La exposición colectiva “Catarsis: El Grito Interno del Poder” convierte la creación artística en un espacio de liberación emocional y de transformación interior.

¿Es posible sanar, a través del arte? ¡Yo digo que sí! El arte, con su lenguaje silencioso y profundo, tiene la capacidad de tocar donde las palabras no alcanzan.
La ‘arte-terapia’ y las prácticas creativas son mucho más que una expresión estética: son actos de sanación. Permiten liberar lo contenido, transformar la herida en belleza, resignificar lo vivido y reencontrar la calma en medio del caos.
En esa esencia sanadora se inspira la exposición colectiva “Catarsis: El Grito Interno del Poder”, una muestra que se convierte en refugio y espejo para quienes buscan transformar sus emociones en color, textura y símbolo.

En ella participan los artistas visuales Luis Hernández, Sergio Rincón, Jaime Alba, Andrelly Moreno, Luz Amanda Ángulo, Anais Villamizar, Andrea Garcés, Juan Linares (Mausoleo) y estudiantes del Programa de Instrumentación Quirúrgica de la UDES.
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La propuesta fue impulsada por Rafael Prada Ascencio, coordinador de Creación Artística y Cultural de la Vicerrectoría de Extensión, quien resaltó que esta exposición es un punto de encuentro entre la emoción y la creación.
“El arte tiene la fuerza de transformar lo que duele en algo que inspira. ‘Catarsis’ representa ese poder interior que todos poseemos: convertir la vulnerabilidad en creación y la emoción en lenguaje”, expresó Prada Ascencio.

La muestra fue posible gracias a la gestión de la profesora Sandra Milena Rivero Tapias, del Programa de Instrumentación Quirúrgica, quien promovió esta iniciativa con el respaldo de la Coordinación de Creación Artística y Cultural.
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Según explicó, el proyecto nace de una necesidad profundamente humana: la de convertir el dolor, la angustia o la nostalgia en formas que respiran vida.
“Es un proceso de liberación y de encuentro con uno mismo; un grito que se vuelve color, forma y movimiento. Cada obra es un viaje interior que transforma lo difícil en algo reparador”, señaló Rivero Tapias.
Desde su liderazgo, la docente impulsa una visión educativa en la que la formación en salud trasciende la técnica para abrazar la sensibilidad: “Creemos en una educación que se vive, no solo se estudia. Así como en el quirófano las manos sanan el cuerpo, en el arte sanamos el alma”, afirmó.

La exposición integra además pinturas y piezas plásticas elaboradas por los estudiantes, guiados por el artista Luis Daniel Hernández González, quien los acompañó en la exploración de la relación entre salud mental, autocuidado y expresión simbólica.
“A veces se cree que quienes trabajan en salud no sienten, pero también viven emociones, tienen miedos y afectos. El arte les ofrece un espacio para reconocerse humanos”, expresó Hernández.
“Catarsis” no es solo una muestra artística; es una invitación a mirar hacia adentro, a reconocerse frágil y fuerte a la vez. Es un recordatorio de que el arte no solo embellece el mundo: lo repara. Une ciencia y emoción, razón y sensibilidad, demostrando que cuando el arte toca el alma también puede curarla.

















