Las cosas buenas
Martes 16 de junio de 2026 - 08:13 PM

Entre aulas y vitrinas: un viaje a la memoria ancestral de Colombia

Conozca al ‘Hombre de Barro’, la exposición que convierte cada recorrido en una expedición arqueológica.

Un museo sin paredes para escuchar la voz de los ancestros.
Un museo sin paredes para escuchar la voz de los ancestros.

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Caminar por un campus universitario suele ser una experiencia predecible: edificios, aulas, estudiantes que van y vienen, conversaciones que se cruzan en los corredores. Sin embargo, hay lugares donde cada paso puede convertirse en una invitación a viajar en el tiempo, donde la rutina académica se entrelaza con historias que comenzaron mucho antes de que existieran las ciudades, las carreteras o las universidades.

La experiencia comienza en la Universidad de Santander, UDES, casi sin anunciarse. Entre jardines, pasillos y espacios de encuentro aparecen vitrinas que obligan a detener la marcha. Dentro de ellas reposan figuras modeladas en arcilla, recipientes ceremoniales, sellos, urnas y representaciones de animales que durante siglos acompañaron las creencias y la vida cotidiana de los pueblos indígenas que habitaron el territorio colombiano. Lo que parecía un recorrido habitual se transforma entonces en una exploración de la memoria ancestral.

No hay mapas rígidos ni una única ruta que seguir. Cada visitante construye su propio camino y descubre, a su ritmo, fragmentos de un pasado que permanece vivo en la materia. La sorpresa se convierte en parte esencial del recorrido: basta doblar una esquina o entrar a un edificio para encontrarse frente a objetos que guardan relatos de más de dos mil años de antigüedad.

Más que un museo: una travesía por las raíces indígenas en la UDES.
Más que un museo: una travesía por las raíces indígenas en la UDES.

Museografía en la ‘U’

Es precisamente esa experiencia la que propone la UDES con “El Hombre de Barro”, una innovadora apuesta museográfica que convierte todo el campus en un gran museo abierto.

La exposición distribuye 105 vitrinas a lo largo de diferentes edificios y espacios comunes, acercando el patrimonio arqueológico a estudiantes, profesores, visitantes y ciudadanos que deseen conocer las raíces culturales del país. (Lea además: La UDES, entre las 10 mejores universidades de Colombia en Proyección Internacional)

En Chibcha, las figuras humanas cuentan historias de identidad y memoria.
En Chibcha, las figuras humanas cuentan historias de identidad y memoria.

El recorrido tiene como hilo conductor la arcilla, una materia que en numerosas tradiciones indígenas está asociada al origen de la humanidad. A través de ella emergen historias sobre la relación entre el ser humano, la naturaleza y el territorio, pero también sobre los conocimientos técnicos, las formas de organización social y las complejas visiones del universo desarrolladas por las comunidades prehispánicas.

Quienes comienzan la ruta en el edificio Chibcha de la UDES se encuentran con figuras humanas que revelan detalles sobre la identidad y la memoria de antiguos pueblos. Los rostros, adornos y formas corporales conservados en la cerámica permiten reconocer prácticas rituales, símbolos de prestigio y maneras particulares de comprender el mundo. Algunas piezas incluso muestran evidencias de tatuajes y modificaciones corporales que hablan de tradiciones profundamente arraigadas.

105 vitrinas, un campus y miles de años de historia por descubrir.
105 vitrinas, un campus y miles de años de historia por descubrir.

Más adelante, en el edificio Motilón, la atención se dirige hacia la destreza de los antiguos alfareros. Pequeñas esculturas, delicados recipientes y objetos recuperados de la región del Catatumbo evidencian un notable dominio técnico.

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Allí también aparecen sellos y rodillos utilizados para decorar tejidos, cerámicas e incluso el cuerpo humano. Entre las vitrinas sobresalen representaciones de jaguares, serpientes, aves y ranas, animales que ocuparon un lugar central dentro de las cosmovisiones indígenas como símbolos de poder, fertilidad, sabiduría y conexión espiritual.

La ruta continúa hacia el edificio Arhuaco, donde las piezas evocan las concepciones espirituales vinculadas a la Sierra Nevada de Santa Marta. En este espacio, el visitante se acerca a la idea del territorio como un organismo vivo y al profundo vínculo que las comunidades indígenas han mantenido históricamente con la naturaleza.

En el edificio Carare, la exposición amplía la mirada sobre la riqueza patrimonial del país. Las vitrinas reúnen expresiones cerámicas de distintas regiones y permiten apreciar la diversidad de técnicas, estilos y símbolos desarrollados por las culturas prehispánicas colombianas.

Uno de los encuentros más significativos ocurre en el edificio Guane, dedicado a las comunidades que habitaron la Mesa de los Santos y la antigua provincia Guanentá. Allí se exhiben piezas procedentes de Guaca, Santander, cuya antigüedad ha sido estimada en aproximadamente 2.040 años mediante estudios especializados. Son vestigios que permiten asomarse a formas ancestrales de interpretar la vida, el territorio y el universo.

Entre las piezas más llamativas destacan las múcuras de doble cuello, obras de extraordinaria complejidad técnica que aún hoy despiertan admiración. Junto a ellas aparecen copas ceremoniales, recipientes asociados a la fertilidad y urnas funerarias que reflejan concepciones sobre la continuidad de la existencia más allá de la muerte. Cada objeto revela que la cerámica indígena fue mucho más que una herramienta cotidiana: fue también un lenguaje cargado de significados.

UDES: donde la arcilla cuenta historias.
UDES: donde la arcilla cuenta historias.

Al finalizar el recorrido queda la sensación de haber transitado por múltiples tiempos al mismo tiempo. “El Hombre de Barro” no se limita a exhibir objetos antiguos; propone un diálogo entre el conocimiento ancestral y la formación contemporánea.

Y tal vez ese sea su mayor logro: recordar que bajo nuestros pasos existe una historia mucho más antigua de lo que imaginamos, una memoria que sigue hablándonos desde la arcilla y que hoy encuentra un espacio para ser escuchada en medio de la vida universitaria.

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