Familiares hablaron tras la ceremonia religiosa y pidieron justicia mientras avanzan las investigaciones oficiales.

Publicado por: Redacción Vanguardia
En medio de un ambiente de recogimiento y dolor, familiares y amigos despidieron este jueves en Usaquén a Gustavo Aponte y a su escolta, Luis Gutiérrez, en una eucaristía que reunió a decenas de personas. A la salida de la ceremonia, sus padres hablaron públicamente y compartieron el impacto que ha dejado la tragedia en su familia, en medio de un país que, según dijeron, no puede seguir acostumbrándose a la violencia.
La madre del empresario, Juanita Fonnegra, relató uno de los momentos más difíciles que ha enfrentado desde la pérdida de su hijo. Con la voz entrecortada, contó que la rutina de cada mañana quedó interrumpida de manera abrupta. “Esta mañana me levanté y la primera llamada era la de él, pero el teléfono no sonó (…) Le pido a Gustavo Andrés que nos dé fortaleza”, expresó ante los medios.
Fonnegra agradeció las múltiples manifestaciones de afecto que han recibido. “Gracias a todos, familiares, amigos, las redes que no dejan de hablar de lo lindo que era mi hijo Gustavo Andrés, por todas las palabras de afecto y de amor porque era un hombre bueno”, afirmó.
Un clamor de cambio en medio del dolor
El padre del empresario, Gustavo Adolfo Aponte, también envió un mensaje al país. Visiblemente afectado, pidió que hechos como este no se repitan y cuestionó la normalización de la violencia. “El país tiene que cambiar porque mi hijo, como tantas personas, era un hombre bueno, dedicado a la Virgen, dedicado a sus amigos y a su familia. ¿Por qué me lo mataron? No podemos seguir así”, manifestó.
En declaraciones entregadas a Noticias Caracol, insistió en que el doble homicidio debe generar una reflexión nacional. “Ustedes no saben lo que estamos sintiendo, semejante hombre que era mi hijo y me lo matan de esa manera, hay que cambiar eso”, agregó.
Detalles del ataque y avances del caso
El empresario fue asesinado por un sicario vestido de traje y corbata al salir de su gimnasio, ubicado en la calle 85 con carrera 7, en el norte de Bogotá. De acuerdo con la información preliminar, el atacante habría esperado cerca de 15 minutos hasta que Aponte salió del establecimiento.
Tras cometer el crimen, el agresor huyó en una motocicleta que lo aguardaba en el lugar. Personas que se encontraban en el gimnasio intentaron reanimar tanto a Aponte como a su escolta. Ambos fueron trasladados a la Clínica del Country, donde posteriormente se confirmó su fallecimiento.
Las autoridades mantienen abiertas las investigaciones para esclarecer los móviles y dar con los responsables.
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Quienes conocieron a Gustavo Aponte lo describen como un empresario dedicado a su familia y profundamente religioso, devoto de la Virgen de Fátima.
Carolina Hoyos, hermana del asesinado candidato presidencial Miguel Uribe Turbay, recordó que Aponte acompañó a su familia en momentos difíciles y llevó la imagen de la Virgen María a la clínica cuando Uribe permanecía en cuidados intensivos. Meses después, tras su fallecimiento, volvió a visitarlos para orar juntos y pedir consuelo.
Mientras avanzan las pesquisas, la familia insiste en que la muerte de Aponte no puede convertirse en una cifra más y que el país debe enfrentar de manera decidida la violencia que enluta a tantas familias.














