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Miércoles 25 de junio de 2025 - 01:00 AM

¿Pocos controles a la contaminación de alimentos?

Lamentablemente, el envenenamiento por mercurio en niveles bajos proveniente de mariscos contaminados es una amenaza real y puede tener efectos devastadores para la salud.

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Es importante verificar el origen y tratamiento de los alimentos pues -en diferentes países- se han reportado graves problemas de salud originados por alimentos contaminados. En columnas anteriores he citado fuentes acreditadas que advierten sobre los efectos nocivos de sustancias PFAS, productos químicos tóxicos y artificiales llamados “contaminantes eternos”. Utilizados en la fabricación de alfombras y tapizados resistentes a las manchas, ropa repelente al agua, espumas contra incendios, fabricación de papel, tintas, revestimiento interior de utensilios de cocina antiadherentes, envases de alimentos y otros productos. Investigaciones recientes confirman que, durante la utilización de los productos, las PFAS son liberadas y pueden contaminar el agua y los alimentos.

Una publicación de la ONG francesa Générations Futures (junio 19/2025) -reconocida por el gobierno francés desde 2008- se titula “Preocupante contaminación de alimentos europeos”. Y señala: “Nuestras investigaciones han demostrado que, de las miles de sustancias de la familia PFAS, en la normativa europea solo cuatro están reguladas por límites reglamentarios. Además, estos límites solo se aplican a un número limitado de alimentos”. “En los estudios se encontró al menos uno de estos cuatro contaminantes eternos en el 69 % del pescado, el 55 % de las menudencias, el 55 % de los moluscos, el 39 % de los huevos, el 27 % de los crustáceos, el 23 % de la leche y el 14 % de la carne”. “Las actividades industriales han liberado y continúan liberando PFAS en todos los entornos: agua, aire y suelo”. “La contaminación generalizada de estas sustancias químicas está presente en nuestros platos”. Se exige “un mayor control de las PFAS en los alimentos”.

Si en estos países europeos exigen un mayor control sobre estos y otros contaminantes, en países como Colombia deberían existir mayores exigencias pues no son muy conocidas las actividades orientadas a controlar estos y otros peligrosos contaminantes. Esperemos que las autoridades competentes informen qué acciones se están realizando para controlar a los contaminantes eternos y otros. Más que perder el tiempo en interminables y confusas polémicas seudopolíticas, sería conveniente adelantar actividades concretas -amparadas por la actual legislación- orientadas a mejorar la salud, el ambiente y la economía.

Sobre todo que las PFAS no son la única amenaza. Por ejemplo, el Dr. Axe de EE.UU. -especialista en nutrición- señala: “Es fundamental consumir suficientes ácidos grasos omega-3, y ciertos pescados pueden ser una fuente importante de ellos. Sin embargo, debido a problemas como la minería, las aguas residuales y las emisiones de combustibles fósiles, metales pesados, como el mercurio, y plásticos, acaban en el agua y se acumulan en los peces. Lamentablemente, el envenenamiento por mercurio en niveles bajos proveniente de mariscos contaminados es una amenaza real y puede tener efectos devastadores para la salud”.

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