La UNGRD reportó 94.431 familias damnificadas, 17 personas fallecidas y más de 11.000 hectáreas inundadas en 17 departamentos, con Córdoba como la región más afectada por las lluvias.

Publicado por: Redacción Tendencias
Colombia enfrenta una de las emergencias invernales más graves de los últimos años. Según el más reciente reporte situacional de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), con corte al sábado, 94.431 familias, equivalentes a 254.531 personas, han resultado afectadas por las lluvias persistentes registradas en 17 departamentos del país.
El informe, que constituye el balance oficial más actualizado, da cuenta de 149 emergencias reportadas en más de un centenar de municipios. Hasta el momento, se registran al menos 17 personas fallecidas, 18.232 viviendas averiadas, 4.099 viviendas destruidas y 11.216 hectáreas inundadas, en un panorama que continúa en evolución.
Córdoba, el departamento más afectado
De acuerdo con la UNGRD, Córdoba concentra el mayor impacto de la temporada invernal, asociado a un frente frío que ha provocado lluvias intensas e inundaciones. Allí se reportan dos personas fallecidas, 10 heridas y 70.424 familias damnificadas. Lea también: Autoridades advierten sobre más inundaciones en Córdoba por la situación del embalse de Urrá
Además, 11.077 hectáreas permanecen bajo el agua, lo que representa el 98,76 % del total nacional de tierras afectadas. La magnitud de la emergencia ha generado consecuencias prolongadas para las comunidades.
El gobernador Erasmo Zuleta advirtió que el proceso de recuperación será largo. “La emergencia no acaba cuando el agua baja. Ahí comienza la parte más difícil: volver a empezar. Reconstruir no toma días, sino meses, incluso años”, afirmó.
Desde el miércoles en la noche más de 40 bomberos de la Dirección Nacional de Bomberos (@DNBomberosCol) de Cundinamarca, Bolívar y Sucre están ayudando a las titánicas labores de construcción de un dique para evitar las inundaciones en Lorica y sus veredas aledañas en Córdoba.… pic.twitter.com/r1KOjnjJSG
— Armando Benedetti (@AABenedetti) February 14, 2026
Después de Córdoba, los departamentos con mayor número de familias afectadas son La Guajira, con 11.286; Antioquia, con 3.886; Chocó, con 3.393; y Sucre, con 1.562. En esta última región, el desbordamiento de los ríos Cauca y San Jorge mantiene en alerta máxima a comunidades de La Mojana y el San Jorge.
Víctimas y afectaciones en otras regiones
El impacto también ha sido significativo en otras zonas del país. En Magdalena se reportan tres personas fallecidas, seis heridas y 2.827 familias afectadas. Dos de las víctimas murieron el 1.º de febrero en Santa Marta, tras una creciente súbita que arrastró piedras, troncos y vehículos.
En el suroccidente, la situación es igualmente crítica. En Nariño se contabilizan siete personas fallecidas, mientras que en Valle del Cauca las inundaciones han dejado cuatro víctimas mortales, según el consolidado oficial.
Publicidad
Infraestructura dañada y pérdidas económicas
Las lluvias han generado afectaciones importantes en la infraestructura. La UNGRD reportó daños en 183 vías, así como en 16 puentes peatonales y 29 puentes vehiculares. Las principales emergencias viales se concentran en Nariño, Chocó, Valle del Cauca, Antioquia y Norte de Santander, debido a movimientos en masa, inundaciones y pérdida de banca.
En Magdalena, el colapso del puente sobre el río Mendihuaca ha provocado pérdidas superiores a 130 millones de pesos diarios para el sector bananero, según la Asociación de Bananeros del Magdalena y La Guajira (Asbama). Los tiempos de transporte pasaron de dos a hasta 12 horas, afectando la logística y la economía regional.
El Puente Río Mendihuaca colapsó tras las fuertes lluvias, lo que generó el cierre del paso del corredor entre Magdalena y La Guajira. Habitantes del sector denuncian la pérdida de producción de banano de exportación del lado guajiro. pic.twitter.com/1JUOr20rwB
— Paula Bolívar (@paulabolivar) February 12, 2026
El sector agropecuario también enfrenta graves consecuencias. En Córdoba, 263.623 vacunos y bufalinos están expuestos a las inundaciones, mientras cultivos como maíz y fríjol presentan pérdidas y retrasos en las cosechas debido al exceso de humedad.
Crisis humanitaria y respuesta institucional
En terreno, organizaciones humanitarias advierten que la emergencia supera las cifras. Julieth Perea, jefa de Emergencias del Consejo Danés para Refugiados, señaló que muchas familias han perdido sus hogares y enfrentan un futuro incierto, especialmente en zonas como Santa Bárbara de Iscuandé.
En respuesta, la UNGRD ha desplegado ayuda humanitaria en articulación con el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo. En Córdoba se han entregado 127 toneladas de asistencia, que incluyen colchonetas, kits alimentarios, elementos de aseo y utensilios de cocina.
También avanza la instalación del puente Mulatos, una estructura modular de 30 metros que permitirá restablecer la conexión entre Antioquia y Córdoba, en el tramo entre Necoclí y San Juan de Urabá. Además, se destinaron 1.100 millones de pesos para el transporte aéreo de ayuda hacia municipios afectados.
En Canalete, Córdoba, ya se entregaron 800 kits humanitarios, y como parte del protocolo de atención animal, se anunció el traslado de 11 toneladas de alimento para animales desde Bogotá, tras una donación ciudadana.
Publicidad
⛈️ #UnidosAnteLaEmergencia | @ProsperidadCol llegó hasta veredas y albergues de Canalete, #Córdoba, para entregar 556 kits de hogar a las familias afectadas.
— Prosperidad Social (@ProsperidadCol) February 15, 2026
Nuestro equipo regional, con el aliado estratégico @CONSOC, trabajó hasta la madrugada de hoy, haciendo la tarea. 💪💛💙 pic.twitter.com/8VOxwocgAV
Monitoreo continúa ante posible aumento de la emergencia
Las autoridades mantienen el monitoreo permanente de la situación y advierten que el balance podría cambiar en los próximos días a medida que se consolide nueva información desde las regiones.
Mientras tanto, miles de familias en el país enfrentan las consecuencias de una temporada invernal que ha dejado pérdidas humanas, daños materiales y una crisis humanitaria que exigirá meses, e incluso años, de recuperación.















