo ubicada en el barrio Villaluz, donde la pareja le bailó a todos los conjuntos carrangueros que se presentaban. Aunque su género preferido es la música campesina también les gusta la ‘guasca’ y la ‘ranchera’. “La música entra por el oído, llega al corazón y el cuerpo se mueve al son de lo que dictan los ritmos que se sienten muy dentro”, expresó la mujer.

Su apogeo en el Festival de Floridablanca

Cuando Julio se pensionó, junto con su pareja decidieron comprar una parcela en la vereda Vericute, allí se asentaron y comenzaron a labrar la tierra, sembraron cacao, limón, plátano, mandarina y mango, siempre amenizando las jornadas con sus canciones predilectas.

El presidente de la Junta de Acción Comunal, al verlos y escucharlos decidió invitarlos al Festival de Música Campesina organizado por la Alcaldía de Floridablanca, que recorre veredas y escoge a los mejores intérpretes y bailadores de carranga. “desde que asistimos por primera vez, bailamos, nos vieron la manera de movernos y el señor Iván Ramiro Rojas, director de la Casa de la Cultura de entonces solicitó que lo acompañáramos durante todo el resto de festivales, que de su bolsillo salía $1.000.000 y que nos declaraba anticipadamente como la pareja ganadora de ese año”, expresó la señora María.

Ya son 15 años en los que los bailadores han asistido de manera ininterrumpida a cada una de las estaciones de dicho Festival. Cada domingo llevan a la cita sus sombreros, ponchos, cuatro pares de cotizas, por si alguna se les avería, una botella de chicha con sus respectivos vasos, gaseosa o jugo, ‘lonche’ y hasta analgésicos.

Su récord es haber bailado durante cerca de 18 horas en una final del Festival en el parque de Floridablanca y sus únicos descansos fueron para hidratarse, ir al baño, cada vez que ingresaba un nuevo grupo a tocar en tarima y el más sagrado, el de la hora del almuerzo.

Una de las principales razones para tenerle amor a este género, según Julio Cruz, es porque “es una música educada, seria, no lleva ninguna clase de groserías, narra las vivencias de los campesinos. Entre nuestros temas preferidos y que tienen unos mensajes muy bonitos están El campesino Embejucado, Bella y Bonita y Estrellita Errante”.

Cruz confesó que cada vez que se para en una pista y escucha la música se siente renovado ya que “la música cambió mi vida, mi rumbo, mi manera de ser y en la relación con mi esposa nos ha permitido unirnos más, tener más amor, más cariño, tratarnos mucho mejor”.

Precisamente, este domingo, los bailadores no faltarán a la cita, esta vez en la pista de la vereda Aguablanca, en la vía a Pamplona. Desde las 11:00 a.m. hasta las 6:00 p.m. Julio y María ‘tirarán paso’, se enamorarán en cada canción y recordarán que la música la llevan en el alma.

Publicado por: Milton Velosa Araque

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