En su más reciente editorial sobre Latinoamérica, la prestigiosa revista británica expone sus percepciones sobre el proceso de paz.

Publicado por: TOMADO DE PULZO.COM
"En hasta 30 trinos diarios, el señor Uribe hace reclamaciones extravagantes: por ejemplo, que el señor Santos favorece 'el liderazgo político de los secuestradores y el manejo del país por parte de las Farc", señala el artículo sobre los ataques del expresidente en Twitter contra los diálogos de paz y su creencia que Santos "se ha convertido en un simpatizante del castro-chavismo".
"Las Farc son tan intransigentes como Uribe. Cuando el señor Santos dijo en agosto que los diálogos habían llegado a su etapa final, Iván Márquez, el jefe negociador de las Farc, lo contradijo categóricamente", añade la editorial a manera de crítica contra la guerrilla.
"El señor Uribe, ahora senador, desata una explosión diaria de vituperios contra su antiguo colega", añade la columna que plantea "sin sentido" las denuncias del expresidente sobre un supuesto "Congreso del Terrorismo" en La Habana.
En la parte final, el texto vuelve y cuestiona las actitudes del expresidente: "En cuanto a Uribe, él no puede admitir que los diálogos ofrecen la mejor oportunidad para terminar el conflicto que ha agobiado a Colombia con muerte, destrucción y desplazamiento de millones de personas. La ironía es que la seguridad que él construyó obligó a las Farc a negociar. ¿Qué explica su campaña?”
Ante esto, el presidente Juan Manuel Santos le dijo al medio británico que las acusaciones de Uribe son "mentiras descaradas" y que el gobierno "tiene líneas rojas" que no va a cruzar, como por ejemplo la defensa de las fuerzas armadas, la propiedad privada y la idea de una economía de mercados. "Tal vez él piensa que su capital político podría desaparecer si hay paz", afirmó Santos.
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Aunque la editorial considera que, después de dos años, el proceso de paz marcha a paso lento, reconoce los acuerdos a los que han llegado las partes en materia de desarrollo rural, participación política y narcotráfico.
Sin embargo, plantea que esos son "los tres puntos más fáciles" pues aún quedan por tratar los temas de justicia transicional, la reparación de las víctimas y el desarme de la guerrilla, que incluye desmovilización y reintegración a la vida civil por parte de los insurgentes.
Santos le dijo a The Economist que la línea entre la justicia y la paz es "el punto más difícil para terminar cualquier conflicto". Aunque para el medio, el problema más grande en este punto de los diálogos es el tiempo que queda para lograr los últimos acuerdos.
Para redondear las críticas contra los opositores del proceso de paz, el último renglón de la editorial es una frase atribuida a Don Quijote de la Mancha: "deja a los perros ladrar, Sancho, es una señal que estamos avanzando".















