El Gobierno asegura que una de las formas para reducir los cultivos ilícitos es la aspersión aérea de glifosato, pese a que está suspendido desde 2015 por una sentencia de la Corte Constitucional.

Publicado por: Nelly Vecino Pico
Pese a las críticas que meses atrás el presidente de Estados Unidos, Donald Trump había realizado a su homólogo de Colombia, Iván Duque, en su lucha contra las drogas, el pasado viernes expidió una certificación respaldando el trabajo que se viene realizando en este campo.
En un comunicado el presidente Trump, anunció la semana pasada la certificación de Colombia como un país comprometido con la lucha contra las drogas. También alabó el “rápido progreso en la reducción de los niveles récord de cultivo de coca y producción de cocaína heredados de su predecesor”.
De otra parte, hizo referencia al reinicio del polémico programa de fumigación aérea de cultivos de coca que suspendió el expresidente Juan Manuel Santos, y cuyo tema está en manos de la Corte Constitucional.
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Alexander Arciniegas Internacionalista y profesor universitario, considera que la certificación por parte de Washington se esperaba pues a pesar de las reiteradas amenazas de Trump “era improbable que Estados Unidos utilizará este odioso instrumento de presión política sobre un gobierno que se ha plegado totalmente a su agenda exterior particularmente en temas como Venezuela y en recrudecer la guerra con las drogas reanudando las fumigaciones con el cancerígeno glifosato”
Ahora bien, a pesar de que la certificación pueda ser vista como un éxito del gobierno Duque hay que insistir en que embarcar en políticas represivas tiene enormes costos humanos y ambientales y no ofrece resultados sostenibles en el tiempo como lo muestra el caso del Putumayo que tras ser una región donde el componente antidrogas del Plan Colombia se enfatizó hoy muestra un rebrote del problema con unas 30 hectáreas, asegura Arciniegas.
“Certificación condicionada”, así la considera Camilo González Posso, Presidente del Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz, Indepaz, al indicar que se trata de un manejo político a conveniencia de lo que quieren lograr y presionan por un lado y, cambian si Colombia cede de acuerdo a los negocios que quieran hacer no solo en política antidrogas sino en muchos otros frentes.
En este mismo sentido, Mauricio Jaramillo, Docente de la Facultad de Ciencia Política, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario señala que la certificación “confirma que Colombia es un gran aliado de Estados Unidos en la región”, especialmente, en momentos donde existe crisis con Venezuela y Estados Unidos necesita un aliado en la región suramericana, más cuando muchos de esos vecinos están en periodos de incertidumbre porque no se sabe que puede pasar en Argentina y Brasil tiene problemas internos.
Las cifras
Según un informe de la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito, la tendencia de crecimiento de los cultivos de coca en Colombia se frenó en 2018 pero la cifra de hectáreas sembradas sigue en máximos históricos pese a que pasó de 171.000 en 2017 a 169.000 el año pasado.
Teniendo en cuenta este reporte, Oscar Palma, docente de la Facultad de Ciencia Política, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario, manifiesta que “el hecho de recibir la certificación genera una tranquilidad enorme en términos de la política exterior y de las relaciones con Estados Unidos”, especialmente, cuando Trump afirma que durante los próximos cinco años va a trabajar de la mano de Colombia para reducir por lo menos el 50% tanto el número de hectáreas cultivadas así como el consumo de cocaína.
Cultivos alternativos
De otra parte, Andrés Castro, Decano e Investigador de la Universidad Piloto de Colombia, señala que: la sustitución de cultivos, mejor oportunidad al productor y mecanismos que favorezcan ese desarrollo, son aspectos que en la medida que se vea claro el modelo puede tener un impacto positivo para el país. Así mismo, Castro piensa que la certificación puede favorecer la opción de entrar productos a los mercados de Estados Unidos, que pueden provenir del sector agrícola, es decir, que hayan sido resultado de cambiar esos cultivos de coca por productos que tengan una oportunidad en el exterior.
Considera que “debe haber una acción decidida para seguir promoviendo entre los cultivadores, que todavía alegan mucho, sobre todo porque a pesar que se hable de momentos de paz y de reducir el problema del narcotráfico liderado por grupos al margen de la ley debe haber una acción más concreta por parte del Gobierno”.
















