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Martes 02 de junio de 2026 - 01:00 AM

Hegemonía o multipolaridad

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Estados Unidos ha mantenido una posición dominante gracias al control de las rutas marítimas mediante su poder naval, el control en el suministro mundial de energía y al sistema financiero internacional, apoyado en un dólar desvinculado del oro y en mecanismos como SWIFT. Sin embargo, la entropía opera en la geopolítica, y surgió una fuerza alternativa que, inspirada en una estrategia de estabilidad y desarrollo mundial, impulsó la Ruta y la Franja como opción al comercio marítimo, promovió la transición energética para reducir la dependencia del petróleo y amplió el uso de monedas distintas al dólar en el comercio internacional.

Estos cambios favorecieron el tránsito hacia un mundo multipolar, escenario al que Estados Unidos se resiste. De allí derivan, según diversos analistas, los intentos por debilitar a Rusia, limitar el acceso de China a recursos energéticos e imponer condiciones geopolíticas al resto del planeta, incluido Colombia. El problema es que la superioridad naval y aérea ya no garantiza el éxito militar, mientras que las debilidades económicas y energéticas estadounidenses persistan.

La guerra contra Irán genera costos crecientes para el mundo, incluido Estados Unidos: inflación, escasez de armamento estratégico, tensiones políticas, aumento de la deuda, riesgos para la seguridad alimentaria y mayor concentración de la riqueza. Abundan quienes atribuyen al lobby sionista las decisiones de Washington. Los neoconservadores han dicho que consideran la democracia como un proyecto fallido y nos anuncian que, en caso de repliegue del imperio, América Latina asumirá los costos. Sin democracia ni libertad, pero a nombre de ellas dos, imponen gobiernos vasallos. Algunos... por ahora.

En este contexto, conviene diferenciar entre israelí, judío y sionista. Aunque alguien pueda reunir las tres condiciones, también puede ser solo judío por religión u origen. El sionismo surgió defendiendo el derecho del pueblo judío a poseer un Estado propio, pero evolucionó en diversas corrientes: liberal, socialista, religiosa y revisionista. Esta última, inspirada por Jabotinsky, es considerada por muchos como una de las principales influencias ideológicas del actual gobierno israelí y de Washington. Omer Bartov, profesor universitario, veterano de la guerra de Yom Kippur y nacido en un kibutz, sostiene que décadas de dominio sobre millones de palestinos sin igualdad política terminaron erosionando la democracia israelí. Incluso afirma que algunas acciones recientes presentan características compatibles con el genocidio, concepto que las Naciones Unidas definen como actos dirigidos a destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso mediante acciones deliberadas orientadas a su desaparición. El sionismo, emproblemado con sus guerras, pero con sus ambiciones y métodos, tiene planes y estrategia para la toma de los recursos naturales del continente. También tiene candidato en Colombia.

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