martes 11 de febrero de 2020 - 10:23 AM

“Ser docente es sembrar la semilla de la empatía en los jóvenes”

Patricia Abril, docente santandereana del New Cambridge, fue premiada como la profesora más dedicada del mundo, luego de ocupar el primer lugar en la competencia que buscaba al maestro que, mediante sus clases, transformara vidas.
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La labor social desempeñada desde hace ocho años en el colegio New Cambridge por la profesora Patricia Abril ha transformado vidas. No solo las de las personas a las que ha ayudado, sino a sus estudiantes, a quienes, como ella misma lo dice “implantó la semilla de la empatía”.

Gracias al modelo de educación enfocado en impactar comunidades, hoy, Patricia es la ‘profe’ más dedicada del mundo, reconocimiento que le fue otorgado por la Universidad de Cambridge al destacarse entre más de 6 mil maestros de 97 países del mundo en la competencia llamada “Dedicated Teacher Awards 2020”, la cual buscaba exaltar aquellas historias inspiradoras de docentes, así como ella, que imparten una labor extraordinaria, que se sale de lo convencional y está encaminada a formar estudiantes más allá del aula de clase.

En esta charla para Vanguardia, Patricia nos contó todo acerca del reconocimiento, del proyecto que la llevó a destacarse entre tantos maestros alrededor del mundo y cómo, desde la educación, se pueden generar grandes cambios para una mejor sociedad.

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¿Cómo se siente al saber que es considerada la profesora más dedicada del mundo?

Emocionada por este gran mérito, por este galardón que recibo hoy. Es como la importancia de exaltar ese trabajo arduo, ese reconocimiento a los docentes que día a día dedican de corazón todo su esfuerzo a las instituciones. Con esto se demuestra que nosotros en educación estamos haciendo las cosas bien. Hoy somos un referente académico en Colombia, pero también el mundo ahora nos ve como una institución que va más allá, donde no existen barreras, donde la inclusión está presente, que impactamos a las comunidades y que cambiamos lágrimas por sonrisas.

¿Cuándo y cómo se enteró que estaba entre las nominadas?

Yo me entero en el mes de septiembre, recibo un correo de la Universidad de Cambridge en el que dicen que aceptaron mi nominación. Mónica, la rectora, me postula y me dicen que hay unos jurados a nivel mundial y que van a mirar el trabajo que he venido desarrollando. En el mes de diciembre me dicen que quedé entre los 50 maestros de más de 6 mil en el mundo, solo dos personas éramos de Latinoamérica. Yo dije “esperemos a ver” porque faltaba otro filtro, entonces los jurados, a esos 50 los revisan, y en enero se tenía la noticia de los seis finalistas y que el ganador se definía por votación, entonces empezamos a hacer un trabajo con los niños, con mis amigos y ahí está el resultado de todo ese esfuerzo.

¿Cómo fue el proceso que tuvo la universidad para escoger entre tantos profesores del mundo?

Yo sé que la Universidad de Cambridge hizo el anuncio a través de sus redes sociales y de su página. El colegio, obviamente, tiene un vínculo en todo lo relacionado con esta universidad, entonces todo el holdig de Redcol se enteró de este premio y decide postular a varios maestros de todos los colegios del país que hacen parte de esta red. Eso fue una postulación directa de la rectoría por el trabajo que he hecho durante tantos años con nuestro proyecto social.

Cuénteme un poco sobre el proyecto y cuánto lleva realizándolo.

Yo soy maestra hace más de 32 años, he trabajado en muy pocos colegios a lo largo de mi vida, 19 años llevo en esta institución y hace 8 años, más o menos, asumí el liderazgo de trabajar con el proyecto social del colegio New Cambridge.

Nos dimos a la tarea de sensibilizar a los estudiantes y a sus familias para impactar a la comunidad.

Cada grado, desde los más chiquitos hasta los más grandes, tienen una responsabilidad social. Por ejemplo, los de sexto tienen la responsabilidad de despertar conciencia ecológica y una identidad cultural en el colegio y en el entorno local. Los de séptimo tienen el objetivo de sensibilizar a los jóvenes sobre la realidad que viven personas con algún tipo de discapacidad. Con los niños de octavo se hace acompañamiento a menores con enfermedades graves o terminales y trabajamos con la Fundación Amor y Esperanza. En grado noveno, tenemos el objetivo de desarrollar en los jóvenes la capacidad de entrar en un diálogo intergeneracional, de reconocer el enorme valor y legado cultural que nos pueden dejar los adultos mayores. Entonces estos jóvenes ayudan a la fundación Albeiro Vargas, apadrinan un abuelito y realizan muchas actividades para donar elementos que se requieren para la fundación. Con los de décimo, ellos tienen que hacer un servicio social, pero hemos logrado fomentar una educación bilingüe en colegios de escasos recursos.

Es un programa muy grande que, yo creo, es el único colegio en Colombia que lo tiene, en donde cada grado tiene un proyecto de transformación social.

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¿Qué la inspiró para hacer esto?

Esta profesión de ser docente es una profesión en donde usted puede sembrar la semilla de la empatía en los jóvenes. Con esta siembra se recogen frutos a diario, porque cuando un maestro solo se dedica a enseñar las ciencias, sociales, las matemáticas, se queda ahí. El mundo y el siglo XXI necesita orientar a los jóvenes a que se conviertan en líderes que ayuden a transformar el mundo. Se necesitan personas que de verdad impacten realidades, que miren de qué manera pueden transformar a una comunidad interviniéndola desde lo académico, desde lo cultural, deportivo, el apoyo emocional.

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Es un trabajo grandísimo que hace nuestro colegio. Nosotros hoy lo estamos haciendo visible ante el mundo como un modelo a replicar en todas las instituciones.

¿Cómo lograr que se replique ese modelo en otros colegios?

Como institución, tenemos la alfabetización en grado décimo y once, nos dimos a la tarea de revisar y preguntar ¿por qué no vamos más allá? Empezamos a trabajar con sexto, décimos y once grado. Cuando nos dimos cuenta que estábamos cambiando un escenario como el parque La Pera, empezamos a trabajar con séptimo. Poco a poco fuimos creando cada año un programa especial para cada curso y ya en un año tenemos todo organizado para que cada grupo tenga su propio programa. Yo creo que eso también tiene que ver con la misión y la visión de la institución, en la medida que piense impactar comunidades, ahí empezamos a cambiar el mundo, eso tiene que ver con la dirección que tenga el colegio.

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¿Se necesitan herramientas privilegiadas para realizar ese tipo de modelo?

Yo considero que no es necesario tener una posición social para transformar comunidad. Yo creo que son las ganas, es la formación del estudiante, no se necesita tener dinero para poder ayudar a otros.

Muchos estudiantes recogen papel y reciclaje para venderlo y donarlo a una fundación. Hay unos que elaboran cupcakes y los venden para ayudar a fundaciones, los estudiantes de once, cuando es el día de las velitas, venden gorritos, dulces y todo lo que recogen, lo donan. Entonces yo creo que no se necesita de una posición social para ayudar o impactar a una comunidad, lo que se necesitan son las ganas, es ponerme en los zapatos del otro, qué está sintiendo, cómo está viviendo y yo qué puedo hacer por él.

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