El vandalismo al sistema de transporte masivo va en detrimento del patrimonio público. Hasta el momento no hay judicializados.

Publicado por: ÁNGELA CASTRO ARIZA
Más allá de los ataques vandálicos de los que ha sido blanco la infraestructura de Metrolínea, tras los más recientes ocurridos en la última semana en Piedecuesta, surge la pregunta de cómo blindar el sistema de transporte público para poner freno a estas agresiones, y especialmente, llevar ante la justicia a los responsables de estos hechos.
Como se recordará, el pasado domingo en la madrugada desconocidos destruyeron con balines tres vidrios de la estación Campo Alegre y uno más de La Españolita, daños que fueron calculados en $8 millones.
Este miércoles, el turno fue para dos buses en las paradas de La Colina y Cabecera del Llano. Sus vidrios panorámicos fueron rotos.
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En ambos casos no se identificó y por consiguiente, responsabilizó a nadie. Lo mismo ha ocurrido con otros siete incidentes anteriores en lo que va del año, donde han resultado ya afectadas 27 puertas y vidrios del sistema.
El mayor Hernán Darío Gómez, comandante del Distrito de Policía en Piedecuesta, informó que pese a la presencia de cámaras en La Colina y Cabecera, no se pudieron establecer autores de los hechos, pues no se observa nada inusual, solo a un grupo de jóvenes.
El oficial agregó que ninguno de estos dos casos fue reportado ante la Policía Nacional, razón por la cual no se atendió el requerimiento en el momento.
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Si bien recordó que hay uniformados y auxiliares que prestan seguridad en la parte interna de las estaciones, sumado a que personal del cuadrante pasa revista en horas de la noche, recalcó que el tema del control externo es complicado.
De hecho, se pudo establecer que las autoridades policiales han solicitado al Ente Gestor la necesidad de instalar un sistema de vigilancia con cámaras en la parte exterior de las estaciones.
Esta redacción intentó conocer la opinión de Metrolínea sobre el tema, pero no fue posible al cierre de esta edición.















